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sábado, 25 de abril de 2026

EL DÍA DEL LIBRO


 

Eduardo Mendoza y Regina Rodríguez Sirvent lideran las ventas de Sant Jordi



 Neus Tomàs: el resum setmanal i una selecció de la redacció de Catalunya

 


 


Un escritor veterano y laureado como Eduardo Mendoza y una autora que se convirtió en revelación y ahora se consolida en fenómeno como Regina Rodríguez Sivent. Estas son las dos firmas que más han vendido este Sant Jordi con sus respectivas novelas, La intriga del funeral inconveniente Crispetes de matinada, según el ránking provisional de la Cámara del Libro de Catalunya, que siempre puntualiza que la muestra es limitada y ofrecerá datos definitivos en los próximos días.



Mendoza, que presentó su nueva novela, editada por Seix Barral, hace apenas diez días –con mención polémica a Sant Jordi incluida–, se ha erigido como el más vendido en ficción en castellano seguido de Maite, de Fernando Aramburu (Tusquets), o Comerás Flores, de Lucía Solla Sobral (Libros del Asteroide). En no ficción en castellano, el que más ventas ha cosechado ha sido Instrucción de novicias (editorial Blackie Books), de Ana Garriga y Carmen Urbita, que retrata las vidas de las monjas de un convento barroco.






En catalán, la ficción ha vuelto a ser terreno de Regina Rodríguez Sirvent, que se dio a conocer con Les calces al sol y ahora repite éxito con su Crispetes de matinada (La Campana). La siguen El joc del silenci, de Gil Pratsobrerroca (La Campana) y Passeig de Gràcia, de Roger Bastida (Comanegra). En la categoría de no ficción, los más vendidos son Manual de defensa del català, el alegato a favor del catalán del humorista Òscar Andreu, y Anatomia de l'esperança, de Francesc Torralba.





A falta de cerrar las ventas de las paradas en la calle, la Cámara de Libros estima que las ventas ascenderán a 27 millones de euros, más que los 26,1 del año pasado.

Ficción castellano

1. “La intriga del funeral inconveniente”, Eduardo Mendoza (Seix Barral)

2. “Maite”, de Fernando Aramburu (Tusquets) 

3. “Comerás flores”, de Lucía Solla Sobral (Libros del Asteroide)

4. “Mentira”, de Juan Gómez-Jurado (B) 

5. “La ciudad de las luces muertas”, de David Uclés (Destino)

No ficción castellano

1. “Instrucción de novicias”, d’Ana Garriga (Blackie Books)

2. “Alzar el duelo”, de Paz Padilla (HarperCollins)

3. “Hábitos atómicos”, de James Clear (Diana) 

4. “Rosalía, por ahí por Barcelona…”, de Maricel Chavarría (La Vanguardia)

5. “Bondad, compasión y amabilidad para vivir con alegría”, de Víctor Küppers (Plataforma)




domingo, 19 de abril de 2026

BARCELONA


         Amo a Barcelona. En el año de 1960 y pocos significó mi bautismo de emigrante, de la mano de “El Curica”. Me llevó a Trinaranjus, en la calle Pedro IV, donde empecé a ganarme la vida y a dormir en Conde del Asalto 32, entresuelo 1º Izquierda, que ya no existe. Acababa de perder la beca y llegué convencido de que mis posibilidades de seguir estudiando se habían terminado. La vida se encargó de decirme que no y que tenía que seguir por la vía educativa y aquí me tenéis, en los últimos capítulos de mi vida, dedicada por completo a la educación y con Barcelona en mi cabeza, esta vez de la mano de dos insignes barcelonesas, Marta Mata e Irene Balaguer, que ya no están, pero que vivirán en mí mientras me quede un aliento de vida. Y es que la vida es un camino tan variado que nunca sabes por donde te va a llevar o lo que te tiene reservado en cualquier recodo del camino.




         Viene a cuento todo este introito porque estábamos metidos en un berenjenal del que era muy difícil atisbar la salida. Podría precisar más las causas pero no quiero dar nombres por no manchar la página. Será suficiente mostrar los efectos de sus fechorías y estoy seguro que,  para cualquiera, será fácil identificarlos. No diré que sean los únicos efectos perniciosos presentes en el mundo. Desgraciadamente hay más, bastantes más. Pero sí son los que más potadas de periódicos ocupan, probablemente porque son los más poderosos. Lo que sí es verdad es que en los últimos meses hemos pasado de vivir en el relativo engaño de que vivíamos en paz y atragantarnos así, de pronto, con la certeza de tener al mundo patas arriba y vivir en un hilo. Es más, muchos no sabíamos a dónde mirar porque no podíamos entender cómo era posible que los días fueran pasando con semejante desaguisado entre manos y el principal promotor, EEUU, callado como un muerto, como si no fuera con ellos.






         Pues la vida, que es tan grande y tan diversa, este viernes y sábado anterior, nos ha mostrado, precisamente en Barcelona y no por casualidad, en la que no creo, una reunión de hasta 25 jefes de estado o de gobierno decididos a hacer frente a las exhibiciones de fuerza que empezaban a desesperar a muchos de nosotros y a reivindicar una vida con leyes y unas formas de convivir al margen de los caprichos de los más fuertes. No quiero pasarme de ingenuo, cosa que desearía con toda mi alma, y sé que el significado de este frente por la paz y por la legalidad no será ninguna gallina de los huevos de oro. Un simple ¡NO A LA GUERRA! No es suficiente para recomponer todo el destrozo que se ha montado en tiempo récord. Por lo pronto, la cantidad de muertes que se han producido, la mayoría de civiles inocentes, ya no tienen remedio. Pero era necesaria una respuesta que pudiera mostrar al mundo una cara razonable y eso creo que se ha conseguido.



         No caeré en la ingenuidad de pensar que sea Barcelona, por sí sola, la que lo haya logrado y me deje llevar por mis amores personales. Soy un viejo con bastantes kilómetros a las espaldas y me duele saber que los destrozos producidos tan sólo en unos meses, costarán años en volverlos a recomponer y que, mientras tanto, el sufrimiento va a recaer en los que menos culpa tienen. Lo que digo es que andábamos encenagados en la desesperación y en los silencios culpables y en Barcelona o por causa de Barcelona o con Barcelona de fondo, se ha encendido una luz para el mundo, que no será suficiente para resolver, pero que servirá para orientar. Desgraciadamente, los causantes no están tan solos como muchos desearíamos, pero creo que la luz de esta reunión en Barcelona nos sirve de orientación a los que andábamos huérfanos de referentes contra los caprichos y las arbitrariedades y a favor de las leyes que nos cobijen a todos, como venía pasando desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.






sábado, 11 de abril de 2026

NUEVO PREMIO

 


 

La escritora argentina Samanta Schweblin gana el millón de euros del premio Aena de Narrativa






La primera edición del galardón que reconoce el mejor libro en español publicado en 2025 se inaugura con una gran gala en Barcelona

Después de dos meses de expectación y mucha polémica, la noche de este miércoles se ha desvelado quién ha ganado el primer premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. La escritora argentina Samanta Schweblin ha sido anunciada como merecedora del millón de euros por Rosa Montero, presidenta del jurado, en una gala con cena en el Museo Marítimo de Barcelona, poco antes de que la ciudad celebre la gran fiesta literaria de Sant Jordi, el 23 de abril. El nombre se hizo público tras la cena, en la que reinó cierta tensión y en la que el sobre de color verde de Aena, que los miembros del jurado depositaron cuando todos los asistentes ya estaban sentados, esperó a ser abierto sobre un atril en el escenario.

 

De izquierda a derecha los cinco finalistas: Marcos Giralt Torrente, el colombiano Héctor Abad Faciolince, la argentina Samantha Schweblin, la chilena Nona Fernández, y Enrique Vila-Matas.

GIANLUCA BATTISTA



El premio reconoce el mejor título de los publicados en el ámbito hispanohablante o en lenguas cooficiales y traducidos al español en 2025. Samanta Schweblin ha sido distinguida por su obra El buen mal (Seix Barral) y se ha impuesto a otros cuatro finalistas, anunciados el 18 de marzo: Ahora y en la hora (Alfaguara)de Héctor Abad Faciolince; Marciano (Literatura Random House), de Nona Fernández; Los ilusionistas (Anagrama)de Marcos Giralt Torrente, y Canon de cámara oscura (Seix Barral), de Enrique Vila-Matas.

El buen mal, de Samantha Schweblin (Buenos Aires, 48), es un conjunto de cinco relatos que arranca con el de una madre que se ata un yunque al cuerpo, se lanza al lago y, tras fracasar en el intento de suicidarse, vuelve a casa para preparar la cena. Las relaciones entre padres o madres e hijos abundan en este “catálogo de soledades” “con el añadido doloroso de que las presencias que deberían curar dicha soledad están tan cerca”. Según la autora, los cuentos se centran en una pregunta en particular: “Todos sabemos que estamos comandados por fuerzas, las ideas del mundo, los mandatos familiares... ¿Dadas todas estas fuerzas, hay una de ellas capaz de poner las otras en jaque? ¿Se puede prestar atención a lo que queremos y somos? Los protagonistas de mis cuentos han logrado tocar ese momento de cambio".

La ganadora agradeció el reconocimiento afirmando que, para el premio Aena, elegirla a ella es “una declaración de principios”. Según la escritora, los galardones internacionales suelen premiar novelas y, “muy de vez en cuando, aparece un nombre como el de Alice Munro”, el de una autora de cuentos. “Los que escribimos cuentos corremos medio cojos”, afirmó Schweblin, que consideró que el premio ha dado “un primer paso premiando la excepción”. Con tono nervioso, declaró estar “en shock” y reconoció que “habría sido duro estar en los zapatos del jurado”. La autora tuvo palabras de agradecimiento para su familia, para la “muy abandonada” universidad pública de Buenos Aires, por contagiarle la pasión lectora y para los lectores.

Los miembros del jurado posan juntos al comienzo de la gala.



Con el premio ya inaugurado, hay aún muchas las dudas sobre su continuidad o posibles cambios, ya que está sujeto a cualquier cambio político. Lucena aseguró que la convocatoria anual se mantendrá alrededor de Sant Jordi y también la cuantía del premio, y expresó también el deseo que la ubicación se mantenga en Barcelona. Según Álvaro Colomer, director técnico del premio junto a María José Solano, es la intención que el jurado cambie cada año, pero no está claro que así sea. Por otra parte, tampoco se sabe aún cómo se comprarán los “miles de ejemplares” de los cinco finalistas, para los que Aena invertirá más de un millón de euros y destinará a sus aeropuertos y también a centros educativos y culturales de los lugares donde tiene presencia




domingo, 5 de abril de 2026

UN AÑO BIEN REGADO

 

         Hace unos días podríamos haber cerrado las ventanas del tiempo, haríamos caja, con un trimestre utilizado y con tres cuartos pendientes de suceder todavía. Pues tenemos desagües en los embalses de agua dulce para dar y tomar. La última borrasca que nos ha regado, a base de bien, hasta en Canarias, a la que no le falta agua para su consumo porque se abastece de sus desaladoras. Esta es la hora en que sus testimoniales embalses, tradicionalmente secos o casi, se encuentran también hasta los topes y aliviando por lo que pueda llegar todavía. Este año hemos cumplido con nota. Tranquilamente podemos cerrar las varas de medir y dormir tranquilos. No sé qué dios de las nubes se nos ha reconciliado y nos ofrece sus deberes con colmo cuando nos queda más de la mitad de las posibilidades hidrológicas pendientes. Como tenemos tan mala memoria, cuando nos vuelvan las sequías, que llegarán como siempre, seguro que habremos olvidado ya todo este feliz hartazgo del que estamos invadidos, que parece una epidemia, cuando no pasa de ser una simple rareza.



         Hemos cubierto, incluso, todo el drama semanasantero, lloriqueando por aquí y por allá cuando las procesiones no pueden ocupar las calles como querrían los capillitas porque, con lo poderoso que es dios nuestro señor, se muestra incapaz de respetar las horas reservadas a la ocupación de las vías públicas cuando les conviene a los dueños y señores de una confesión religiosa que tradicionalmente se queja de que le falta espacio para mostrarnos la verdad de sus creencias, como si fueran los únicos que tienes derecho a ello. Este año espero que no se quejen porque hasta hoy, que es el último día que el calendario les reserva en exclusiva, lo tienen garantizado, visto el sol radiante que se nos ha presentado como colofón. No diré que los que no participamos de tanta escenografía pública estemos sometidos, que lo estamos, sin duda. Lo que sí afirmo es que, hasta la propia RTVE tan roja que, según algunos la quieren quemar con lanzallamas, nos ha cubierto de procesiones, de la mañana a la noche, al menos con el buen gusto de mostrar la amplitud de puntos de esta piel de toro de nuestras entretelas.



         Los que andamos de vuelta de casi todo en materia religiosa hemos sufrido, y seguimos en ello, este drama de la guerra que no cesa, ¡NO A LA GUERRA!. Alguno de ellos ya va buscando hasta imponer su nombre propio al universal Estrecho de Ormuz, a ver si con eso satisface en alguna medida sus ansias de ego, que, al parecer, andan muy necesitadas. Por unas horas no podremos ofrecer los millones de estadounidenses que ocuparán las calles de su país al grito de ¡NOW KING!, que es la forma en que ha cristalizado, por fin, la protesta de las calles en EEUU. Con las diferencias horarias en que vivimos con ellos, las noticias de su amplitud las conoceremos en las noticias de la tarde y noche. Promete ser masiva y muchos en el mundo, entre los que me cuento, podremos ensanchar nuestro espíritu, sabiendo que la vida se termina imponiendo por encima de esta muerte y de la destrucción que nos han impuesto. El dicho popular afirma que nos mean encima y nos quieren hacer  creer que llueve.



         Voy a gozar de este fresquito y maravilloso día de abril que se ha abierto para todos en el contexto en el que yo me muevo y desde aquí envío mi dolor y mi protesta solidaria a los que tienen que soportar la injusticia que a veces se pasea por este mundo, ignorando que es de todos. Quiero cerrar con una frase de uno de los astronautas que ha visto nuestro planeta mientras vuela camino de la luna y afirma que ha visto un solo pueblo. Siempre fuimos un solo pueblo y nadie, dentro de él, puede ser ilegal.