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La palabra es Cultura. Sabemos lo que somos capaces de nombrar
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Los que habitualmente madrugamos percibimos el amanecer como indicio inexcusable de lo que un día, cada día más cercano, será primavera. Una vez cruzado el rubicón del Solsticio de invierno, hemos ido arañando cada día unos minutos más de luz. Si enero se hubiera comportado como de él se dice, claro y helaero, hubiéramos visto sus efectos con más nitidez. Este año, por el contrario, hemos concatenado una serie de borrascas, que todavía nos duran y nos ha costado dios y ayuda ir encontrando la luz de la mañana tras tanta nube. Por poner un ejemplo que ilustre lo que digo, la Sierra de Grazalema lleva ya acumulados más de 1500 litros por m2 en solo el primer mes del año. Ya sabemos que, pese a estar en Cádiz, se trata de la zona más lluviosa de la Península, pero estamos experimentando que las reservas de agua dulce se encuentran a rebosar y que la apremiante sequía que nos agobiaba el año pasado por estas fechas, el presente la tenemos bien lejos, y sigue lloviendo para nuestra tranquilidad, si bien al mismo tiempo soportamos estoicamente los embates del viento casi huracanado y los reiterados chaparrones consiguientes que nos permitirán confiar en disponer de reservas hídricas durante un tiempo prudencial.
Uno de febrero hoy, fiesta religiosa de San Cecilio, patrón
de Granada, cuyos restos se dice que se encuentran en la Abadía del Sacro
Monte, mañana dos, la Candelaria y el tres San Blas, las cigüeñas verás en las zonas donde cada año las hay, que no es
el caso en éste donde vivo. Lo que sí es claro es que la percepción de la luz
es manifiesta y los madrugadores la tenemos al alcance de los ojos cada mañana.
Será algo más lento este año por la abundancia de nubes, pero tendrá su
compensación de que nos llega un tiempo en el que, el azote frecuente de la
sequía, lo tendremos controlado durante unos años. El Valle de Lecrín, a tiro
de piedra, ya ha comenzado a mostrar las primeras flores de los almendros, habitualmente
tempraneras. Con la abundancia de agua, beneficiosa rareza en esta zona, el
aumento de luz cada mañana, las primeras flores incipientes, son datos que
anuncian la primavera, aunque haya que ser pacientes y esperarla todavía sentados.
Aunque no estamos viviendo muchos bajo ceros, que otros años
sí, percibimos un cierto frío de invierno que se manifiesta en las bufandas
cubriendo cabezas y complementando el consuelo de los abrigos, aunque he
llegado a cruzarme con algún abuelete sin calcetines, que mantiene el tipo como
si su cuerpo dispusiera de reservas calurosas suficientes. Seguro que, a este
paso, seremos capaces de cruzárnoslo con lo pies al viento, con unas leves
sandalias de cuero, que estoy seguro que le recordarán aquellas de goma que usó
de niño hasta para jugar al futbol, que he tenido el privilegio de verlo en una
foto, aparte de vivir con el recuerdo indeleble grabado en su mente. No se me
había ocurrido al principio pero en la
fila de abajo, a la izquierda, lo tenéis como prueba fehaciente de que, un día,
las cosas fueron como aquí se cuentan. Bien es verdad de que otras veces no
llegan a tanto.
Ya estamos a la espera de que las borrascas terminen, aunque
se valoran las reservas acuíferas que siempre son bienvenidas y cuando el sol
se enseñoree a lo largo y a lo ancho de algunos días completos, podamos
constatar aquello de febrero, busca la
sombra el perro que, este año, todavía lo estamos esperando. No se puede
tener todo en esta vida, pero todo llegará.
No
tiene nada que ver el culo con las témporas y confundir una cosa con otra,
sencillamente significa haber perdido el rumbo. Si tú concentras, por ejemplo,
un viernes cualquiera, antes de ayer sin ir más lejos, a un grupo de 140 personas
de necesidades diferentes, de esas que un día se llamaron discapacitados
psíquicos y hasta cosas peores, los metes en unos autobuses, los llevas al
centro parroquial de Alfacar y allí los están esperando unas banastas hasta
arriba de buñuelos, preparados para ellos y ellas desde las ocho de la mañana,
por un montón de personas colaboradoras, y una hermosa olla de chocolate
caliente que sólo le falta hablar, pues tú, que eres el Presidente de La
Boronda, que es la que Asociación que invita al cotarro, te plantas cerca de la
puerta para recibirlos y no sabes qué cara poner de puro placer. Te sientes
orgulloso, hasta reventar, de quieres han preparado el acto, de los que llegan,
por tandas porque no caben todos en el recinto y de lo hermosa que puede llegar
a ser la vida si todos colaboramos en que lo sea, con una sonrisa en la cara y
un chocolate con buñuelos como desayuno. No necesitamos ni un premio Nóbel de
la Paz, ni nada que se le parezca. Si acaso que, el que lo necesite, se una al
banquete y disfrute con nosotros.
Que no
me digan a mí que una secuencia semejante se puede comparar a unos cañonazos a
unas lanchas, que llaman transportadoras de droga, allá por el caribe y un chorro
de muertos como resultado, sin que nadie pueda corroborar si lo que dicen es
verdad o son asesinatos impunes a la vista de todo el mundo. O que alguien
tiene permiso, sin juicio previo, de entrar en Caracas, capital de Venezuela,
secuestrar a su presidente, por más discutible que sea, que lo es, matar a sus
escoltas con un arma que sólo ellos conocen, y llevárselo de su país
secuestrado y afirmar a bombo y platillo que se van a quedar con su petróleo
porque tienen la mayor reserva del mundo y ellos lo quieren. O mirar a
Groenlandia, aunque, podría llamarse Islandia por el mismo precio, y decir que
la quieren tomar, por las buenas o por las malas. Y quedarse tan frescos. O
pasarse por Minnesota y cargarse a dos de sus ciudadanos a tiro limpio y su
presidente afirmar que eran un peligro público cuando todo el mundo ha visto dos
asesinatos como dos castillos de grandes.
La
vida también puede ser reunirse un grupo de amigos por Zum, para hablar de sus
cosas y quejarse de que faltan dos, que nunca entran, hasta que se dan cuenta
de que no conocen el intríngulis de la reunión, por más que los que participan
se sientan tan panchos discutiendo de esto y de lo otro. Y estamos hablando de
amigos todos. Sencillamente que cada uno va a su bola y cuesta trabajo pensar
que, si dos no se incorporan, pueden tener sus propias razones para no hacerlo.
Algo tan simple como que no saben cómo hacerlo. Ahora que se ha descubierto el
pastel, tengo la esperanza de que hayamos aprendido y encontremos la manera de
incluirnos todos en el grupo, porque la voluntad no falta. Solo hay que abrir
un poco más los ojos y afinar la visión.
O
salir un día de tu pueblo, encontrarte un entierro normal y corriente, que te
hace parar para respetar la comitiva. Mientras permites que pase el coche de la
funeraria, con el ataúd dentro y los familiares y amigos del difunto, tú, desde
dentro de tu coche esperando, puedes pensar en la diferencia entre unas muertes
y otras. Hay muertes más o menos conformes como esta que estás contemplando de
José Luis, que has conocido de toda la vida y otras, en cambio, que para qué vamos
a hablar.
Me
quedo con el chocolate con buñuelos, placer sencillo donde los haya, al alcance
de cualquiera aunque toda la noche precedente estuviera lloviendo, que hasta
tuvo la gracia de salir el sol y brindarnos su luz, para que el acontecimiento
que me tiene encantado todavía, luciera en todo su esplendor. No necesitamos
ninguna María Corina Machado que nos obsequie con su medalla enmarcada de
Nóbel, a sabiendas de que se lo concedieron a ella en exclusiva y no tenía
derecho a regalárselo a nadie. Viva la gente que no necesita salir en ninguna
foto para gozar y viva un buen chocolate con buñuelos compartido por la mañana.
La ciudad perdida de Almanzor ocuparía hasta 120 hectáreas en el extremo este de Córdoba, a apenas 12 kilómetros de la mezquita
Medina Alzahira se convirtió en el segundo centro de
poder del Califato hasta que fue destruida en el año 1009
Los datos han
permitido descubrir anomalías en el terreno que indicarían la ubicación de la
ciudad de Medina Alzahira en la barriada de Alcolea
Antonio Monterroso
LA VANGUARDIA - Barcelona
Almanzor (al-Mansur, “el
Victorioso”) era sinónimo de grandeza y autoridad. En la época de este militar
y político andalusí, auténtico poder en la sombra durante el mandato del débil
califa Hisham II, el Califato de Córdoba vivió una época de gran esplendor.
Casi toda la península ibérica estaba bajo su control, y también parte del
Magreb.
Los reinos cristianos de León y Castilla y Navarra,
así como los condados catalanes, habían visto reducido su territorio a una
pequeña franja en la zona norte y eran víctimas de ataques constantes. Tan
fuerte era el yugo al que se veían sometidos que incluso tenían que pagar un
tributo anual. Si no se realizaba, las represalias no se hacían esperar.
Poder en la sombra del califa Hisham II
Cuando Almanzor empezó a gobernar en nombre de Hisham
II en el año 978 decidió que tenía que construir un nuevo centro que reflejara
su poderío. Por eso mandó construir la ciudad de Medina Alzahira (Madīnat al-Zāhira, “la ciudad floreciente”) en el
margen derecho del río Guadalquivir.
Abandonó Medina Azahara y se trasladó allí con toda su
familia. Esposas, hijos, parientes cercanos y todos sus sirvientes pasaron a
vivir en un magnífico palacio que se convirtió en el segundo centro
administrativo del Califato hasta que fue saqueada y destruida en el año 1009, poco
tiempo después de la muerte de Almanzor en el 1002.
La urbe perdida de Almanzor estaría a apenas 12 kilómetros de la mezquita de Córdoba
Antonio
Monterroso
La ubicación exacta de Medina Alzahira se perdió con
el tiempo. Ahora, un investigador de la Universidad de Córdoba ha utilizado
datos obtenidos con sensores LiDAR (que usa pulsos de luz láser para medir
distancias con alta precisión y crear detallados mapas 3D) para descubrir que
la urbe probablemente se sitúa cerca de la barriada de Alcolea, a apenas 12
kilómetros de distancia de la Mezquita de Córdoba.
Según explica el profesor Antonio Monterroso Checa en
un artículo publicado en la revista Meridies. Estudios de Historia y Patrimonio
de la Edad Media, la superficie de la nueva ciudad alcanzaba las 120 hectáreas,
el mismo espacio que ocupaba Medina Azahara (Madinat al Zāhra,
“la ciudad brillante”) al otro extremo de la mezquita.
Un estudio realizado en 2023 ya avanzó que la urbe de
Almanzor seguramente se encontraba en el extremo este de Córdoba, datos que
confirma el nuevo trabajo. El yacimiento ha sido identificado en la zona de los
cabezos de las Pendolillas, un lugar que está documentado desde el siglo XV.
Durante los últimos siglos, el sitio ha sido una zona
de dehesa (tierra de pastos) ligada al Realengo y sede de las Yeguadas Reales
desde tiempos de Felipe II (1527-1598), al igual que sucedió con Medina
Azahara, fundada por Abderramán III (891-961), primer califa omeya de Córdoba.
Estos son los dos únicos espacios de Dehesas Reales en tierras cordobesas.
La
ciudad califal de Medina Azahara, situada cerca de Córdoba, en el extremo
opuesto de Medina Alzahira EFE
Aprovechando los modelos digitales de elevaciones generados
creados con datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Monterroso apunta
que en la zona cercana a Alcolea existen una serie de anomalías en el relieve
del terreno a lo largo de más de 1.200 metros lineales.
“Esas irregularidades son producidas por la
existencia, en el subsuelo y en alzado, de un enorme yacimiento arqueológico
que, por sus características, debe corresponder con la perdida ciudad de
Almanzor”, asegura el investigador de la Unidad Patricia de la Universidad de
Córdoba.
Edificios y entramados urbanos
Las anomalías se corresponderían con una vasta serie
de edificios y entramados urbanos que se desarrollan desde una arquitectura
ordenada, de disposición aterrazada, organizada por agregación conforme a
construcciones de planta rectangular o cuadrangular donde, incluso, hay algunos
que quiebran la trama ortogonal (en cuadrícula) para orientarse al sureste en
un terreno de más de 120 hectáreas.
“Se trata de la única propuesta, de las veintidós
hasta ahora existentes sobre el argumento, que aduce datos físicos ciertos y
contrastables para formular una nueva línea de trabajo sobre la ubicación de
este enigma topográfico de la capital de Al Ándalus.
Por
momentos la actualidad pide paso a velocidad supersónica y no hay manera, ni
siquiera de separar los temas, unos de otros, para que la muestra que se
ofrezca no sea un totum revolutum en
donde sea imposible discernir donde termine el anterior y donde empieza el
siguiente. Me recuerda a los regalos de los niños. En su momento la normalidad
nos inundaba y. de higos a brevas, aparecía un regalo que, por pequeño que
fuera, llevaba en su interior la capacidad de conmover. Con el tiempo hemos
llegado a que no haya un día sin su regalo correspondiente, lo que quiere decir
que…, adiós regalos. Sin la conmoción de la rareza no hay modo de encontrarle
la esencia. Pasar pasarán, no lo discuto. Pero su verdadera dimensión ya se ha
perdido porque el misterio que traía implícito se la ha llevado tanta
reiteración. Me consta que el ejemplo de los regalos es un poco simple…,
infantil pudiéramos decir. Tengo que remitiros, para aclarar el contenido de lo
que digo, al título del blog, COMO NIÑOS,
que, para mí, lo dice todo. En este mundo estamos de todos, hasta negros,
aunque se vean menos. Todos fuimos niños aunque ya ninguno lo seamos. Pero es
inevitable que unos y otros, pase lo que pase, seguimos siendo, tanto hoy como
siempre, sencillamente COMO NIÑOS.
Se aclara el contenido de mis intenciones, sustituyendo el término regalo por el de noticias. Como si modificáramos una pantalla por otra. Nos encontraríamos con un mundo muy distinto, pero con el mismo sentido histórico en un asunto que en otro. Uno puede tomar Venezuela, por ejemplo, en una noche, tanto a partir de las 22´05 o a la hora que mejor convenga. Y no discuto que tendrá su efecto, con muertos colaterales o sin ellos. Lo que hay que cuidar es que en la información que se ofrezca, cuando proceda, es que verdaderos americanos, de los de verdad, ¡vamos!, no cayó ni uno. Con esa limpieza de lo que llamaremos ataque quirúrgico habremos sorteado cualquier tipo de legalidad, que es lo que importa, y al momento siguiente podremos seguir produciendo noticias a tuttiplen, que ya no podrán impactar del mismo modo, como puede suponerse, pero que nos pueden seguir reservando primeras páginas, casi ad infinitum
A
partir de terminada la secuencia inicial, una vez perdida la fuerza del primer
impacto, hay más días que ollas y se puede aprovechar la puerta del cuarto de
baño del avioncito que nos lleva y que nos trae, para ir comunicando posibles
acciones sucesivas. Unas se llamarán Groenlandia, por ejemplo…, otras se pueden
llamar Cuba…, Colombia…, Méjico o ya veremos cuáles más…, Europa también se
puede poner en cola y ya iremos viendo si la nombramos o no, bien en este
momento o en el momento que termine de hacer a lo que he venido al departamento
que tengo aquí a mi espalda. Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.
Ya tenéis suficiente para cubrir los noticieros y yo vuelvo a mis asuntos, una
vez que os dejo mi imagen y mi palabra, que no tiene parangón como todo el
mundo sabe.
Granada celebra la Toma más silenciosa tras el fallecimiento del concejal
de Cultura dos días antes
Un año más, se han visto banderas preconstitucionales
Granada —2 de enero de 2026 14:00 h
Desde el silencio casi sepulcral por momentos en la Plaza del Carmen hasta
el pasamanos con las autoridades antes de la visita a la Capilla Real, todo el
ceremonial que se ha llevado a cabo en el marco de la conmemoración de La Toma
de Granada por parte de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492 ha estado
marcado por el fallecimiento del concejal de Cultura, Juan Ramón Ferreira, el pasado 31
de diciembre. Su inesperado deceso ha dado pie a una de las celebraciones menos
festivas que se recuerdan.
No en vano, los actos, que recuerdan el fin de la
llamada Reconquista de la península Ibérica por parte de los Reyes Católicos en
el siglo XV, se han celebrado a pesar de la muerte del edil porque desde el
Ayuntamiento de Granada se acordó un día de luto oficial, que se limitó al 1 de
enero. Algo que no sucedió en 2022 cuando falleció José María Corpas, entonces
concejal de Economía en activo, en cuyo caso sí se decretaron dos días de luto
oficial.
Luto visible
Pese a la no suspensión, el deceso del edil se ha
notado no solo en el silencio que ha cargado el ambiente de un evento que suele
concentrar gritos y algunos enfrentamientos entre detractores y defensores de
esta ceremonia. Por ejemplo, las vallas colocadas en la Plaza del Carmen para
delimitar la asistencia de ciudadanos han sido de color negro y la evidencia
más notable de lo duro del momento para muchos de los concejales, han sido los
rostros tristes de los ediles que han compatido corporación con Ferreira hasta
este pasado 31 de diciembre. Especialmente abatidos se ha visto a la alcaldesa
Marifrán Carazo y al portavoz del equipo de Gobierno, Jorge Saavedra.
En cuanto a la carga política de la cita, en esta
ocasión tampoco han faltado quienes han portado banderas preconstitucionales en
los actos de la plaza del Ayuntamiento. Aunque es cierto que otro año más la
presencia de partidos y organizaciones de izquierdas ha sido nula por momentos,
no se han gritado consignas especialmente polémicas, salvo algún 'Arriba
España' que no ha tenido demasiado eco entre los asistentes. Sí se han
producido vítores a la Legión, que ha vuelto a desfilar otro año más y algunos
aplausos al paso de los concejales, que han sonado por momentos como un gesto
de apoyo.
Como curiosidad, muchos de los ciudadanos que han
seguido el recorrido por las calles de la ciudad hasta la Catedral han portado
pequeñas banderas de España, que no se solían ver en años anteriores. Y al
mismo tiempo, por casualidad o quizás no tanto, el Partido Popular ha levantado
estos días una carpa informativa que se ha instalado en la Plaza de Isabel la
Católica, punto clave visual en el desfile de la comitiva de camino a la misa
en la Capilla Real.
Un ceremonial cada vez
menos tenso
Lejos en el tiempo empiezan a quedar aquellos años en
los que la Toma de Granada era un foco de enfrentamiento para los asistentes.
Sobre todo desde la pandemia, el evento no congrega apenas a formaciones y
colectivos progresistas que piden que el festivo local de Granada no sea el 2 de
enero, sino que se celebre cuando se conmemora el asesinato de Mariana Pineda,
símbolo de la lucha por la libertad. Una reclamación histórica que ha logrado
algunos éxitos porque el PSOE sí adoptó dicho suceso como festivo local en
2022, aunque desde entonces no se ha repetido.
Y lejos quedan aquellos momentos de tensión que se
solían producir en la Toma de Granada porque la última vez que sucedió algo
destacable en ese sentido fue en 2020, cuando un grupo de personas protagonizaron una trifulca. En aquella
ocasión un joven fue zarandeado por un hombre de mayor edad que le recrimibaba
a él y a otros asistentes de izquierdas que estuviesen gritando consignas
contra la conmemoración. La Policía Nacional los separó y, simbólicamente,
acabó también con ese tipo de enfrentamientos que habían sido habituales en todas
las celebraciones previas, que incluso el PSOE, mientras estaba en la
oposición, había amagado con cancelar o resignificar. Algo que no llevó a cabo
cuando gobernó en las dos últimas ocasiones (entre 2016 y 2019 y entre 2021 y
2023).
El amplio dispositivo policial, que hace la vista
gorda ante la presencia de banderas o símbolos preconstitucionales, y la cada
vez menor asistencia de ciudadanos a la conmemoración, hacen que La Toma de
Granada vaya perdiendo peso en importancia para la ciudad, al menos en cuanto a
los actos en sí, que no provocan las mismas emociones que en otros tiempos.
Lo que se ha mantenido, como cada año, ha
sido el acto alternativo que organiza Granada Abierta. Esta plataforma, que
aglutina a parte de la sociedad civil y artística de la ciudad, lleva tres
décadas pidiendo el fin de esta conmemoración al considerarla “anacrónica,
sectaria y excluyente” por celebrar la expulsión de los musulmanes y judíos que
vivían en Granada y que fueron perseguidos tras la llegada de los monarcas católicos.
Para visibilizar su rechazo, este 2 de enero han vuelto a celebrar un acto
alternativo en el que se ha leído un manifiesto contrario a esta cita.
Granada no fue tomada
sino entregada por Boabdil después de una larguísima negociación que tuvo que
firmar hasta el papa de Roma. Los castellanos incumplieron lo acuerdos firmados
por los dos bandos a los siete años de la entrega y, desde entonces se inició
una persecución contra sus habitantes que terminó en el Decreto de expulsión de
1609.
Hago mía la pregunta, El comentario de la semana pasada era cuando venía al pelo y estaba en mi mente tratar el tema pero, aparte de la iniciativa de este humilde autor, el mundo sigue girando y creo que debemos estar al loro para que no se nos pasen secuencias que consideremos de interés. La peripecia de Mónica Oltra, sin duda lo es, mucho más si la firma Ignacio Escolar, Director de el Diario.es. La dimensión me pareció un poco larga, pero muy profusa de datos y rigurosa. Me pareció oportuna y decidí dejar para hoy el solsticio de invierno, que todavía colea. El tema de Mónica Oltra, como el de Victoria Rossel en su momento, o el de Demetrio Madrid, hace más tiempo, los seguí con especial dolor por lo injustos que fueron y porque quienes los promovieron lo sabían desde el principio y quisieron hacerlos con esa crueldad, hasta que los años terminaron poniendo las cosas en su sitio, aunque, de paso, se cargaron sus carreras políticas, que era la verdadera intención desde el principio, aunque no son completamente idénticos.
Recuerdo que hace seis meses ya defendimos, cuando el solsticio de verano, la conveniencia de anular los cambios horarios en beneficio de los mayores tiempos de luz y del contrasentido de que un asunto tan claro y con tanta opinión ciudadana respaldándolo, no hubiera modo de resolverlo y permaneciera en el tiempo, años y años, solo por joder la marrana. En ese sentido, mi experiencia con este de invierno, siempre me invita a la esperanza. Ya que nos hemos adaptado a vivir de noche desde las seis de la tarde, iniciamos de nuevo la conquista de la luz, aunque necesariamente tenga que ser minuto a minuto. En mis años de docente, recuerdo que desde el final de las vacaciones de Navidad, ya, percibía, a simple vista la ganancia de luz y hasta el color del día me resultaba estimulante, a sabiendas de que el proceso sería largo y no culminaría hasta el 21 de junio. Lo que me sigue pareciendo censurable es todo este cambio, de carácter administrativo, en vez de fijar lo que la gente prefiere, de manera ampliamente mayoritaria, para siempre.
Ya sé que los solsticios, tanto este de invierno como el de verano en junio, son los finales y los cambios horarios se reservan para los equinoccios, bien de primavera como de otoño más o menos, pero mi insistencia en la molestia social permanente que se repite y se repite sin que haya una razón de peso que lo justifique, quiero que esté presente, como testimonio contra la indiferencia. Recuerdo que una de las veces argüí el chascarrillo que aprendí haciendo la mili sobre la guardia que se había consagrado en un banco del cuartel hasta que a alguien se le ocurrió investigar la verdadera razón de aquel aparente sinsentido y averiguó que todo venía de una orden de un coronel que propuso una guardia en el banco, sencillamente porque acababan de pintarlo y pensó que alguien podía vigilar, mientras se secaba la pintura, para que nadie se sentara. Resulta ridículo asumir molestias tan absurdas como los cambios de hora o similares y ver que el tiempo pasa y no hay manera de deshacer una costumbre sin argumentos de profundidad que la sustente.
No sé si viviré para el próximo solsticio, porque ya va teniendo uno una edad, pero si llego, espero no haber cambiado mi costumbre tradicional de tener la cabeza más dura que una piedra y seguir denunciando todo aquello que hacemos y que nos hace la vida un poco más incómoda. Ya tiene el devenir cotidiano dificultades e inconveniencias suficientes para la vida no resulte demasiado agradable demasiadas veces. Razón de más para interesarnos en lo que nos pueda incordiar y, en la medida de lo posible, si podemos hacernos la vida más fácil, merezca la pena intentarlo.