Parto de la base que me he
leído a Neruda desde el principio hasta el final, hace ya año, He escuchado
miles de veces su Canto General, musicado por Mikis Theodoraquis con la
increíble voz de María Farandouri. Casi un himno. Hoy me encuentro con la historia de su hija
MALVA MARINA y me cuesta digerir su comportamiento para con ella. Necesito
contarlo para conocerlo mejor y para bajarlo de las nubes hasta el fango. Todo lo que sigue lo he sacado de
distintos periódicos:
Pablo
Neruda junto a María Antonieta Hagenaar, su primera esposa
En agosto nació Malva Marina Trinidad Reyes,
la única hija de Neruda. Su rostro era un calco del de su padre, pero su cabeza
tenía un tamaño más grande en relación a su cuerpo a causa de la hidrocefalia.
La alegría de Neruda por la llegada de su hija se fue opacando al conocer el
estado de su pequeña.
En Madrid, el 18 de agosto de 1934, nacía una niña
llamada Malva Marina. Un nombre bello,
cargado de lírica, que solo un poeta excelso como Pablo Neruda le podía poner a su hija. La
beba era, en efecto, el fruto del matrimonio entre el vate chileno y la
neerlandesa María Antonieta Hagenaar.
Pero este trío familiar no duraría demasiado tiempo
unido. La beba padecía hidrocefalia y el hombre de los versos más tristes la
definió en una carta como “una vampiresa de tres kilos”. Cuando ella tenía dos
años, su padre la abandonó. A ella y a Maruca, como
llamaba Neruda a su esposa
neerlandesa.
Malva Marina crecía, pero con graves dificultades. No
hablaba y tampoco podía caminar. Su estado de salud merecía de permanentes
cuidados. Si bien Maruca trabaja en la embajada española de Países Bajos, le
era muy difícil lograr juntar lo necesario para el sustento de ambas.
Acuciada económicamente, la mujer primero dejó a su hija
en una guardería de una iglesia de La Haya, pero luego la pequeña quedaría al
cuidado del matrimonio de Hendrik Julsing y Gerdina Sierk,
en Gouda, quienes ya tenían otros hijos. Allí la niña recibirá las visitas
mensuales de su madre.
Malva Marina, la única hija de Pablo
Neruda, terminó con una familia de acogida en Gouda, Países Bajos
La pequeña moriría a los 8 años en Países Bajos y su
madre, desamparada, caería allí también prisionera de los nazis sobre el final
de la Segunda Guerra Mundial. Todo ello, ante la distante indiferencia del
poeta, que, mientras su fama de artista crecía, prefería ocultar la existencia
de ambas mujeres y seguir con su vida.
El 2 de marzo de 1943, Malva Marina Reyes murió en casa de los Julsing por complicaciones relacionadas con
su problema de salud. Tenía apenas 8 años. Neruda recibió un telegrama con la
mala noticia en México, donde
se encontraba como cónsul junto a Delia del Carril. El poeta no acusó recibo de
ese trágico mensaje.
La tumba de Malva Marina, ubicada en el cementerio de Gouda, en Países Bajos
En Confieso que he vivido, el libro de memorias
del ganador del Premio Nobel de Literatura 1971,
no hay mención alguna de la pequeña Malva Marina.
Pero en los últimos años, varios autores y periodistas han sacado esta historia
a la luz, para recordar la corta vida de la niña y para narrar el sufrimiento
de la primera esposa del célebre bardo trasandino, un eminente hombre de letras
que tenía también su costado oscuro e indolente.





















