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viernes, 6 de febrero de 2026

MINNEAPOLIS

 

Por Ana Pastor

PD: Está noche cuando acabemos el especial te leo por aquí si quieres contarme qué te ha parecido respondiendo a este email.


AP.

domingo, 1 de febrero de 2026

PRIMERAS LUCES

 

         Los que habitualmente madrugamos percibimos el amanecer como indicio inexcusable de lo que un día, cada día más cercano, será primavera. Una vez cruzado el rubicón del Solsticio de invierno, hemos ido arañando cada día unos minutos más de luz. Si enero se hubiera comportado como de él se dice, claro y helaero, hubiéramos visto sus efectos con más nitidez. Este año, por el contrario, hemos concatenado una serie de borrascas, que todavía nos duran y nos ha costado dios y ayuda ir encontrando la luz de la mañana tras tanta nube. Por poner un ejemplo que ilustre lo que digo, la Sierra de Grazalema lleva ya acumulados más de 1500 litros por m2 en solo el primer mes del año. Ya sabemos que, pese a estar en Cádiz, se trata de la zona más lluviosa de la Península, pero estamos experimentando que las reservas de agua dulce se encuentran a rebosar y que la apremiante sequía que nos agobiaba el año pasado por estas fechas, el presente la tenemos bien lejos, y sigue lloviendo para nuestra tranquilidad, si bien al mismo tiempo soportamos estoicamente los embates del viento casi huracanado y los reiterados chaparrones consiguientes que nos permitirán confiar en disponer de reservas hídricas durante un tiempo prudencial.


         Uno de febrero hoy, fiesta religiosa de San Cecilio, patrón de Granada, cuyos restos se dice que se encuentran en la Abadía del Sacro Monte, mañana dos, la Candelaria y el tres San Blas, las cigüeñas verás en las zonas donde cada año las hay, que no es el caso en éste donde vivo. Lo que sí es claro es que la percepción de la luz es manifiesta y los madrugadores la tenemos al alcance de los ojos cada mañana. Será algo más lento este año por la abundancia de nubes, pero tendrá su compensación de que nos llega un tiempo en el que, el azote frecuente de la sequía, lo tendremos controlado durante unos años. El Valle de Lecrín, a tiro de piedra, ya ha comenzado a mostrar las primeras flores de los almendros, habitualmente tempraneras. Con la abundancia de agua, beneficiosa rareza en esta zona, el aumento de luz cada mañana, las primeras flores incipientes, son datos que anuncian la primavera, aunque haya que ser pacientes y esperarla todavía sentados.



         Aunque no estamos viviendo muchos bajo ceros, que otros años sí, percibimos un cierto frío de invierno que se manifiesta en las bufandas cubriendo cabezas y complementando el consuelo de los abrigos, aunque he llegado a cruzarme con algún abuelete sin calcetines, que mantiene el tipo como si su cuerpo dispusiera de reservas calurosas suficientes. Seguro que, a este paso, seremos capaces de cruzárnoslo con lo pies al viento, con unas leves sandalias de cuero, que estoy seguro que le recordarán aquellas de goma que usó de niño hasta para jugar al futbol, que he tenido el privilegio de verlo en una foto, aparte de vivir con el recuerdo indeleble grabado en su mente. No se me había ocurrido  al principio pero en la fila de abajo, a la izquierda, lo tenéis como prueba fehaciente de que, un día, las cosas fueron como aquí se cuentan. Bien es verdad de que otras veces no llegan a tanto.



         Ya estamos a la espera de que las borrascas terminen, aunque se valoran las reservas acuíferas que siempre son bienvenidas y cuando el sol se enseñoree a lo largo y a lo ancho de algunos días completos, podamos constatar aquello de febrero, busca la sombra el perro que, este año, todavía lo estamos esperando. No se puede tener todo en esta vida, pero todo llegará.






domingo, 25 de enero de 2026

DE VIDA Y DE MUERTE


         No tiene nada que ver el culo con las témporas y confundir una cosa con otra, sencillamente significa haber perdido el rumbo. Si tú concentras, por ejemplo, un viernes cualquiera, antes de ayer sin ir más lejos, a un grupo de 140 personas de necesidades diferentes, de esas que un día se llamaron discapacitados psíquicos y hasta cosas peores, los metes en unos autobuses, los llevas al centro parroquial de Alfacar y allí los están esperando unas banastas hasta arriba de buñuelos, preparados para ellos y ellas desde las ocho de la mañana, por un montón de personas colaboradoras, y una hermosa olla de chocolate caliente que sólo le falta hablar, pues tú, que eres el Presidente de La Boronda, que es la que Asociación que invita al cotarro, te plantas cerca de la puerta para recibirlos y no sabes qué cara poner de puro placer. Te sientes orgulloso, hasta reventar, de quieres han preparado el acto, de los que llegan, por tandas porque no caben todos en el recinto y de lo hermosa que puede llegar a ser la vida si todos colaboramos en que lo sea, con una sonrisa en la cara y un chocolate con buñuelos como desayuno. No necesitamos ni un premio Nóbel de la Paz, ni nada que se le parezca. Si acaso que, el que lo necesite, se una al banquete y disfrute con nosotros.



         Que no me digan a mí que una secuencia semejante se puede comparar a unos cañonazos a unas lanchas, que llaman transportadoras de droga, allá por el caribe y un chorro de muertos como resultado, sin que nadie pueda corroborar si lo que dicen es verdad o son asesinatos impunes a la vista de todo el mundo. O que alguien tiene permiso, sin juicio previo, de entrar en Caracas, capital de Venezuela, secuestrar a su presidente, por más discutible que sea, que lo es, matar a sus escoltas con un arma que sólo ellos conocen, y llevárselo de su país secuestrado y afirmar a bombo y platillo que se van a quedar con su petróleo porque tienen la mayor reserva del mundo y ellos lo quieren. O mirar a Groenlandia, aunque, podría llamarse Islandia por el mismo precio, y decir que la quieren tomar, por las buenas o por las malas. Y quedarse tan frescos. O pasarse por Minnesota y cargarse a dos de sus ciudadanos a tiro limpio y su presidente afirmar que eran un peligro público cuando todo el mundo ha visto dos asesinatos como dos castillos de grandes.



         La vida también puede ser reunirse un grupo de amigos por Zum, para hablar de sus cosas y quejarse de que faltan dos, que nunca entran, hasta que se dan cuenta de que no conocen el intríngulis de la reunión, por más que los que participan se sientan tan panchos discutiendo de esto y de lo otro. Y estamos hablando de amigos todos. Sencillamente que cada uno va a su bola y cuesta trabajo pensar que, si dos no se incorporan, pueden tener sus propias razones para no hacerlo. Algo tan simple como que no saben cómo hacerlo. Ahora que se ha descubierto el pastel, tengo la esperanza de que hayamos aprendido y encontremos la manera de incluirnos todos en el grupo, porque la voluntad no falta. Solo hay que abrir un poco más los ojos y afinar la visión.

         O salir un día de tu pueblo, encontrarte un entierro normal y corriente, que te hace parar para respetar la comitiva. Mientras permites que pase el coche de la funeraria, con el ataúd dentro y los familiares y amigos del difunto, tú, desde dentro de tu coche esperando, puedes pensar en la diferencia entre unas muertes y otras. Hay muertes más o menos conformes como esta que estás contemplando de José Luis, que has conocido de toda la vida y otras, en cambio, que para qué vamos a hablar.



         Me quedo con el chocolate con buñuelos, placer sencillo donde los haya, al alcance de cualquiera aunque toda la noche precedente estuviera lloviendo, que hasta tuvo la gracia de salir el sol y brindarnos su luz, para que el acontecimiento que me tiene encantado todavía, luciera en todo su esplendor. No necesitamos ninguna María Corina Machado que nos obsequie con su medalla enmarcada de Nóbel, a sabiendas de que se lo concedieron a ella en exclusiva y no tenía derecho a regalárselo a nadie. Viva la gente que no necesita salir en ninguna foto para gozar y viva un buen chocolate con buñuelos compartido por la mañana.         




sábado, 17 de enero de 2026

MEDINA ALZAHIRA

 

La ciudad perdida de Almanzor ocuparía hasta 120 hectáreas en el extremo este de Córdoba, a apenas 12 kilómetros de la mezquita

 

Medina Alzahira se convirtió en el segundo centro de poder del Califato hasta que fue destruida en el año 1009

 



Los datos han permitido descubrir anomalías en el terreno que indicarían la ubicación de la ciudad de Medina Alzahira en la barriada de Alcolea 

Antonio Monterroso

 


David Ruiz Marull

LA VANGUARDIA - Barcelona

Almanzor (al-Mansur, “el Victorioso”) era sinónimo de grandeza y autoridad. En la época de este militar y político andalusí, auténtico poder en la sombra durante el mandato del débil califa Hisham II, el Califato de Córdoba vivió una época de gran esplendor. Casi toda la península ibérica estaba bajo su control, y también parte del Magreb.

Los reinos cristianos de León y Castilla y Navarra, así como los condados catalanes, habían visto reducido su territorio a una pequeña franja en la zona norte y eran víctimas de ataques constantes. Tan fuerte era el yugo al que se veían sometidos que incluso tenían que pagar un tributo anual. Si no se realizaba, las represalias no se hacían esperar.

Poder en la sombra del califa Hisham II

Cuando Almanzor empezó a gobernar en nombre de Hisham II en el año 978 decidió que tenía que construir un nuevo centro que reflejara su poderío. Por eso mandó construir la ciudad de Medina Alzahira (Madīnat al-Zāhira, “la ciudad floreciente”) en el margen derecho del río Guadalquivir.

Abandonó Medina Azahara y se trasladó allí con toda su familia. Esposas, hijos, parientes cercanos y todos sus sirvientes pasaron a vivir en un magnífico palacio que se convirtió en el segundo centro administrativo del Califato hasta que fue saqueada y destruida en el año 1009, poco tiempo después de la muerte de Almanzor en el 1002.



La urbe perdida de Almanzor estaría a apenas 12 kilómetros de la mezquita de Córdoba

 Antonio Monterroso

La ubicación exacta de Medina Alzahira se perdió con el tiempo. Ahora, un investigador de la Universidad de Córdoba ha utilizado datos obtenidos con sensores LiDAR (que usa pulsos de luz láser para medir distancias con alta precisión y crear detallados mapas 3D) para descubrir que la urbe probablemente se sitúa cerca de la barriada de Alcolea, a apenas 12 kilómetros de distancia de la Mezquita de Córdoba.

Según explica el profesor Antonio Monterroso Checa en un artículo publicado en la revista Meridies. Estudios de Historia y Patrimonio de la Edad Media, la superficie de la nueva ciudad alcanzaba las 120 hectáreas, el mismo espacio que ocupaba Medina Azahara (Madinat al Zāhra, “la ciudad brillante”) al otro extremo de la mezquita.

Un estudio realizado en 2023 ya avanzó que la urbe de Almanzor seguramente se encontraba en el extremo este de Córdoba, datos que confirma el nuevo trabajo. El yacimiento ha sido identificado en la zona de los cabezos de las Pendolillas, un lugar que está documentado desde el siglo XV.

Durante los últimos siglos, el sitio ha sido una zona de dehesa (tierra de pastos) ligada al Realengo y sede de las Yeguadas Reales desde tiempos de Felipe II (1527-1598), al igual que sucedió con Medina Azahara, fundada por Abderramán III (891-961), primer califa omeya de Córdoba. Estos son los dos únicos espacios de Dehesas Reales en tierras cordobesas.



 

La ciudad califal de Medina Azahara, situada cerca de Córdoba, en el extremo opuesto de Medina Alzahira EFE

Aprovechando los modelos digitales de elevaciones generados creados con datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Monterroso apunta que en la zona cercana a Alcolea existen una serie de anomalías en el relieve del terreno a lo largo de más de 1.200 metros lineales.

“Esas irregularidades son producidas por la existencia, en el subsuelo y en alzado, de un enorme yacimiento arqueológico que, por sus características, debe corresponder con la perdida ciudad de Almanzor”, asegura el investigador de la Unidad Patricia de la Universidad de Córdoba.

Edificios y entramados urbanos

Las anomalías se corresponderían con una vasta serie de edificios y entramados urbanos que se desarrollan desde una arquitectura ordenada, de disposición aterrazada, organizada por agregación conforme a construcciones de planta rectangular o cuadrangular donde, incluso, hay algunos que quiebran la trama ortogonal (en cuadrícula) para orientarse al sureste en un terreno de más de 120 hectáreas.

“Se trata de la única propuesta, de las veintidós hasta ahora existentes sobre el argumento, que aduce datos físicos ciertos y contrastables para formular una nueva línea de trabajo sobre la ubicación de este enigma topográfico de la capital de Al Ándalus.




 

 

domingo, 11 de enero de 2026

EN CARNE VIVA


         Por momentos la actualidad pide paso a velocidad supersónica y no hay manera, ni siquiera de separar los temas, unos de otros, para que la muestra que se ofrezca no sea un totum revolutum en donde sea imposible discernir donde termine el anterior y donde empieza el siguiente. Me recuerda a los regalos de los niños. En su momento la normalidad nos inundaba y. de higos a brevas, aparecía un regalo que, por pequeño que fuera, llevaba en su interior la capacidad de conmover. Con el tiempo hemos llegado a que no haya un día sin su regalo correspondiente, lo que quiere decir que…, adiós regalos. Sin la conmoción de la rareza no hay modo de encontrarle la esencia. Pasar pasarán, no lo discuto. Pero su verdadera dimensión ya se ha perdido porque el misterio que traía implícito se la ha llevado tanta reiteración. Me consta que el ejemplo de los regalos es un poco simple…, infantil pudiéramos decir. Tengo que remitiros, para aclarar el contenido de lo que digo, al título del blog, COMO NIÑOS, que, para mí, lo dice todo. En este mundo estamos de todos, hasta negros, aunque se vean menos. Todos fuimos niños aunque ya ninguno lo seamos. Pero es inevitable que unos y otros, pase lo que pase, seguimos siendo, tanto hoy como siempre, sencillamente COMO NIÑOS.  



         Se aclara el contenido de mis intenciones, sustituyendo el término regalo por el de noticias. Como si modificáramos una pantalla por otra. Nos encontraríamos con un mundo muy distinto, pero con el mismo sentido histórico en un asunto que en otro. Uno puede tomar Venezuela, por ejemplo, en una noche, tanto a partir de las 22´05 o a la hora que mejor convenga. Y no discuto que tendrá su efecto, con muertos colaterales o sin ellos. Lo que hay que cuidar es que en la información que se ofrezca, cuando proceda, es que verdaderos americanos, de los de verdad, ¡vamos!, no cayó ni uno. Con esa limpieza de lo que llamaremos ataque quirúrgico habremos sorteado cualquier tipo de legalidad, que es lo que importa, y al momento siguiente podremos seguir produciendo noticias a tuttiplen, que ya no podrán impactar del mismo modo, como puede suponerse, pero que nos pueden seguir reservando primeras páginas, casi ad infinitum





         A partir de terminada la secuencia inicial, una vez perdida la fuerza del primer impacto, hay más días que ollas y se puede aprovechar la puerta del cuarto de baño del avioncito que nos lleva y que nos trae, para ir comunicando posibles acciones sucesivas. Unas se llamarán Groenlandia, por ejemplo…, otras se pueden llamar Cuba…, Colombia…, Méjico o ya veremos cuáles más…, Europa también se puede poner en cola y ya iremos viendo si la nombramos o no, bien en este momento o en el momento que termine de hacer a lo que he venido al departamento que tengo aquí a mi espalda. Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho. Ya tenéis suficiente para cubrir los noticieros y yo vuelvo a mis asuntos, una vez que os dejo mi imagen y mi palabra, que no tiene parangón como todo el mundo sabe.



         Del pequeño detalle de las elecciones de mediano mandato, que ya andan por ahí, detrás de la esquina, otro día podemos consumir unos minutos. He oído que algunos están dispuestos a aprovechar que la popularidad se me ha caído por debajo del 40% y puedo perder las mayorías de que disfruto y se abriría la veda para pensar en el impeachman que tenemos pendiente y lo mismo me faltan piernas para encontrar la salida. Igual no encuentro tiempo ni para festejar mi 80 cumpleaños que, anda esperando de un momento a otro, detrás de la puerta, No os despido con un bailecito nuevo que me he inventado en honor del francés, Macron, creo que se llama, que me ha salido muy gracioso. Para que luego digáis que si un día nos incluyen en algo que se llame COMO NIÑOS sea que alguien tenga gana de complicarnos la vida y no sitúe donde no nos corresponda. Aquí estamos de muerte y llegaremos en uno minutos, que tengo que ver cómo ha quedado el obrón en el que me metí en el ala este de mi última residencia. Que me saquéis bien guapo en las fotos, que me lo merezco.




sábado, 3 de enero de 2026

LA ENTREGA

 




Granada celebra la Toma más silenciosa tras el fallecimiento del concejal de Cultura dos días antes

Un año más, se han visto banderas preconstitucionales 

Álvaro López

Granada —2 de enero de 2026 14:00 h

Desde el silencio casi sepulcral por momentos en la Plaza del Carmen hasta el pasamanos con las autoridades antes de la visita a la Capilla Real, todo el ceremonial que se ha llevado a cabo en el marco de la conmemoración de La Toma de Granada por parte de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492 ha estado marcado por el fallecimiento del concejal de Cultura, Juan Ramón Ferreira, el pasado 31 de diciembre. Su inesperado deceso ha dado pie a una de las celebraciones menos festivas que se recuerdan.

No en vano, los actos, que recuerdan el fin de la llamada Reconquista de la península Ibérica por parte de los Reyes Católicos en el siglo XV, se han celebrado a pesar de la muerte del edil porque desde el Ayuntamiento de Granada se acordó un día de luto oficial, que se limitó al 1 de enero. Algo que no sucedió en 2022 cuando falleció José María Corpas, entonces concejal de Economía en activo, en cuyo caso sí se decretaron dos días de luto oficial.

Luto visible

Pese a la no suspensión, el deceso del edil se ha notado no solo en el silencio que ha cargado el ambiente de un evento que suele concentrar gritos y algunos enfrentamientos entre detractores y defensores de esta ceremonia. Por ejemplo, las vallas colocadas en la Plaza del Carmen para delimitar la asistencia de ciudadanos han sido de color negro y la evidencia más notable de lo duro del momento para muchos de los concejales, han sido los rostros tristes de los ediles que han compatido corporación con Ferreira hasta este pasado 31 de diciembre. Especialmente abatidos se ha visto a la alcaldesa Marifrán Carazo y al portavoz del equipo de Gobierno, Jorge Saavedra.

En cuanto a la carga política de la cita, en esta ocasión tampoco han faltado quienes han portado banderas preconstitucionales en los actos de la plaza del Ayuntamiento. Aunque es cierto que otro año más la presencia de partidos y organizaciones de izquierdas ha sido nula por momentos, no se han gritado consignas especialmente polémicas, salvo algún 'Arriba España' que no ha tenido demasiado eco entre los asistentes. Sí se han producido vítores a la Legión, que ha vuelto a desfilar otro año más y algunos aplausos al paso de los concejales, que han sonado por momentos como un gesto de apoyo.

Como curiosidad, muchos de los ciudadanos que han seguido el recorrido por las calles de la ciudad hasta la Catedral han portado pequeñas banderas de España, que no se solían ver en años anteriores. Y al mismo tiempo, por casualidad o quizás no tanto, el Partido Popular ha levantado estos días una carpa informativa que se ha instalado en la Plaza de Isabel la Católica, punto clave visual en el desfile de la comitiva de camino a la misa en la Capilla Real.



Un ceremonial cada vez menos tenso

Lejos en el tiempo empiezan a quedar aquellos años en los que la Toma de Granada era un foco de enfrentamiento para los asistentes. Sobre todo desde la pandemia, el evento no congrega apenas a formaciones y colectivos progresistas que piden que el festivo local de Granada no sea el 2 de enero, sino que se celebre cuando se conmemora el asesinato de Mariana Pineda, símbolo de la lucha por la libertad. Una reclamación histórica que ha logrado algunos éxitos porque el PSOE sí adoptó dicho suceso como festivo local en 2022, aunque desde entonces no se ha repetido.

Y lejos quedan aquellos momentos de tensión que se solían producir en la Toma de Granada porque la última vez que sucedió algo destacable en ese sentido fue en 2020, cuando un grupo de personas protagonizaron una trifulca. En aquella ocasión un joven fue zarandeado por un hombre de mayor edad que le recrimibaba a él y a otros asistentes de izquierdas que estuviesen gritando consignas contra la conmemoración. La Policía Nacional los separó y, simbólicamente, acabó también con ese tipo de enfrentamientos que habían sido habituales en todas las celebraciones previas, que incluso el PSOE, mientras estaba en la oposición, había amagado con cancelar o resignificar. Algo que no llevó a cabo cuando gobernó en las dos últimas ocasiones (entre 2016 y 2019 y entre 2021 y 2023).



El amplio dispositivo policial, que hace la vista gorda ante la presencia de banderas o símbolos preconstitucionales, y la cada vez menor asistencia de ciudadanos a la conmemoración, hacen que La Toma de Granada vaya perdiendo peso en importancia para la ciudad, al menos en cuanto a los actos en sí, que no provocan las mismas emociones que en otros tiempos.

Lo que se ha mantenido, como cada año, ha sido el acto alternativo que organiza Granada Abierta. Esta plataforma, que aglutina a parte de la sociedad civil y artística de la ciudad, lleva tres décadas pidiendo el fin de esta conmemoración al considerarla “anacrónica, sectaria y excluyente” por celebrar la expulsión de los musulmanes y judíos que vivían en Granada y que fueron perseguidos tras la llegada de los monarcas católicos. Para visibilizar su rechazo, este 2 de enero han vuelto a celebrar un acto alternativo en el que se ha leído un manifiesto contrario a esta cita.

 

 


Granada no fue tomada sino entregada por Boabdil después de una larguísima negociación que tuvo que firmar hasta el papa de Roma. Los castellanos incumplieron lo acuerdos firmados por los dos bandos a los siete años de la entrega y, desde entonces se inició una persecución contra sus habitantes que terminó en el Decreto de expulsión de 1609.      

 


domingo, 28 de diciembre de 2025

Y EL SOLSTICIO, QUÉ

  


         Hago mía la pregunta, El comentario de la semana pasada era cuando venía al pelo y estaba en mi mente tratar el tema pero, aparte de la iniciativa de este humilde autor, el mundo sigue girando y creo que debemos estar al loro para que no se nos pasen secuencias que consideremos de interés. La peripecia de Mónica Oltra, sin duda lo es, mucho más si la firma Ignacio Escolar, Director de el Diario.es. La dimensión me pareció un poco larga, pero muy profusa de datos y rigurosa. Me pareció oportuna y decidí dejar para hoy el solsticio de invierno, que todavía colea. El tema de Mónica Oltra, como el de Victoria Rossel en su momento, o el de Demetrio Madrid, hace más tiempo, los seguí con especial dolor por lo injustos que fueron y porque quienes los promovieron lo sabían desde el principio y quisieron hacerlos con esa crueldad, hasta que los años terminaron poniendo las cosas en su sitio, aunque, de paso, se cargaron sus carreras políticas, que era la verdadera intención desde el principio, aunque no son completamente idénticos.



         Recuerdo que hace seis meses ya defendimos, cuando el solsticio de verano, la conveniencia de anular los cambios horarios en beneficio de los mayores tiempos de luz y del contrasentido de que un asunto tan claro y con tanta opinión ciudadana respaldándolo, no hubiera modo de resolverlo y permaneciera en el tiempo, años y años, solo por joder la marrana. En ese sentido, mi experiencia con este de invierno, siempre me invita a la esperanza. Ya que nos hemos adaptado a vivir de noche desde las seis de la tarde, iniciamos de nuevo la conquista de la luz, aunque necesariamente tenga que ser minuto a minuto. En mis años de docente, recuerdo que desde el final de las vacaciones de Navidad, ya,  percibía, a simple vista la ganancia de luz  y hasta el color del día me resultaba estimulante, a sabiendas de que el proceso sería largo y no culminaría hasta el 21 de junio. Lo que me sigue pareciendo censurable es todo este cambio, de carácter administrativo, en vez de fijar lo que la gente prefiere, de manera ampliamente mayoritaria, para siempre.



         Ya sé que los solsticios, tanto este de invierno como el de verano en junio, son los finales y los cambios horarios se reservan para los equinoccios, bien de primavera como de otoño más o menos, pero mi insistencia en la molestia social permanente que se repite y se repite sin que haya una razón de peso que lo justifique, quiero que esté presente, como testimonio contra la indiferencia. Recuerdo que una de las veces argüí el chascarrillo que aprendí haciendo la mili sobre la guardia que se había consagrado en un banco del cuartel hasta que a alguien se le ocurrió investigar la verdadera razón de aquel aparente sinsentido y averiguó que todo venía de una orden de un coronel que propuso una guardia en el banco, sencillamente porque acababan de pintarlo y pensó que alguien podía vigilar, mientras se secaba la pintura, para que nadie se sentara. Resulta ridículo asumir molestias tan absurdas como los cambios de hora o similares y ver que el tiempo pasa y no hay manera de deshacer una costumbre sin argumentos de profundidad que la sustente.



         No sé si viviré para el próximo solsticio, porque ya va teniendo uno una edad, pero si llego, espero no haber cambiado mi costumbre tradicional de tener la cabeza más dura que una piedra y seguir denunciando todo aquello que hacemos y que nos hace la vida un poco más incómoda. Ya tiene el devenir cotidiano dificultades e inconveniencias suficientes para la vida no resulte demasiado agradable demasiadas veces. Razón de más para interesarnos en lo que nos pueda incordiar y, en la medida de lo posible, si podemos hacernos la vida más fácil, merezca la pena intentarlo.