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domingo, 17 de julio de 2022

FUEGO


         ¿Se acuerda alguien de qué fue de aquella Ucrania a la que Rusia decidió desnacificar hace unos meses y occidente llamó invasión desde el primer día? Ahora estamos calibrando lo que nos va a costar la decisión de haberle levantado la voz a Rusia, sobre todo cuando llegue el frío y nos demos cuenta de lo que significa dejar de consumir gas ruso, tan cómodo y tan barato como lo hemos tenido durante años. Podíamos guardar un poco del fuego que nos acosa y destinarlo a calentar el otoño e invierno que nos amenaza. Como los fenómenos se nos echan encima sin que tengamos mucha conciencia de las causas – efecto por las que las cosas suceden, mañana nos helaremos y entonces demandaremos auxilio a no sé quién y hoy lo estamos demandando porque nos achicharramos sin que tengamos mucha conciencia de si existe o no una razón para que nos pase lo que nos pasa.



         Y sí que existe. Estamos en pleno julio, sobreviviendo a los 40 grados más o menos de temperatura y quejándonos como cada año de lo que podríamos hacer y no hacemos para protegernos de la importante amenaza de los incendios por la que tenemos que atravesar. Es imposible controlar todas las incidencias que se nos imponen, en este caso por las altas temperaturas, pero es verdad que resulta sospechosamente inocente, la del fuego en este caso, para sentirnos justificados ante la reiterativa ineficacia de que cada veranos tengamos que dejarle a Vulcano tan alto tributo de campos, bosques y a veces de vidas humanas, sabiendo como sabemos que no nos vamos a librar de las peligrosas temperaturas que nos van a rozar e ignorando como ignoramos las imprescindibles medidas que deberíamos haber puesto en funcionamiento en invierno para proteger la enorme cantidad de espacios y que abandonamos como si no existieran. Los fuegos se apagan en invierno decimos cada verano, pero los montes siguen atascados de hierba, que en su momento fue verde y pudo ser comestible para los animales pero que se quedó abandonada y hoy arde con solo mirarla.



         No pasa un año que no se me ocurra que no puede ser casualidad que apenas haya fuegos en los olivares de Andalucía, con la del millones de olivos que la cubren, cuando lindando con ellos, sea monte bajo, dehesa o bosque sencillamente, el fuego consume una alta cantidad de hectáreas, porque no cuentan con los espacios imprescindibles limpios que protejan su inexorable visita. Seguramente será imposible prevenir todas las amenazas que las altas temperaturas, cada año un poco más, pasan junto a nosotros y que terminan prendiendo por lo mismo que tanto va el cántaro a la fuente que cualquier día termina roto. Sería inútil asumir todos los riesgos posibles, sencillamente porque estarían fuera de nuestro alcance. Pero cuando uno ve tantísimo avión y helicóptero repartiendo baldes de agua por doquier, necesariamente tiene que pensar que las cosas no pueden hacerse solamente de ese modo.



         Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y no está mal pero sin duda que es insuficiente. Los montes, los matorrales, los sembrados y los millones de hectáreas de barbecho tenemos que saber que son muy hermosas como paisaje para contemplar desde las orillas, pero también peligros ciertos cuando el verano los convierte en teas y los eleva por encima de los 40 grados. Y esto no es una maldición divina que nos cae de la noche a la mañana. Es algo que la ciencia elemental nos dice que ha de producirse cada año, sencillamente porque tenemos el clima que tenemos y no otro. Sería pretencioso suponer que vamos a ser capaces de prevenir todos los peligros posibles pero sí podemos conocer lo que significan determinadas causas y muchos de los efectos que producen si nos paseamos por su lado con los conocimientos que tenemos y nos comportamos como si las leyes de la naturaleza no existieran. El fuego es uno de los grandes monstruos de la vida. Puede ser nuestro amigo si aprendemos a convivir con él, pero también puede ser nuestra perdición si lo ignoramos. 


domingo, 10 de julio de 2022

PROPUESTAS

 


         Se llama Yolanda Díaz. Es vicepresidenta segunda de este gobierno de coalición que, con una mala salud de hierro, prometió que  culminaría la legislatura y que con amenazas casi diarias de que se rompe, y es posible que no le falten razones para ello, ahí va cumpliendo su cometido como puede, desarrollando un bagaje legislativo que, como todo en esta vida puede ser mejorable, pero que ha enfrentado situaciones tan excepcionales como la pandemia de covit 19, que todavía colea y ya tenemos una guerra en Ucrania, detrás de la puerta como quien dice y soportando una oposición efervescente que se confiesa un partido de estado pero que no para de poner zancadillas a ver de qué modo consigue que este gobierno caiga sin que se pueda decir que exista una alternativa constructiva para reemplazarlo, al menos hasta el momento. Con este estado de cosas, la vicepresidenta Yolanda Días no para de sacar las más altas notas de aceptación por la ciudadanía en todas las encuestas. Al margen de la formación política que la sustenta parece que a esta gallega le surge de su modo de ser y de su forma de comportarse, algún atractivo que comunica con la gente.



         Desde que comencé con este humilde blog, allá por septiembre de 2010, me confesé una persona del ámbito de la izquierda, si bien es verdad que nunca he militado bajo la disciplina de ningún partido concreto. En esa posición me mantengo hoy, con el máximo respeto para quien lo haga o para quien su opción política sea distinta a la mía. Ayer, Yolanda Díaz se reunió ayer con unas 5000 personas en la sala Matadero de Madrid para presentar su opción SUMAR. Les había pedido a los primeros espadas políticos que no fueran porque lo que quería era escuchar a los distintos sectores de la calle sobre sus propuestas para encontrar soluciones posibles a la problemática que nos rodea y que muchas veces nos angustia. Con los contenidos dice que pretende armar un cuadro de acción, al margen de los partidos, que implique a la gente en la elaboración de propuestas transversales en las que puedan sentirse concernidos amplios colectivos, lo más diversos posible.



         No conozco a Yolanda Díaz más que por sus apariciones en la prensa y por sus apariciones parlamentarias. La considero una persona pragmática, que afronta con valentía los problemas de su departamento, profundamente democrática, y consciente de que las soluciones que se adopten deben ser negociadas para que todos nos sintamos implicados porque este país no puede ser de unos frente a otros sino que nos necesita a todos. Básicamente esa actitud abierta e inclusiva es la que he pretendido mantener y desarrollar en los distintos espacios en los que me ha tocado intervenir en mi vida, que no han sido pocos. Es la actitud en la que creo  y me voy a involucrar en la medida que pueda con un proyecto como SUMAR porque considero que puede ser útil como vehículo de entendimiento que encuentre salidas a los problemas que nos acucian. Sé por experiencia que se puede entender como una actitud ingenua. No sé si lo es o no, pero no me importa demasiado. Me parece honesta y fiable y eso me basta.



         He trabajado con la derecha muchos años. Hemos discrepado miles de veces en los planteamientos que unos y otros defendíamos pero siempre nos hemos respetado, tanto cuando nuestras propuestas se aprobaban como cuando eran las de ellos. No encuentro otra manera de vivir que nos incluya a todos. Tenemos que entender que ninguno tenemos toda la razón aunque muchas veces nos lo creamos. En las negociaciones imprescindibles sobre cualquier aspecto de la vida, es preferible ceder en algo si lo que se consigue a cambio es que nos podamos poner de acuerdo en el resultado final. Seguramente los acuerdos a los que se lleguen puede que nos satisfagan un punto menos de lo que nos parezca lo mejor. Pero un resultado final acordado entre diferentes posiciones tiene una solidez y una profundidad muy superior a cualquiera de las tesis de inicio, por muy brillantes que fueran. ¡Ánimo, Yolanda!.     


 

domingo, 3 de julio de 2022

EFECTOS COLATERALES


         Martes, miércoles y jueves de la semana pasada, Madrid ha estado literalmente tomada por la mejor estructura militar del mundo para que pudieran reunirse a sus anchas los miembros de la OTAN. España era la responsable de que la reunión se celebrara en las mejores condiciones posibles y vive dios que se ha notado en cantidad y en calidad. Durante los tres días de reuniones Madrid ha sido un bunker sin otra función que hacer que los miembros de esta estructura militar, de la que España forma parte desde 1982 trataran sus asuntos con toda tranquilidad. Más de 2000 corresponsales del mundo ocupando el centro de Madrid a la busca y captura de cada una de las ruedas de prensa a través de las que hemos podido conocer los contenidos de lo que se ha tratado en esta importante concentración de jefes de estado y de gobierno, miembros de su estructura. España ha sido, por tanto, la capital del mundo durante  estos tres días para la historia. De su contenido reconozco humildemente no entender apenas nada y no simpatizar con contenidos militares, de los que toda mi vida he vivido lo más alejado

posible, por cuestiones de principio.


         Me interesan, sin embargo, las cuestiones colaterales que hemos podido ver en los momentos distendidos, que los ha habido. Me resulta todo un espectáculo ver a los jefes de la estructuras militares del mundo, reunidos en el Museo del Prado alrededor de LAS MENINAS en una foto que ha dado la vuelta al mundo como cualquier otro acto de los que se han celebrado en el encuentro y que su contenido no tiene nada que ver con la guerra sino que representas una secuencia íntima de palacio en la que algunas infantas de entonces comparten su vida con un pintor, con un perro y con los reflejos de los propios reyes durante una visita que realizan al taller de Velázquez. A primera vista uno diría que qué tiene que ver la velocidad con el tocino pero me parece una ocasión de oro para mostrar una joya semejante al mundo entero, en un instante en que sus jefes le rinden pleitesía, por más que es evidente que no tiene nada que ver ni con la guerra ni con la estructura militar que los ha reunido.



         Se me ha ocurrido destacar otra secuencia en la que las esposas y acompañantes posan delante del GUERNICA que, no solo no tiene nada que ver con la guerra sino que es un alegato contra la guerra y así ha quedado para el mundo. No han faltado comentarios que insistan en este aspecto del cuadro, y no les falta razón. Pero mi visión no quiere entrar en el contenido belicista que justifica tal reunión y prefiere optar por mirarlo como un aspecto colateral y posible que se puede transmitir, ya que estamos. También podíamos verlo como un  alegato antibelicista, el mayor conocido que yo sepa, cuando se han reunido para mejorar, agrandar y glorificar los beneficios de la carrera armamentística, aprovechando la guerra de Ucrania de fondo que soporta el contenido. Ni una palabra en ese momento del salto de la valla de Melilla de más de mil subsaharianos con el resultado de varias decenas de muertos y heridos que nos avergüenzan a todos, como si los negros no contaran una vez más.



         Cuando se acumulan las noticias parece que la boca tiene un nivel de preferencia en el que no salen todas de golpe. Lo que pasó en aquel momento fue que todo el foco se concentró en la OTAN y su circunstancia y su brillo deslumbró a lo que estaba sucediendo a su alrededor. Ahora que el fulgor ha bajado, que cada mandatario ha vuelto a su espacio, que España ha gozado de su momento de brillo merecido, los efectos colaterales vuelven al primer plano porque son parte de la realidad y hablamos de la valla de Melilla cuando los muertos ya duermen el sueño eterno, enterrados más que de prisa para que no se noten demasiado. La complejidad del mundo tiene todas estas aristas que se muestran sin avisar en un momento determinado, sin más orden que la vida que pasa y nos deja su huella. Probablemente sean los efectos colaterales los que nos permitan ver las lecciones más profundas, si es que queremos ver lo que pasa y no nos hacernos los sordos y los ciegos, como si lo que está pasando a nuestro alrededor no fuera con nosotros.  


   

domingo, 26 de junio de 2022

SILENCIO

 


         La próxima semana Madrid albergará una importante reunión de la OTAN en un momento de guerra abierta en Ucrania en la que el señor Putin pretende representar un bando que tiene detrás a Rusia y una cierta complicidad o silencio de China y el otro, Básicamente Europa y los EEUU. Nunca desapareció la OTAN, pero es verdad que antes de este despliegue bélico provocado por Putin en Ucrania, su visibilidad estaba bajo mínimos. Hoy se encuentra en primer plano, con algunos países: Finlandia, Suecia, Dinamarca…pretendiendo incorporarse de prisa y corriendo y, con la excusa de la guerra de Ucrania, afianzando la política de bloques y creciendo por momentos la escalada militar hasta niveles que no conocíamos desde hacía muchos años. En los primeros días del conflicto la mesa de negociación se reunía cada día, si bien con unos resultados poco significativos, pero hoy, sólo silencio.



         Después de cuatro meses de conflicto abierto, el silencio negociador es público y notorio, el desastre y el número de muertos no para de aumentar por ambos bandos, y las condiciones de vida del mundo en general no han mejorado sino que son más difíciles que las que había antes del comienzo del conflicto y hace ya tiempo que los negociadores no se ha sentado a encontrar un alto el fuego o una salida a un conflicto que empieza a enquistarse en el tiempo y en el espacio. En este lado hay voces que discrepan sobre la idea de acrecentar el militarismo e insisten en negociar la paz por vías diplomáticas, cosa que hoy parece un tanto insólito tal como están las cosas y del otro lado se ha establecido un silencio informativo, de modo que todo lo que no sea seguidismo puro y duro de las tesis gubernamentales, significa entrar de lleno en la ilegalidad y exponerte a la persecución. Occidente dificulta las voces discrepantes a la escalada militarista, pero permite que se pronuncien por la vía diplomática, pero Rusia ha cerrado por completo cualquier opción que no sea la gubernamental.



         Inna Afinogenova, una popular periodista rusa que domina el castellano latino y que trabajaba en “RT”, ha salido de su país desde la invasión de Ucrania y se ha incorporado recientemente a algunos medios españoles, el diario Público por ejemplo, para informar de Latinoamérica, zona que conoce bien por haber viajado por ella, ya que de Rusia, por el momento, no podrá informar con libertad si no quiere entrar en conflicto abierto con su gobierno y poner en peligro sus posibilidades profesionales, hoy cerradas a cal y canto si no se siguen directamente las tesis gubernamentales. Inna confiesa que su conocimiento del castellano le ha facilitado encontrar un puesto de trabajo en España, pero que en Rusia hay compañeros suyos que discrepan también de las tesis del gobierno pero que no encuentran fácilmente un lugar desde el que poder informar con libertad. Ojalá cunda el ejemplo y podamos conocer distintos puntos de vista sobre un conflicto que nunca debió producirse y que debe terminar cuanto antes porque nos está arruinando a todos, especialmente a los habitantes de la zona.



         El silencio negociador nos está matando tanto como los bombardeos que no cesan. Hoy no se habla de negociaciones de paz y no hay posibilidad de que el conflicto desaparezca si no es hablando en una mesa, los unos frente a los otros. Veremos en occidente, sobre todo en España, manifestaciones contrarias a la OTAN, que consideran que el militarismo no nos llevará a la paz sino a una escalada armamentística cada día más peligrosa que involucra a más países.  Al mismo tiempo, conocer experiencias como la de Inna Afinogenova nos abre un camino de esperanza de que el otro lado del conflicto también hay voces discrepantes que, lejos de las indicaciones del Señor Putin, mantienen una actitud crítica y promueven, desde la libertad individual, diversidad de criterios que nos lleven a la paz. La esperanza no está de moda estos días, pero siempre podemos encontrar testimonios que inducen a creer en ella.



domingo, 19 de junio de 2022

ANDANDO Y PENSANDO

 

         Dan ganas de bendecir la vida si te sientas junto a la ventana para escribir este texto, al que te has comprometido contigo mismo, y percibes el sublime roce del frasquito mañanero que dice que la primera  ola de calor de este verano, que todavía no ha comenzado formalmente, parece que se ha ido. Por poco ardemos como ciquitraques superando los 40º por amplias zonas de España, con muy alto riesgo de incendios, que han dejado muestras de su crueldad por muchos lugares, sobre todo en la Sierra de la Culebra, Zamora, con más de 25000 hectáreas arrasadas. Cuando dé por concluido el texto de hoy saldré a ejercer mi derecho al voto, como otros 6500000 andaluces, sin mucha ilusión, con la esperanza puesta en el 25% de indecisos, que sabemos seguro que volcarían por sí solos los resultados, pero que sabemos a ciencia cierta que van a recalar en las playas, en parte para festejar el fin de la semana agobiante de calor, que hoy nos despide y en parte por la falta de ilusión por las propuestas que nos han ofrecido los candidatos. Yo votaré por estricta disciplina, avergonzado de que la opción que me representa no haya podido dejar de dividirse, con el correspondiente perjuicio en el recuento final.



         Ayer celebramos el octavo cumpleaños de mi nieta África. Comimos juntos casi todos los que debíamos estar y la niña tuvo regalos de la familia. Por lo que vi, lo que más le gustó fue un diccionario que, para mi sorpresa, esperaba con vivo interés y que, entre su padre y su tía Elvira, le hicieron llegar. Lo acogió con  entusiasmo. Ojalá le dure y le aproveche. Ucrania bien, muchas gracias. Después de tres meses de bombardeos a son y sintrón todavía no se ha encontrado el momento de parar la guerra que no para de producir muertos y desastre cada día. Europa salió desde el principio muy decidida a ayudar a Ucrania proporcionando armamento para frenar la invasión  de Putin, pero poco a poco se va desinflando a medida que el conflicto se alarga y vamos viendo el verdadero precio que todos empezamos a pagar. Nuestra vida está cambiando y no para bien.



           El próximo otoño se acerca a pasos de gigante y no hemos resuelto el manto de frío que va a cubrir Europa sin que queramos calentarnos con el gas ruso pero sin saber cómo resolver el problema de manera alternativa. Presiento que nos cogerá el toro sin los deberes hechos y tendremos que improvisar a base de gas licuado, traído en barcos metaneros de EEUU, a un precio muy superior que el que nos llegaba de Rusia, que está encontrando nuevos mercados donde vender su gas y sin que las medidas de presión promovidas por Europa parezcan afectarle demasiado, al  menos a corto plazo. Es verdad que, en medio de todo el conflicto, el mundo está cambiando y no para bien. La hostilidad y la desconfianza se acrecientan, las tensiones no decaen y el mundo parece que entra en una época de conflictos crecientes que nos están llevando a ser cada día un poco más pobres y un poco más injustos.



         Reconozco que había que tocar varios palos para no quedarse atrás ignorando partes importantes de la realidad. Hay momentos en que cualquier asunto, por sí solo, ocupa el espacio global y permite centrarse en un solo tema. Pero hay momentos, este parece uno de ellos, que hay que mirar arriba y abajo, a derecha y a izquierda, para aportar una cierta globalidad imprescindible de la realidad. No es que con esta forma de ver vayamos a trasmitir el conjunto de los problemas que nos rodean y que nos condicionan, pero uno tiene la esperanza de ofrecer una visión poliédrica que se parezca lo más posible a lo que nos rodea. En conjunto comprendo que la visión no parece muy optimista pero el día a día no da otra cosa, o el ojo con que miramos para llenarlo de palabras no da mucho más. Si no fuera por la lengua de fresco mañanero que me entra por la ventana y me acaricia voluptuosa, tendría que valorar el conjunto de esta semana un poco más negro. Os dejo con una fresca sonrisa, que espero que sea anuncio de otras bondades, en el futuro inmediato.   


  

domingo, 12 de junio de 2022

GRANO

 


         Cuántas guerras en una misma guerra. Lo último, de esta misma mañana. Soldados ucranianos apagando un intento de incendio en un campo de trigo. Posible puede ser porque en esta guerra estamos viendo monstruosidades de muy diverso tipo pero, en honor a la verdad conviene advertir que en guerra cada parte cuentan las verdades que les convienen con lo que, casi cualquier noticia, se convierte en propaganda. Los niveles de fiabilidad son más que dudosos por lo que, en la medida de lo posible, nos ceñiremos a los datos. El puerto de Odesa en el Mar Negro es el principal del sur de Ucrania y, desde el principio de la guerra, Rusia se encargó de bloquearlo con lo mejor de su flota para impedir que Ucrania pudiera vender su cereal a toda Europa y, sobre todo, a África. Después de casi tres meses de conflicto, el peligro de hambruna en determinados países es una realidad y Turquía se ha reunido con Rusia para proponer a Ucrania su mediación con el fin de que Ucrania limpie de minas el puerto y permita que Turquía se responsabilice de la salida de cereal de los silos de Odesa camino de los países que más lo necesitan.



         En principio, la solución puede ser factible si no fuera porque la guerra va dejando lecciones distintas para cada uno de los contendientes. Parece que Rusia podría aceptar la mediación de Turquía para desbloquear el puerto de Odesa pero el hecho de que Turquía sea amiga de Rusia hace que Ucrania desconfíe y entienda que Rusia no busca surtir de cereales a los países africanos que lo necesitan, cosa que es cierta, sino que espera que Ucrania limpie de minas el puerto de Odesa para invadir con todos y hacerse con el dominio del principal puerto ucraniano del Mar Negro, cosa que está deseando desde el principio del conflicto. En este momento en las conversaciones no ha intervenido Ucrania, sin cuyo concurso no será posible desbloquear ninguno de sus puertos. Seguramente habrá que continuar con las conversaciones que promueve Turquía  por si pudieran dar como resultado el desbloqueo de Odesa y que los barcos cargados de cereales viajen hasta los destinos desabastecidos y en peligro real de hambruna.



         El desbloqueo del puerto ha pasado a primerísimo lugar porque la posibilidad de transportar el cereal desde los silos de Odesa hasta el resto de Europa y, sobre todo, hasta bastantes países africanos que no tienen alternativas de aprovisionamiento, complican la guerra a niveles que según los planes de Rusia de una guerra rápida, casi un paseo triunfal, que era lo que esperaba desde un principio, hoy ya no es posible. El conflicto necesita nuevos parámetros espaciales y temporales que no se previeron en origen. Hoy ya los muertos se cuentan por  miles y no hay cantidades fiables que nos puedan orientar. Del mismo modo el tiempo va pasando y no se vislumbran por el momento indicios de que el conflicto se acerque a su fin. Hoy se prevé una guerra larga que necesitará años de reconstrucción y cantidades ingentes de dinero para rehabilitar tanto desastre como se ha producido y se sigue produciendo.



         A medida que pasan los días las aristas del conflicto se van complicando, los actores que intervienen en él aumentan y al final el mundo entero se ve afectado de una u otra manera. Hoy, por ejemplo, el tema del grano está pasando a primer término. Rusia ha bombardeado algunos silos de Odesa y ha sido acusada por un periodista ucraniano, de traficar vendiendo el grano en su propio beneficio. Si bien la respuesta del ministro de exteriores ruso fue airada y completamente contraria a las acusaciones vertidas. Será muy difícil, sobre todo si la guerra se alarga en el tiempo, que el mundo pueda disponer de datos objetivos. Lo más probable es que tengamos que defendernos con las versiones que cada una de las partes nos vayan ofreciendo, siendo conscientes de los contenidos estarán fundamentados en los intereses de cada uno en detrimento de la verdad. Tendrá que pasar mucho tiempo para que los análisis se equilibren y se fundamenten en datos fiables como hemos aprendido de experiencias similares.   


 

domingo, 5 de junio de 2022

PATRIA

 


         Después del desliz personal de la semana pasada, dejando los flancos afectivos completamente al descubierto y con las lágrimas a flor de piel, volvemos a echar la vista al mundo y, bajo el apelativo de patria, nos metemos de nuevo en la guerra, en una de las muchas guerras que circulan por doquier, probablemente en la más cercana, hablo de Ucrania naturalmente, para decir que hemos cruzado ya el rubicón de los tres meses de conflicto abierto que, después de algunos cambios de enfoque parece que Rusia prescinde de la mayor parte del territorio ucraniano y se centra en el éste y en el sur. Se nos dice que, a estas alturas, más o menos el 20% del territorio, Andalucía y Extremadura juntas, están ya dominadas por los rusos. Ucrania devastada, miles de muertos por ambos bandos en fosas comunes o a la vista de todos, ingentes cantidades de material de guerra abandonado por los caminos y estoy seguro que en algún momento los contendientes tendrán que preguntarse: ¿ Qué pinto yo aquí? O ¿Hasta cuándo?.



         La estampa del Sr. Putin a pecho descubierto a lomos de su caballo, antes de que la guerra comenzara, ya anunciaba la defensa de una patria, su patria por la que se podía dar la vida, su vida, después de un ejercicio de poder cada vez más absoluto y sin fecha de caducidad a la vista. Un recorrido al que podemos aplicarle otros nombres de infausto recuerdo: Hitler, Mussolini, Franco, que se sintieron imprescindibles en algún momento y que hoy forman ya parte de nuestro olvido, aunque todos dejaron la tierra, su propia tierra y la ajena, bien anegada de sangre. Parece que el Sr. Putin va por el mismo camino. No sé en qué momento considerará que ha conseguido su objetivo. Ni siquiera sé si tiene algún objetivo en su mente. No entiendo más patria de la vida y parece que en las intenciones del Sr. Putin, semejante patria no está en sus planes. Rusia y Ucrania, dos países colindantes y hermanos en lengua y cultura durante siglos, están aprendiendo a odiarse y a vivir de espaldas. No sé si eso estaba en sus planes pero es lo que está pasando.



          Espero que lo que pretenda el Sr. Putin no sea ampliar un poco más su Rusia, un país en el que caben más de 20 Españas, que no somos pequeños precisamente. Millones de personas que han compartido aspiraciones y sueños durante siglos y que ahora se tienen que ver arrastrados por las calles buscando desesperadamente un trozo de pan para mitigar el hambre. En nombre de qué patria se justifica tanta muerte y tanta miseria. Sabemos que no está solo, que cuenta con figuras como por ejemplo el patriarca Kiril de la iglesia ortodoxa que lo apoya incondicionalmente y hasta le anima a seguir en el empeño de hacer desaparecer del mapa Ucrania con sus ucranianos dentro. Quizá no estaría nada mal que ambos líderes insignes aparecieran en primera fila y nos dieran ejemplo de valentía y nos salvaran ellos personalmente de tanto enemigo como encuentran a su alrededor.



         Se nos va yendo la dignidad por las cañerías un día detrás de otro. No puede haber patria que justifique su defensa con la muerte. Ya se ha anexionado el Sr. Putin el 20% de Ucrania. ¿Cuánto más necesita?. Hasta tres países que venían siendo tradicionalmente un modelo de neutralidad: Finlandia, Suecia y últimamente Dinamarca, ahora consideran que prefieren cubrirse bajo el paraguas de Europa y Occidente que mantener sus vergüenzas a la vista para que un Putin cualquiera se levante una mañana con deseos expansionistas y no dispongan de ningún cobijo internacional que los proteja. Sr. Putin o Patriarca Kiril…, no hay otra patria que la vida y esos muchachos a los que ustedes mandan a la muerte en cualquier calle de Ucrania eran hermanos y ustedes los están haciendo enemigos. Hoy se están matando en nombre de nadie pero esto se acabará cualquier día y al conflicto sucederá el odio acumulado y el rencor de tanto muerto por las calles, que habrán de ser lavados a base de años de odio y de distancia que ustedes no verán porque también se habrán muerto, tan olvidados como sus predecesores.