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domingo, 19 de marzo de 2023

CONSTELACIÓN


         La semana pasada, a propósito del día de la mujer, procurábamos dejar de manifiesto que no es posible dar como bueno un mundo legislado y gobernado solo por los hombres, solo la mitad de la población. La Historia es lo que nos ha ofrecido hasta el momento por lo que nos queda por aprender es mucho y no debemos perder tiempo promoviendo distracciones que nos dispersen de lo esencial, que es encontrar la manera de integrar al conjunto de la población en el gobierno de todos. Probablemente, decíamos, se trata del mayor reto que nos depara el futuro y debemos concentrar las fuerzas en ese cometido para rentabilizar de la mejor manera posible los conocimientos que hemos alcanzado y ponerlos al servicio del principal objetivo que buscamos, que es la participación de todos en el gobierno común. La empresa es ingente y requiere la participación y el esfuerzo de todos, no sólo un día al año, sino  todos los días del año.



         Hoy nos encontramos con una nueva posibilidad de dispersar los esfuerzos que necesitamos que encuentren un blanco adecuado. Hoy es el Día del Padre y ya andamos a la gresca sobre si se trata de centrar el objetivo en el padre o en ampliarlo al conjunto de la familia puesto que estamos en un momento en que la familia puede disponer de la figura del padre o tener, por ejemplo, dos madres u otros componentes. Y aquí podemos iniciar nuevas discusiones que nos distraigan del objetivo fundamental, que no es otro que el de concentrar los afectos en los niños, que deben ser los principales receptores de los afectos de toda la familia, tenga los miembros que quiera. Toda la constelación familiar en su conjunto debe concentrar sus fuerzas para rentabilizar el resultado en el objetivo más frágil, los pequeños, y conseguir que sean ellos los principales receptores del conjunto de afectos. Discutir si galgos o podencos, no hacen más que dispersar las posibilidades de diana, que es lo que importa.



         Es verdad que estos últimos años las familias se han ampliado, tanto en  el número de miembros, como si sus miembros son de un solo sexo o de varios. Lo que importa no es la complejidad de los miembros familiares sino que la concentración afectiva se destine a los miembros más frágiles del conjunto, que son en todos los casos los que más lo necesitan. La constelación familiar puede albergar en su configuración distintos formatos en los miembros que la configuran, pero esto no es sustancial. Lo que importa es que los miembros más frágiles de la constelación familiar sean los principales receptores del conjunto de posibilidades que ofrece toda la constelación y se concentre en los miembros más frágiles del conjunto.



         Los últimos estudios especializados intentan abrir posibilidades sobre los distintos dibujos del conjunto. Hemos pasado de la estructura monolítica de padre, madre e hijos, a familias de un solo miembro, sea macho o hembra, de dos miembros, ambos macho y hembra, dos machos, dos hembras, abuelos u otros familiares que asumen las distintas responsabilidades que la familia necesita resolver y se integra de manera permanente en el conjunto y concentra sus fuerzas en un solo bloque para que las fuerzas del conjunto se destinen a fortalecer los flancos débiles y concentren en el núcleo el esfuerzo de cada uno de sus miembros, que es lo que importa. Hoy sabemos que cualquier núcleo puede ser discutible en su composición y que todos pueden ser válidos, dispongan de los miembros que dispongan, siempre y cuando la disposición de fuerzas con las que cuenten estén enfocadas en la dirección adecuada, en beneficio del conjunto.      



domingo, 12 de marzo de 2023

MUJERES


         Con el motivo de la guerra de Ucrania de fondo nos hemos detenido unas pocas semanas, dejando ver que dentro de la guerra hay otras guerras. Hemos visto cada día con más claridad, que en cualquier guerra las mujeres, sufren otra que no tiene nada que ver con la que hay en los frentes donde los obuses y los cañonazos nos muestran la cara más fea. Por el contrario, nos muestran una que mira al futuro. Porque es el futuro el que termina dibujándose en medio de cualquier conflicto. El conflicto un día termina y es entonces cuando interviene todo este mundo alternativo que, mientras los del frente se mataban, se estaba diseñando al margen. El conflicto un día termina y de él surge un mundo distinto al que conocíamos. Eso no puede estar previsto en los planes el con los que se fabrican los conflictos. Los combatientes que sobreviven tienen que aprender a vivir en un mundo que no conocían y los que dejaron sus casas volverán y traerán bajo el brazo el germen de un estilo de vida que será nuevo para todos.



         La conmemoración del primer año del conflicto armado ha coincidido con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Ambos acontecimientos, la conmemoración del conflicto armado y el 8 de marzo,  coinciden en el tiempo y se antoja insoportable la idea de que la guerra pueda  terminar sin que Rusia tenga un resultado satisfactorio que mostrar a su pueblo, que tantas vidas humanas ha aportado. Hemos visto cómo el mundo entero llenaba las calles reivindicando el protagonismo femenino en la construcción del mundo, después de tantos siglos de injusticia soportando un papel secundario mientras siguen significando la mitad del género humano. De unos años a esta parte, el proceso de empoderamiento femenino parece imparable y se convierte en el fenómeno revolucionario de más profundo calado de cuantos hemos vivido hasta el momento. Quienes vivimos en el primer mundo quizá no terminamos de darnos cuenta de que esto no ha hecho más que  empezar porque la mayor parte de los países mantiene intactas sus costumbres ancestrales.



         Dentro de España en donde los primeros cambios son muy visibles, no faltan reacciones masculinas que se resisten a reconocer la profundidad de las tradiciones que nos han traído hasta aquí y mucho menos a asumir las primeras medidas que nos señalen por dónde debe vislumbrarse el futuro. Algunas normas legales promoviendo la paridad de las mujeres en los puestos de decisión alarman cuando, la realidad de los cambios se resisten a implantarse de manera natural porque las tradiciones son muy fuertes y disponen de raíces casi inamovibles. Las primeras propuestas de que el gobierno del mundo se reparta al 50% más o menos, puesto que ese es el porcentaje aproximado en el que la población se divide entre hombres y mujeres. El resultado de tantos siglos hasta el día de hoy no da resultados muy alentadores. En las propuestas de cambio que se proponen pueden cometerse errores pero tendrá que ser el tiempo el que nos los muestre y. si llega el caso, se corregirán.



         Lo que me parece completamente imperdonable es que la desconfianza ante posibles excesos y hasta errores que nos depare el futuro, la consecuencia haya de ser el apego a una tradición manifiestamente injusta que durante siglos y siglos hace que la mitad de la población haya de seguir sometida a las imposiciones de la otra mitad. El resultado es tan imperdonable que la cultura en la que nos movemos se fundamenta en principios que nunca han ampliado una cultura que rebase más de la mitad de la inclusión de quienes la diseñan y quienes la implantan. No es posible mantener un mundo como el que tenemos mientras la mitad de quienes lo vivimos está excluido de su gobierno y sus consecuencias, que nos afectan a todos, nos mantienen con unas cotas e empobrecimiento insoportables. Las consecuencias de los cambios que nos esperan no pueden ser propiedad de nadie porque sus consecuencias nos afectan a todos y han de surgir con la participación de todos.    



domingo, 5 de marzo de 2023

RENACER

 


         La semana anterior centramos nuestra reflexión en la guerra de Ucrania, pero no en la que se libra dentro del país, sino en esa otra Ucrania representada por las mujeres, los mayores y los niños repartidos por el mundo entero, pero sobre todo por Europa. Un país vivo que salió de un espacio conocido, que está teniendo que adaptarse a unos usos y costumbres que no conoce y que cuando vuelva al lugar del que tuvo que huir, ni quienes vuelven serán los mismos que salieron ni lo que encuentren a su vuelta tendrán mucho que ver con lo que dejaron al marchar, al tiempo que llevarán a sus espaldas unos usos y costumbres nuevos que han aprendido de las personas con las que han convivid. Los que hayan sobrevivido de los que se quedaron tendrán que encontrarse con unos familiares que se parecen a los que salieron un día pero que, muchas veces, no tendrán nada que ver con los que vuelven. Estoy seguro que ni Rusia ni la Ucrania interior contaron con estos cambios, pero todos tendrán que adaptarse a la nueva situación que se cree.


         La experiencia de nuestra guerra civil de 1936-1939, a pesar de no ser idéntica como ningún cambio lo es en la vida, nos aporta lecciones suficientes como para entender este fenómeno ucraniano mejor que aquellos que no lo han vivido tan de cerca. Según quien lea la historia, la España que resultó de nuestro conflicto fue un país mucho más atrasado, ignorante y aislado, con la rémora de la guerra encima, que tuvo que hacer frente al racionamiento y al hambre durante años. Sus costumbres hubieron de cambiar como de la noche al día en muchos casos hasta que, cuando nos estamos acercando al siglo del comienzo de aquella tragedia, todavía nos debatimos en discusiones interminables para alcanzar un cierto acuerdo con el alcance y significado de aquel drama que nos hizo sacar odio de unos contra otros como jamás hubiéramos pensado que almacenaríamos. Y, lo mejor y lo peor es que aquella España enfrentada nunca volvió a ser la misma. Hoy podemos ver que convivimos junto a países europeos como si tal cosa, pero nuestros demonios interiores siguen viviendo en nosotros, aunque ya no seamos los de entonces.


         Nuestro conflicto tuvo la particularidad de ser de hermanos contra hermanos, que en alguna medida las culpas de unos contra otros nos las tiramos dentro, por más que unos las derivamos a Italia y Alemania, que favorecieron al bando sublevado y otros acusen a Rusia de haber apoyado al gobierno que salió de la urnas en febrero de 1936 y que terminó por perder la contienda por sus disensiones interiores y por la tibieza de las democracias vecinas que lo abandonaron a su suerte. Practicamente han desaparecido los protagonistas directos del conflicto y los que quedamos vivimos de referencias interesadas de segunda o tercera mano. Lo que sí es verdad es que el fracaso que nos llevó al conflicto abierto y sus consecuencias posteriores hace que muchos miles de muertos, desde el recuerdo y el de sus familiares, nos contemplen ajenos a nuestra manera de pensar y de vivir de hoy.


         Muchos de los aprendizajes de nuestro conflicto podrían ser enseñanzas útiles para los familiares ucranianos que ahora se sienten inmersos en el suyo, aunque es cierto que los conflictos, por más acotados en los espacios y en los tiempos que se produzcan, terminan siendo de todos, porque todos terminamos afectados por sus consecuencias. No en la misma medida, cosa imposible, porque siempre depende de la distancia en la que unos y otros nos sintamos afectados, pero tanto si es en la participación directa como si es en el recuerdo, ninguno somos capaces de saber lo que las cosas hubieran podido ser si determinados conflictos no se hubieran producido. También se hace imposible pensarlo porque la realidad se ha impuesto por la vía de los hechos y los renacimientos no son posibles a base de las intenciones de unos y de otros, sino a partir de las realidades concretas que han surgido como resultado final de los conflictos vividos.       



  
      

domingo, 26 de febrero de 2023

DESGARROS

 

         En sentido amplio sería un desnaturalizado si no hiciera referencia a que tal días como hoy, hace un año, el mundo entero ponía los ojos en Ucrania y contemplábamos aquellas enormes columnas de blindados atravesar sus fronteras y no terminábamos de creernos que verdaderamente estaban invadiendo un territorio  soberano. Hoy hablamos con frío, con un endiablado frío físico y, sobre todo, espiritual de 300000 víctimas de ambos bandos, al final todos son personas, y un país, Ucrania, hecho trizas. Occidente volcado en apoyar a los invadidos y con un problema de primer orden para proveer al ejército ucraniano de munición suficiente para responder a la invasión rusa, que no cesa. En teoría iba a ser una guerra relámpago, unos meses como mucho, y empezamos el segundo año de conflicto con el señor Putin proclamando que los rusos se están defendiendo de la agresión de occidente. Mientras tanto miles y miles de soldados rusos están dejando su vida en tierra ajena y muchos miramos desconcertados cómo es posible argumentar un conflicto con razones que la realidad de cada día se niega a corroborar.



         De siempre se ha dicho que en medio de los conflictos no existen  las noticias y ambos bandos se nutren sólo de propaganda. Es la única forma de explicar lo que pasa y mantener mínimamente la cordura. Para argumentar los sucesos de cada día no tenemos más que orientarnos con lo que vemos en el terreno del conflicto, a no ser que lo que vemos no sea más que un espejismo y lo que se dice desde Rusia sea lo que pasa, por más que la realidad de cada día nos lo esté desmintiendo continuamente. Los muertos caídos y el ingente desastre ocasionado hasta el momento tiene poca discusión, por más que los argumentos para explicarlo sean tan distintos en un bando o en otro. No puedo entender que los rusos crean de verdad que sus vidas están en peligro y no encuentren más respuesta que seguir destrozando Ucrania en una guerra que todavía nadie ha declarado y todo se justifica con una respuesta puntual para desnazificar el ejército ucraniano, que fue el argumento desencadenante  del conflicto.



         Sigo como puedo, no lo que pasa en el frente de batalla que ya se encarga la prensa de tenernos informados sino seguir las vidas de millones de ciudadanas desperdigadas por Europa y simbolizadas, en concreto, en un grupo al que, mi amiga Julia de Cantabria, enseña nuestro idioma y colabora con un sinfín de voluntarias. Es el testimonio más profundo del que me oriento porque conozco a Julia de toda la vida y sé que su información es coherente con su militancia de tantos años que hemos compartido en nuestro trabajo educativo. Intercambiamos pareceres con lo que cuentan estas mujeres de su vida y de sus familias. Lo que nos dejan los residuos de su dolor compartido me resulta el único poso de dignidad de un sinsentido de tan enorme calibre, que es todo este entramado en el que unos y otros estamos metidos, no sé muy bien si sabiendo donde estamos.



         Salvo este intercambio de conocimiento y de razones que permitan hablar de lo que pasa, de lo que sienten las personas que han llegado como refugiadas y de lo que les transmiten quienes los acogen mientras les enseñan un idioma que hasta el momento no conocían. Se trata, al fin y al cabo, de otra guerra, muy alejada del frente de batalla y que será lo que quede, una vez que las bombas callen y nos demos cuenta de que tenemos que seguir viviendo y entendiéndonos en la medida de lo posible. Estos millones de ucranianos desperdigados por multitud de países están definiendo una Ucrania nueva que nadie conoce hasta el momento y que se va forjando a base de palabras, de intercambios personales y culturales y que forjará el futuro. Un día, no hace tanto por más lejos que lo veamos, eso mismo pasó en España y, países como México, por ejemplo, se enriquecieron de la aportación que los refugiados españoles acogidos les dejaron. Quizá los que abominamos de la guerra debiéramos volcarnos en estas personas refugiadas y que de ese contacto surja nueva vida y nuevas relaciones que nos dignifiquen, en alguna medida, a todos. 


domingo, 19 de febrero de 2023

AMIGO

 


         En las conversaciones triviales se dice que uno tiene muchos conocidos pero muy pocos amigos. Paco Ríos fue mi amigo desde que lo conocí en 1965 y estudiamos Magisterio juntos en el Ave María de Granada en la falda de la Alhambra, hasta que un infarto fulminante nos lo arrebató de un zarpazo. Ni Socorro, su compañera de vida, ni quienes le queríamos, entre los que me cuento, lo podemos olvidar porque forma parte de nosotros como una pieza insustituible. Lo primero que conocí de Paco fue TRANSMITE RADIO LUDOVICO, EMISORA CUATROCIENTOS Y PICO DE LA CADENA MARRONCILLA. Era una emisora que había puesto en pie con  Pepe Heredia, el poeta y otros amigos de su amado pueblo, Albuñuelas, que nunca dejamos de recordar mientras nos hacíamos maestros y fraguábamos una amistad inquebrantable que nos va a durar hasta el último día de nuestras vidas. Lo garantizo yo, que soy el último que queda del trío. Esta radio que adjunto era la emisora desde la que se emitía para Albuñuelas y su comarca, el Valle de Lecrín todas las ocurrencias propias de aquella juventud.



         Una vez que nos hicimos maestros y compartimos también el servicio militar de entonces, Paco Ríos derivó a su docencia de Formación profesional mientras su mente privilegiada se dirigía por completo a la investigación tecnológica, de cuyo paso conservé durante años una hermosa tele blanca y un tocadiscos de lámparas salidas de sus manos. ¡Quién las pillara hoy!. El tiempo es implacable y, aunque nunca nos pudo separar, sí nos marcó caminos bien distintos. Mi vida se dedicó a la educación. La de Paco fue un creciente proceso de investigación del que ha florecido una magnífica empresa de Tecnología Biomédica punta,  en una tierra como Andalucía, cuya imagen parece ligada al folklore y a los servicios de restauración. En la empresa de Paco Ríos, BIOTRONIC, ha trabajado él y sus tres hijos que ojalá sigan heredando su ímpetu y sus enseñanzas para que, desde sus ALBUÑUELAS del alma, siga irradiando esa locura tecnológica que lo inundaba.



         Nuestra amistad se ha completado con miles de conversaciones, todas dirigidas a ese mundo de la tecnología que dominaba como nadie y de cuyo desarrollo ha consolidado una serie de aplicaciones dirigidas a combatir el dolor y de la que sus hijos están consolidando una estructura empresarial completamente insólita en Andalucía. Ojalá su pueblo se dé cuenta de las posibilidades que su desarrollo ofrece y apueste por continuar su profundización y su ampliación y se convierta en un foco de perfeccionamiento de la lucha contra el dolor, que es el que considero más avanzado y retome algunos otros, detección del cáncer de mama en 30 segundos completamente indoloro, que Paco siempre me explicaba pero que no ha tenido tiempo de desarrollar porque la muerte nos dejó huérfanos de su presencia y de sus posibilidades investigadoras.



         Como todas las mentes privilegiadas, y la suya lo era sin la menor duda en el campo de la electrónía, aparte de su curiosidad sin límites, llegó a compartir conmigo una fórmula de riego por goteo que instaló en su finca de olivos en su pueblo,  que consistía en instalar el goteo en el tronco de cada olivo a 40 centímetros de altura para extender la humedad y que el agua inundara la tierra antes de que los pedregales la succionaran sin que la humedad consiguiera todo el provecho de sus posibilidades. Yo escuchaba sus explicaciones con la baba caída porque sus posibilidades parecían no tener fin y su mente se convertía en una fuente de conocimiento para quien fuera capaz de escucharlo con la paciencia necesaria. Este acercamiento de la figura de Paco Ríos quiere ser también una invitación a continuar desarrollando las propuestas salidas de su capacidad y del desarrollo de las que tiene en marcha a través de su BIOTRONIC. Como me considero parte de su familia, aunque no sea carnal, me ofrezco en la medida de mis posibilidades, a participar en la difusión de sus ideas sobre Biomedicina y otras aplicaciones. Como verás, querido Paco, nuestros diálogos siguen como siempre y gozan de buena salud.      


                  

domingo, 12 de febrero de 2023

TRAGEDIA

 

         En las dos semanas anteriores he pretendido mirar hacia dentro y comunicar lo que podríamos llamar una tragedia interior. La que he mostrado fue un poco agudo cuando se produjo pero su duración no se ha prolongado en el tiempo porque la acertada intervención de uno de los miembros de la familia la  diluyó como un azucarillo. Podría mostrar otra propuesta gozosa con la gala de los Goya que se celebró anoche y que mostró una excelente cosecha de buen cine en España, pese a tener que lamentar la muerte del director Carlos Saura que recibió el Goya de honor, ya era hora, de cuerpo presente. AS BESTAS fue la película más premiada y todo el mundo celebra el magnífico plantel que se ha propuestas presentado este año, que ojalá se repita en los venideros, cosa que no se puede garantizar de antemano, como es lógico. No me he podido resistir a  comentarlo porque sé que para España ha supuesto un hito importante porque, a fin de cuentas, somos un país mediano c



on una industria cinematográfica manifiestamente mejorable todavía. Pero, hasta ahí podemos contar.



         Me sentiría un poco malnacido si fuera capaz de silenciar el fuerte terremoto que ha asolado del sur de Turquía y buena parte de Siria con trágicas consecuencias en destrucción de edificios, en vidas humanas y en heridos. Los noticieros de las distintas cadenas parece que compiten por ofrecernos el drama más palpitante y me da pudor tener que ofrecer una cifra superior a los 28000 muertos entre los dos países y más de 70000 heridos con el drama añadido de las bajas temperaturas de la zona, que agravan las condiciones de supervivencia en que han quedado los que han podido salvar la vida. A pesar de la amplia campaña de solidaridad con que ha respondido el mundo entero, los beneficios reales son mucho menores por la urgencia en el tiempo y por la enorme fragilidad de todo lo que ha quedado en pie, que hace muy peligrosa su manipulación para encontrar maneras eficaces de llegar hasta los lugares donde pueda quedar vida sin exponerse a nuevos peligros de derrumbe.

         Desgraciadamente no es la  primera vez que la tierra nos muestra su fragilidad y se conocen, a lo largo de  la historia, desastres similares al que comentamos, si bien es verdad que la fuerza del presente alcanza niveles de dramatismo y destrucción de los más altos. No sé si en algún momento del futuro seremos capaces de prevenir situaciones parecidas pero, lo que es en el presente, estamos muy lejos de modificar con nuestros medios las consecuencias de un drama como el que se acaba de sufrir en el sur de Turquía y en Siria. Falta por dilucidar si la solidez de los edificios afectados disponía de todas las medidas que se conocen hoy en día y que, de hecho, se usan en muchos lugares. No dispongo de los conocimientos suficientes para poder informar sobre la solidez de las edificaciones que se han derrumbado, que han sido muchas, pero es lo único que nos puede ofrecer claridad sobre este desastre concreto.



     


    Lo que sí se puede decir es que, en dos zonas de alta sismicidad, como Japón o el Caribe, por ejemplo, las consecuencias de un terremoto parecido, no se parecen apenas  si se producen en un lugar o en otro. Hemos tenido ejemplos en Japón y en Nicaragua o en Haití en los últimos tiempos y los resultados son muy distintos porque en Japón disponen de medios muy superiores defensa contra semejantes calamidades. En ninguno de los dos casos es posible disponer de medios para enfrentar una tragedia semejante, pero no tiene nada que las ver las posibilidades de defenderse de un lugar o de otro. Sobre este drama en concreto y dejando aparte las condiciones de las edificaciones entre Turquía o Siria, no es lo mismo las condiciones de Turquía y de su población sobre las de Siria que, unido a los desastres propios del terremoto, hay que pensar en los largos años de guerra que lleva Siria a sus espaldas. Hasta la solidaridad que ha llegado a la zona, en Turquía ha podido intervenir con libertad mientras que en Siria se ha visto dificultada por la enemistad éntrelos bandos enfrentados. Ni siquiera en los desastres somos lo mismo unos que otros.  


domingo, 5 de febrero de 2023

APEGOS


         La semana anterior me apeteció echar la mirada hacia dentro y ejemplificar un momento de tensión en una familia cualquiera. Por ejemplo, la mía. Como ya nos vamos conociendo, más de una de las personas que leen estas secuencias de vida, pensando que eran de verdad. En efecto, eran verdad pero, como cualquier otra secuencia familiar, hay que ser prudentes porque lo mismo  que llegan, las tensiones se van, por el efecto compensatorio de los equilibrios afectivos que juegan desde el núcleo hacia fuera. Hubo quienes se solidarizaron con las tensiones y mostraron su solidaridad y ánimo para la pronta solución del conflicto que se planteaba. Para poner paz intelectual diré que el conflicto ya está resuelto por obra y gracia del buen hacer del hijo mayor, que decidió asumir su papel de mediador, cosa que suele hacer con frecuencia, y realizar las gestiones adecuadas. La pacificación brotó como por ensalmo, sencillamente porque ninguno de los miembros tenía interés en prolongar la tensión y sí en resolver los motivos que la hicieron nacer.



         Quizá procedería pasar del tema, volver a uno de los asuntos exteriores que también nos ocupan, y dejar el asunto resuelto como un recuerdo de los muchos que forman los apegos familiares y dan cuerpo y solidez a los afectos. Pero quizá también proceda detenernos un poco más, analizar el juego de apegos que van y vienen por el interior de los núcleos afectivos y aprender en qué situaciones se pueden crear tensiones o se pueden resolver las que se van creado. Me parece útil, y así lo hemos hecho en este caso, detenernos en el proceso, como si el conflicto fuera una película y, después de vista, se montara un diálogo sobre el tema en cuestión, y aprendiéramos de lo vivido de qué manera se puede evitar o resolver si se ha llegado a crear. El gozo que se produce una vez que hemos logrado dominar las presiones de cada miembro y hemos accedido de nuevo a la armonía, hace a los conjuntos más fuertes porque aprender es un proceso que nos perfecciona a todos.



         Con la conciencia de haber vencido esta dificultad se produce un estado de bienestar que nos hace un poco más ricos en recursos y más capaces de afrontar la próxima dificultad que se presente que, sin duda, se presentará en cualquier momento. La vida es un sin fin de idas y venidas que configuran el camino. Lo que importa no es huir de las dificultades sino aprender a afrontarlas y saborear las soluciones que podamos alcanzar para resolverlas. Lo que importa no es que seamos unos timoratos que andemos escondiéndonos de las dificultades que la vida nos reserva a cada paso sino que, una vez que detectamos el conflicto, seamos capaces de darle la cara y dedicarnos a su solución con la conciencia de que somos capaces de encontrarle un cauce de salida a su medida. La cultura de la convivencia nos tiene que hacer más fuertes y más prudentes porque, a pesar de que podamos ser capaces de resolver las dificultades, el proceso de solución se realiza a base de esfuerzos individuales y colectivos que también nos desgastan en alguna medida.



         Mi agradecimiento, de todas formas a las alusiones recibidas con la intención de colaborar en la solución del conflicto, que sabemos sincera. También significa que ese núcleo de palabras que vamos compartiendo crea al mismo tiempo ámbitos de entendimiento que acerca y nos hace construir espacios comunes a base de diálogo y lejos de reacciones violentas que son capaces de imponerse en algunos momentos para resolver los conflictos. El lenguaje hablado, las palabras, son espacios de cultura que nos enriquecen a todos y que debemos adoptar como botes salvavidas que nos permiten navegar por el amplio océano de la vida. Desgraciadamente tenemos sobrados ejemplo en los que aprender a los niveles de crueldad que somos capaces de alcanzar cuando decidimos eliminar los espacios de diálogo, siempre posibles y deseables, y tirar por la calle de en medio buscando soluciones rápidas. La vida nos dice cada día que no por mucho madrugar, amanece más temprano.