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domingo, 1 de octubre de 2023

EL ESPEJO

 

         Esta semana hemos vivido una curiosa secuencia política en la que el señor Feijóo se postulaba ante el Parlamento como candidato a Presidente del Gobierno con 172 votos garantizados. Desde que se celebraron las elecciones generales el 23 de Julio sabía que esos eran los votos con que contaba y, pese a saber que no eran suficientes para alcanzar la mayoría absoluta, 176, se propuso como candidato ante el jefe del estado con el argumento de que había sido la fuerza más votada, lo cual era verdad. El detalle es que, a pesar de que el argumento de la fuerza más votada es lo que más se ha escuchado estos días previos a la investidura y en los largos y tediosos debates de su presentación como candidato, resulta que el argumento no tenía recorrido alguno porque para ser investido no contaba el ser o no la fuerza más votada sino alcanzar los 176 votos parlamentarios o más síes que noes y pese a haber conseguido ser el primer candidato propuesto por el rey y pese a haber solicitado de la Presidencia del Congreso un mes para intentar que los números le cuadraran, el día de su presentación llegó con los mismos 172 que tenía desde el principio y sabía que no eran suficientes.



         El día 27,  martes pasado, en un largo discurso dirigido fundamentalmente al presidente en funciones, señor Sánchez fue desgranando una serie de argumentos encaminados a valorar  su candidatura, como si alguien la hubiera puesto en entredicho, y a tirar por tierra los males que podrían suponer para el país, un gobierno presidido por el señor Sánchez, que en ese momento no era candidato, ni lo es tampoco en este momento. Su bancada no paraba de aplaudir pero los que estábamos escuchándolo no logramos enterarnos, en las dos horas que estuvo en el uso de la palabra, de cuáles eran los argumentos que presentaba, salvo el de haber sido la fuerza más votada, que nadie había puesto en cuestión, para que el parlamento lo invistiera como Presidente del Gobierno, que era de lo que se trataba la sesión.



         Una vez que dio comienzo el turno de réplicas, apareció en la tribuna un parlamentario del Partido Socialista que no era el que él esperaba y al que se había estado dirigiendo todo el rato. El señor Oscar Puente, con un verbo encendido, se dedicó a manifestarle que su discurso de candidato, que era de lo que iba la sesión, no se había escuchado y, ya de camino, no dejó de desgranar una serie de contradicciones que ponían de manifiesto que el discurso planteado por el candidato no era el apropiado, como tampoco que se estuviera dirigiendo todo el rato al señor Sánchez, al que nadie lo había propuesto. Todo hace pensar que ante la desorientación de haber preparado una serie de diatribas dirigidas contra al señor Sánchez y ver que el señor Sánchez no habría el pico porque no tenía por qué hacerlo, el candidato no se dio por aludido y continuó usando su verbo contra alguien que estaba  frente a él pero que no se daba por aludido porque la sesión no iba del señor Sánchez, sino de él, que se examinaba para que el Parlamento lo nombrara Presidente del Gobierno o no.



         Hoy ya hemos salido de dudas después de las dos votaciones reglamentarias. La primera, si el candidato alcanzaba los 176 correspondientes a la mayoría absoluta del martes 27, que no alcanzó porque no se movió de los 172 que ya traía desde el principio y la segunda del viernes si, podía conseguir más síes que noes, que era la segunda posibilidad. También esta opción fue rechazada porque frente a sus 172 síes hubo 177 noes y un voto nulo. Con lo que la candidatura del señor Feijóo fue rechazada y ahora tiene que nombrar el jefe del estado un nuevo candidato. Si el segundo candidato logra el apoyo parlamentario suficiente, será el próximo Presidente del Gobierno. Y si no lo logra tampoco, tendremos nuevas elecciones el 14 de Enero. Lo sorprendente ha sido que el candidato fracasado casi ha salido a hombros de los suyos, no sé por qué, mientras que el señor Sánchez ha quedado como malo malísimo, sin haber abierto la boca en todo el debate. ¡Vivir para ver!.     


    

domingo, 24 de septiembre de 2023

CONFUSIÓN


         En las elecciones generales del 23 de Julio el Partido Popular  fue el más votado, pero su resultado se le hizo amargo porque, pese a ser la primera fuerza, no pudo cumplir ninguno de los dos objetivos que pretendía: derrotar al sanchismo, que había sido su gran caballo de batalla durante toda la legislatura anterior y, sobre todo,  durante la campaña electoral y conseguir un número de escaños suficientes para gobernar 176, bien solo o con Vox, cosa que la mayoría de las encuestas le auguraban. Una amarga victoria porque el Psoe quedó como segunda fuerza, pero con cerca de un millón de votos más que en la legislatura anterior y con perspectivas de conseguir una mayoría de gobierno con los partidos que le habían apoyado en la legislatura anterior. El primer argumento que empezó a esgrimir el PP, visto lo visto, fue que debía gobernar la fuerza más votada, cosa que no está prevista en la Constitución. Llegó con este argumento a pedir al Partido Socialista que se abstuviera para facilitarle el gobierno, hasta el punto que se puso de moda un chascarrillo surgido del señor Rufián que decía: toda la campaña luchando contra el sanchismo y ahora pidiéndole ayuda a Sánchez.



         Cuando el argumento de la fuerza más votada decayó, llegó el momento de las consultas del jefe del estado para ver quién debía ser el encargado de  formar gobierno y el señor Feijó, líder de la derecha se empeñó en que él debía ser el que lo intentara por ser la fuerza más votada, a pesar de que los números no le daban para conseguir una  mayoría suficiente. El rey lo nominó como primer candidato. Solicitó a la Presidenta del Parlamento 45 días para intentarlo y la Presidenta le sugirió que se apañara con 30. Desde entonces ha intentado conseguir apoyos suficientes con las distintas fuerzas parlamentarias. El plazo termina el día 27, en el que tendrá que presentar su candidatura ante el parlamento, pero el número de apoyos con que cuenta son los mismos que el primer día, 162 votos.



         El país no ha conocido durante estos 30 días ni un solo dato sobre el programa de gobierno del candidato. Lo que sí sabemos es que esta mañana, convocados por el Partido Popular se manifiesta en Madrid todo el que quiera, en un acto de afirmación nacional, ante el peligro de que, en el caso de que el señor Feijó no consiga la mayoría para formar gobierno, tenga que ser el señor Sánchez el encargado por el rey para  intentarlo y eso supondría que, para conseguirla, necesitaría los votos de los nacionalistas y España podría romperse porque su gobierno estaría sustentado en los enemigos de la patria que, lo que buscan, es precisamente romperla. El posible candidato señor Sánchez no tiene encargo alguno para formar ningún gobierno porque el primer candidato, señor Feijó, hasta el martes 27 no presenta su candidatura ante el parlamento, pero como los 162 votos de su apoyo inicial no se han movido desde el principio, ahora lo que se busca es  conseguir, bien que algunos diputados del Partido Socialista traicionen su disciplina de voto y apoyen al señor Feijó para que logre, al menos, los cuatro votos que necesita  para ser investido o que algunos voten contra el señor Sánchez, cuando le toque presentar su candidatura, y así conseguimos que los enemigos de España no logren romperla.



         No creáis que yo entiendo demasiado todo este galimatías que he intentado aclarar para vosotros. Mi visión personal es mucho más sencilla. Resulta que el Partido Popular se las prometía muy felices porque casi todas las encuestas le prometían que no iba a tener ningún problema para formar gobierno con el apoyo de Vox y los resultados le han dicho que no. Desde entonces anda desesperado para conseguir los cuatro malditos votos que le faltan y no hay quien se los ofrezca. El martes está ahí, detrás de la puerta, y tiene que presentarse ante el parlamento sin la mayoría suficiente y arriesgarse a perder un gobierno que, según sus cálculos iniciales, tenía al alcance de su mano hasta que se produjo el dichoso recuento, la tarde y noche del 23 de Julio. Sencillamente, eso pasa por vender la piel del oso antes de cazarlo.  


            

domingo, 17 de septiembre de 2023

POBREZA


         Leí un artículo el jueves pasado en EL DIARIO que me encajaba con lo que habíamos tratado en el texto del domingo pasado. Sobre una foto de Agadir, ciudad marroquí que soportó un terremoto parecido al producido hace unos días la zona de Marrakech y el Alto Atlas con consecuencias catastróficas de similar gravedad a las de esta vez, que ya superan los 3000 muertos y subiendo. Muchos bomberos españoles, que fueron de los primeros que se plantaron en la zona siniestrada para intentar encontrar vida bajo los escombros, están volviendo desesperados con los perros adiestrados, porque la realidad se ha impuesto con toda su crudeza y, que se sepa, sólo una niña ha sido rescatada con vida, después del importante despliegue de medios y personas empleadas en el rescate. Todo el esfuerzo se ha invertido en rescatar cadáveres de los escombros, que no era el objetivo inicial. Con las edificaciones que se han encontrado, las mismas que había en Agadir antes de su desastre, resulta casi imposible que queden huecos de vida cuando se producen los derrumbes. Al mismo tiempo se esperan en breve importantes lluvias, que convertirán la zona en un barrizal impracticable, donde solo es posible acceder a lomos de animales.



         La experiencia de Agadir, no muy lejos de la zona siniestrada, habla por sí misma. En su momento se reconstruyó con edificios sólidos de hierro y cemento, como debía corresponder a una zona sísmica y hoy se la conoce como la Marbella de Marruecos. Parece que los pobres están diseñados para soportar todas las desgracias posibles y el mundo tiene que tragarse imágenes como la de un señor tirando de su carrito y su burro con algunos cachivaches que ha podido salvar de su vivienda, camino de nadie sabe dónde, a ver si existe un espacio en el mundo donde poder empezar de nuevo. Japón ha soportado grandes terremotos de alto poder destructivo y seguramente seguirá soportándolos en el futuro porque su sismicidad es muy alta, pero pasa por ser un modelo de solidez en sus construcciones, por lo que soporta mejor semejantes desgracias, aunque es verdad que la seguridad plena tampoco la ostenta.



         Y estamos con la atención centrada en el terremoto y nos llega la bofetada de que en la cercana Libia del Este, porque desde la desaparición de Gadafi, el país está dividido en dos y gobernado por señores de la guerra. Un estado fallido, vamos. Si los muertos marroquíes superan los 3000 en este momento, en Libia son más de 11000 los cadáveres contabilizados por ahora y ya veremos los que sumarán cuando se les unan los desaparecidos. Volvemos al drama de la pobreza como efecto multiplicador de las desgracias. Las lluvias caídas han sido dramáticas pero el desastre no han sido solo las lluvias. El efecto multiplicador del drama se ha producido porque han cedido dos presas, que se sabía que estaban en mal estado y que nadie hizo nada por resolver, y la fuerza del agua ha arrasado la ciudad de DERNA, de unos 100000 habitantes, sembrando de cadáveres toda la zona y el Mediterráneo, que ahora se va encargando de depositar en sus playas poco a poco. Con lo cual, no salimos de Guatemala, cuando entramos en Guatepeor.



         Lo de Marruecos podemos decir que la fragilidad de las edificaciones han multiplicado una desgracia natural que nadie puede controlar, pero el rey, que estaba de vacaciones en su residencia parisina de más de 40 millones de dólares, tardó 19 horas en volver a su país y ponerse a frente del drama que tenía en casa, cuando el mundo entero ya se había movilizado en ayuda de los damnificados. A los 4 días del seísmo lo hemos visto visitando un hospital y besando a varios heridos. En Libia sabemos que los dos mandatarios que tienen repartido el territorio se han unido y parado su guerra interminable para enterrar los miles de cadáveres que se pudren por las calles y van aponerse de acuerdo, eso han dicho, para estudiar quién es el responsable de que las presas hayan cedido, provocando la retahíla de muertos que parece que no importan a nadie. Sé que decir que la pobreza no resuelve los problemas por sí sola es una obviedad, pero estoy seguro de que agrava hasta el infinito las desgracias que muchas veces no se pueden evitar. Y la pobreza no viene del cielo, sino de las decisiones de los responsables.   



domingo, 10 de septiembre de 2023

TERREMOTO

 


Un fuerte terremoto de intensidad cercana a los 7 grados en la escala de Richter ha sacudido el sur de Marruecos, en la zona de Marrakech y alrededores. Por ahora, hace dos días que se produjo, ya se contabilizan más de 2000 muertos y un número similar de heridos. Vemos las imágenes de grandes cantidades de polvo de los desprendimientos de edificios que indican la importante fragilidad de las edificaciones para soportar una sacudida de este calibre. Granada, donde  resido, es zona sísmica y ha soportado sacudidas semejantes en tiempos pasados que yo no he conocido. En esta zona son relativamente frecuentes y sabemos muy bien el efecto que producen en las personas. Se llama pánico y es imposible de controlar porque nadie lo espera ni conoce su intensidad cuando se produce ni sabe el tiempo que va a durar la sacudida ni las réplicas siguientes. La última secuencia que sufrimos aquí fue hace un año o dos. Una secuencia de varios, que llaman enjambre y se repitió en varios días. Ninguno alcanzó los cinco grados de intensidad, que ya es mucho, pero no tiene nada que ver con uno de 7.                                                                  


 La primera reacción suele ser salir a la calle, sea la hora que sea, para encontrar un espacio diáfano en el que uno tenga la sensación de que nada te puede caer encima, que es el peligro inminente. Te sientes tan impotente ante semejante fuerza de la naturaleza que no sabes dónde guarecerte y lo que buscas es huir de semejante peligro que te sobrepasa por completo y consideras que sólo el espacio libre te puede defender. Con tanto como investigamos sabemos muy poco sobre terremotos pese a que amplias zonas del planeta: el cinturón de fuego del Pacífico que va desde la Patagonia hasta Alaska, es la de más alta sismicidad y con demasiada frecuencia nos deja muestras de su poder de destrucción como la zona de Japón y otras. Pero, como en este caso, nos podemos dar cuenta de que no hay espacio que se pueda encontrar a salvo de semejantes secuencias.                                                  


  No es solo que nadie se puede encontrar fuera de este peligro sino que sabemos que estos acontecimientos también discriminan entre ricos y pobres. Podemos recordar países como Haití o Nicaragua, que han sufrido grandes terremotos y las consecuencias en vidas humanas y en destrozos materiales ha sido muy altas porque sus construcciones no disponían de suficientes medidas de seguridad para defenderse, en la medida de lo posible, de semejantes desgracias. Este último de Marruecos, desde el momento que la prensa nos ha mostrado las grandes polvaredas de la cantidad de edificios que no han soportado las sacudidas, podemos suponer que la mortandad será alta porque los materiales no parece que dispongan de muchas medidas de defensa para afrontar una embestida semejante. Es cierto que países como Japón que tiene fama de alta calidad en sus edificaciones, ha dado muestras de soportar muchos terremotos, pero otros han producido muchos destrozos.                                                                                       


 Y es que no es solo la intensidad lo que cuenta, sino la duración, la réplicas y toda otra serie de características que contribuyen a agravar la siniestralidad de un acontecimiento ya de por sí altamente siniestro y ante el cual, nuestras posibilidades de defensa son bastante limitadas. Lo cual no quita que en el momento que veamos grandes polvaredas por el derrumbe de los edificios, podamos pensar con ciertas garantías que las posibilidades de defensa de los habitantes son muy limitadas porque las calidades de las edificaciones en las que estaban viviendo son incapaces de soportar sacudidas de un calibre semejante. Estaría bien que sabiendo hasta qué punto somos indefensos antes estos peligros naturales con tan alta capacidad destructiva, pudiéramos disponer de más fondos para investigar mayores y mejores formas de defendernos antes peligros tan desgraciados. Sé de sobra que nunca podremos alcanzar todas defensas necesarias, pero estoy seguro que determinados palacios de la zona de Marrakech han quedado en pie y esas diferencias hablan por sí solas.   



domingo, 3 de septiembre de 2023

VERANEO

 


         Este año hemos roto las compuertas y parece que medio mundo, o más, se ha colado por nuestras fronteras. Falta cada vez menos para que tengamos que encontrar sitio para alojarnos, no vaya a ser que decaiga el negocio del turismo, que es lo prioritario. Este año parece que batimos record absoluto. Las cifras, por primera vez, empiezan a asustar. Lugares como la Alhambra, por ejemplo, ya tiene su tope en 8000 visitantes, diarios, como máximo, pero La Alhambra es un lugar vacío. Qué se hace con el Albaicín, donde en cuanto le metes tres grupos de giris, ya están sobrando la mitad de los albaicineros. Lo hemos visto en muchas otras localidades, Barcelona puede ser un buen ejemplo, en donde se está produciendo el fenómeno de la despoblación de los autóctonos porque los dueños de viviendas de alquiler prefieren ofrecerlas a los turistas, a precios astronómicos, antas que  a ciudadanos estables a precios moderados. De modo que la despoblación de los centros urbanos avanza que da gusto. Parece que nadie piensa que se trata de pan para hoy y hambre para mañana y que, al final, podemos estar muriendo de éxito.



         Lo de las playas resultaría cómico si no fuera dramático. Ya se puede acercar cualquiera a la playa que guste, hoy, que va a encontrar el espacio que quiera para bañarse o tomar el sol, siempre que una dana como la presente se lo permita, cuando hace cuatro días, la guerra de las sombrillas, sin ir más lejos, hacía irrespirable el simple hecho de encontrar un pequeño espacio donde instalarse cerca de la playa, desde antes de que amaneciera. Parece que las ciudades se habían trasladado a las costas desde el 1 de julio al 31 de agosto y no cabía un alfiler. Nos hemos convertido en un país de camareros, de sólo dos meses. Cuando vives el éxodo en primera persona, te sientes apenas un número entre millones, que te llevan y te traen donde quieren sin que tus preferencias personales le importen a nadie un pito. Si toca a la playa, pues a la playa y si hay que volver a las ciudades, pues a lo que se diga. Para cualquier cosa, cada vez las colas más largas porque todos debemos hacer lo mismo cuando lo diga no sé quién, que es quien manda.



         Y no es porque falte cabeza porque hace ya varios años que se va insistiendo en la necesidad de ir dejando las concentraciones de espacios y tiempos y promover la diversidad para aprovechar mejor un recurso, el turismo que,  según los últimos datos conocidos, alcanza más del 12% de la riqueza nacional, pero que si logramos distribuirlo mejor en el espacio y en el tiempo, puede aumentar su potencial y significar para España más y mejor riqueza, por ejemplo en el empleo, que está demasiado concentrado y no suficientemente repartido como podría. Se sigue insistiendo en esta idea de la mejor distribución de esta riqueza pero parece que el monstruo de la concentración pesa demasiado y le cuesta moverse con la agilidad que la buena distribución requiere. No nos hemos creído del todo que los cambios necesarios no son un capricho, sino una necesidad. Lo contrario no tiene ya mucho más recorrido y podemos estar alcanzando fácilmente el final de la gallina de los huevos de oro que significó en su momento el turismo. La experiencia de este año y sus posibles records, ojalá que sirva para ver la luz del futuro y ponga a pensar a los poderes públicos y a la industria correspondiente porque las alternativas apremian.



           Esta manera de organizarse, siempre a corto plazo, puede que en el principio de la puesta en marcha de las iniciativas tenga algún sentido, pero el tiempo hace que los pequeños proyectos crezcan y se conviertan en monstruos que como no vayan modificándose según requieran las nuevas situaciones, terminan atorando los recursos y haciendo que las posibilidades que un día crearon importantes expectativas se conviertan en mazacotes repetitivos y sin futuro. Si esto se produjera, y tenemos datos para saber que es posible, terminaríamos por perder la iniciativa y andar a remolque de una serie de posibilidades que pierden su perspectiva de futuro por falta de agilidad de sus dirigentes y terminan hundiéndose por falta de iniciativa. 




domingo, 27 de agosto de 2023

CONCENTRACIONES


         En los 76 años que llevo cumplidos he ido al fútbol una vez. Jugaba el Granada con el Sabadell y no recuerdo quien ganó. Sí recuerdo bien el miedo que me dio contemplar, durante los 90 minutos que duró el partido, aquel mar de cabezas y de gritos. No me podía quitar del pensamiento la idea de lo que podría pasar si de pronto sucediera un imprevisto y aquella masa humana se moviera sin orden ni concierto. Desde entonces, que era un muchacho, quien me conoce sabe que donde exista una muchedumbre, del tipo que sea, allí no estaré yo. Lamentablemente sí compruebo que cada vez suceden más acontecimientos que acumulan miles y miles de personas. Hemos vivido en vivo y en directo más de una y más de dos peloteras, humanas que se han descontrolado en un instante y cuyo resultado ha supuesto una serie de muertos por aplastamiento que da verdadero pavor contemplarlo en los noticiarios. Las secuencias han sido de muy diversa índole: Desde multitudinarias peregrinaciones religiosas, hasta conciertos o cualquier otra concentración que por cualquier imprevisto se desborda y sucede una tragedia de consecuencias imprevistas.



         El fútbol, por ejemplo, es paradigmático en este sentido. Hasta 100000 personas llegan a concentrarse en los mejores estadios conocidos y subiendo. Toda una ciudad mediana concentrada en un puñado de metros sin poderse rebullir mientras duran los partidos, 90 minutos por lo menos, con el alma en un hilo porque serían presa fácil del pánico ante cualquier imprevisto. El nivel de cualquier concentración es inusitadamente alto y hasta temerario ante cualquier imprevisto. Sin embargo, cada día existen más ocasiones que precisan de grandes acumulaciones humanas para considerarse exitosas, de modo que las personas, una a una, vamos perdiendo presencia y poder individualmente. Vamos, que uno a uno somos cada vez menos porque los momentos en los que precisamos ser muchedumbre son cada vez más. Como se puede suponer, mi caso concreto es que decidí bajarme de ese estilo de vida y cada vez necesito más espacio a mi alrededor para encontrarme a gusto.



         Nunca he sabido por qué es impensable, por ejemplo, un concierto de música del mejor solista del mundo, o el segundo, ante siete espectadores. No digamos cualquier partido de la liga, con un aforo máximo de 100 personas en las gradas. Sé que es insólito y lo hemos comprobado cuando se han producido acontecimientos a puerta cerrada, por cualquier razón, la COVIT por ejemplo, hace bien poco. Me consta que la fórmula de las concentraciones suelen tener un marcado carácter económico, aunque no siempre. Pero yo no quiero centrarme hoy en las recaudaciones, aunque todo el mundo puede comprender que 20000 personas hacen un caja más abultada que 1000 para quien organice el acontecimiento. Quizá no sea tan matemático pero mi reflexión intenta centrarse en cada persona individualmente y llego al convencimiento que en las concentraciones el valor de las personas es inversamente proporcional al número de los concentrados.



         Aprovechando que este texto no es más que una digresión de viejo chocho, tampoco habría que hacerle mucho caso. Lo que sí digo para concluir y dejar de daros la barrila es que si algún día me buscáis para algo, podéis tener la certeza de que no me vais a encontrar en ninguna de las concentraciones al uso, cada vez más, por cierto. En todo caso, si alguien está muy interesado en encontrarme, puede mirar en cualquier rincón, que a lo mejor tiene éxito y estoy allí, normalmente solo leyendo o de cháchara con la última amistad que haya encontrado por el ancho mundo. Pero como me resulta bastante improbable que algo así suceda, prefiero cerrar la reflexión contemplando, desde bien lejos, cómo la masa humana se dirige a la concentración correspondiente de cualquier día en concreto, que cada vez hay más, mientras me siento en cualquier repecho, bien lejos y bien alto, para presenciar el espectáculo a distancia. Seguramente habrá en el futuro más reflexiones sobre el problema de las concentraciones y sus circunstancias. Por hoy, mirad mi mano cómo os dice a dios y os desea buen acontecimiento, mientras me quedo con el de vivir. Con él me sobra. 



domingo, 20 de agosto de 2023

TAL DÍA COMO HOY

 


         Acaba de amanecer y ya no está Federico. Quizá ni se ha enfriado todavía su cadáver. ¡Por maricón! Recibió, seguramente después de muerto ya, el último tiro en el culo de la mano de su primo Trescastro. Perdónalos, señor, que no saben lo que hacen. Otra mentira más con la que muchos hemos crecido. Un PERRO ANDALUZ que será inmortalizado por una película realizada por sus amigos Buñuel y Dali, todavía en vida, por haber publicado una porquería llamada EL ROMANCERO GITANO. Qué agudeza de visión, qué mirada más certera la de estos dos genios. Un intento de muerte que tal vez anunciaba la definitiva, la madrugada del 20 de Agosto de 1936, una vez el odio desatado. En odio fuimos expertos muchas veces pero en nuestra Guerra Civil, los militares sublevados contra el gobierno legítimo de la República Española obtuvieron sobresaliente cum laude. Lo de Federico, al final es sólo una anécdota. Uno más entre tantos miles de muertos que regaron de fosas comunes y de cunetas la geografía española con la impagable colaboración de Mussolini y de Hitler y la cobardía de las democracias europeas.



         Federico no es más que uno entre miles, que cayeron como él  y que la mayoría siguen caídos mientras algún presidente del PP, Pablo Casado, sigue diciendo que su recuerdo no es más que la guerra de los abuelos. Que no debe haber otro recuerdo que el olvido. ¡Viva la convivencia que se fundamenta en el odio y en la muerte! Lo mejor es pasar por el BARRANCO DE VÍZNAR de la mano de tu padre cada domingo y escuchar de su boca: Mira niño esos pinos, con qué salud crecen. Sus raícen tienen jugo suficiente de donde alimentarse. Me explicaba que unos estaban de arriba abajo y otros, de derecha a izquierda. Así se mantenían seguros y no se resbalaban. ¡Qué más da cuantos fueran!. Demasiados sin duda. Ahora, al cabo de los años, casi de tapadillo, va saliendo su recuerdo en forma de huesos mientras algún presidente de gobierno, Mariano Rajoy, se pavoneaba diciendo que en su presupuesto, la cantidad asignada para la Memoria Histórica es 0 y hacía el cero con los dedos de su mano, por si a alguien no le había quedado claro.



         He crecido jugando frente a la placa de la iglesia de mi pueblo dedicada a la memoria por los caídos por Dios y por España. Debajo de ella he jugado y he crecido en la ignorancia de la división inmensa que significaba. Todavía está la señal de donde estuvo y en mi memoria nunca se borrará el recuerdo de tanta ignominia de vivir en un país en el que sólo hay españoles envueltos en una bandera y luego muertos ignorados en sus fosas correspondientes después de 80 años. Cualquiera que pretenda pedir dignidad para su recuerdo porque fueron tan españoles como Franco, por lo menos, todavía son dudosos y merecen ser mirados de refilón. Lo último que he conocido es que en EL BARRANCO DE VÍZNAR puede que haya unos 200 cadáveres, de los cuales parece que ya se han identificado unos 80. Federicos todos cuya muerte fue producto del odio y de la traición a su patria de los que se levantaron contra su gobierno, por más que sus descendientes sigan dándonos lecciones de constitucionalismo, como si España siga siendo su cortijo.



         Ni he conocido otra guerra que la que he contado, en 2023, cuando he alcanzado los 76 años, y prefiero morirme mil veces antes que conocer ninguna, por más que la de Ucrania y tantas otras silenciadas, nos rodeen por los cuatro puntos cardinales. Sé que me expreso un poco deslavazado pero he preferido eso, tal como me ha venido a la cabeza de la mano de mi padre, que en paz descanse, que aunque él no lo quisiera luchó con los vencedores por ser hijo de viuda según decía, prefiero estos flases de aquí y de allá en la primera vez que trato el tema por miedo, por silencio y por vergüenza sobre un tiempo que sigue presente entre nosotros mientras exista una sola familia que reclame dignidad para un antepasado, cuyos restos sigan abandonados en una cuneta o en una fosa común por el delito de haber dado su vida por España, su país. Un nardo lorquiano a cada muerto olvidado, hasta el momento presente, y justicia para los caídos, aunque muchos no fueran por Dios ni por aquel ejército sublevado.