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domingo, 15 de octubre de 2023

DESTINO


         No faltan argumentos para concluir con el tradicional apaga y vámonos, callarse la boca por completo y esconderse cada uno por donde pueda y que salga el sol por Antequera. Se pueden cerrar los ojos y negarse a ver lo que pasa o meterlos debajo de tierra y contar que no se ve nada. Los pequeños, cuando tienen un problema que los supera, se tapan los ojos con sus manos y se dicen que no ven. No sé si son soluciones para alguien negar las realidades que tenemos delante, sencillamente porque lo que vemos es muy duro y nos resulta difícil de asumir o nos agobia. Todos, en muchos momentos tenemos tentaciones de eludir determinadas realidades porque nos pesan demasiado. Lo que sucede es que por el hecho de que nos molesten o nos empeñemos en no afrontarlas no desaparecen.  Es más, lo que seguramente sucede es que alguien decide intervenir para resolverlas, prescindiendo de  nuestro criterio y resuelve a su modo de ver y nos quedamos fuera de juego mientras los conflictos se van resolviendo sin nuestra aportación, como si no fuera con nosotros.



         También es cierto que el criterio de cada uno, por sí sólo, no vale mucho. Pero todas las opiniones cuentan y si somos capaces de asumir un criterio y aportarlo a cualquiera de los problemas que nos circundan, puede que ninguna de las aportaciones individuales sean insuficientes para lograr una solución aceptable, pero cada opinión, por pequeña que sea, nos sitúa un poco más cerca de la solución final y aporta un grano de criterio para la solución de cualquier conflicto que tengamos entre  manos. Un refrán de mi pueblo decía más valen muchos pocos que pocos muchos y creo que ilustra mejor que mis explicaciones el sentido de lo que intento decir. Intencionadamente esta mañana me he negado a concretar cualquiera de los conflictos que nos agobian: Ucrania, Israel y Hamás, la formación de un nuevo gobierno por el candidato Pedro Sánchez… Podríamos seguir con una larga lista pero, estos tres, puede que ilustren suficientemente, mis pretensiones este domingo.  



         Ucrania ha desaparecido del mapa de nuestra atención, pero su problemática con Rusia sigue completamente viva y esta semana hemos podido escuchar al señor Putin ofrecer una solución para el drama de Israel que yo me he dicho: “Pues es verdad que si las partes pusieran en marcha lo que este señor comenta, es posible que se resolviera razonablemente”. Y hubiera querido terminar mi razonamiento con esta frase. Pero mi atención no ha escurrido el bulto y, antes de cambiar de plano he concluido diciendo: “Y si es capaz de ofrecer un razonamiento para otros, qué trabajo le costaría aplicárselo él mismo y se resolvería de un plumazo el conflicto de Ucrania, que lleva pinta de convertirse en interminable”. Aquí dejé mi reflexión y pasé a otra cosa porque me dieron ganas de llorar, no sé si de rabia, de impotencia o de vergüenza de sentirme miembro de un mundo que se mueve a diestro y siniestro sin aclarar ni dirección ni destino.



         Sobre el intento de formación de gobierno del candidato Sánchez, esta  semana se ha entrevistado, entre otros, con los representantes de Bildu y la señora Gamarra comentaba en la tele que no se puede caer más bajo sentarse a hablar con esa fuerza política. Inevitablemente he recordado, hace unos años, más de doce ya, cuando todos explicábamos a ETA que lo que tenían que hacer era dejar las armas de una vez y presentarse a las elecciones como todos los partidos y defender sus ideas a base de argumentos, con la palabra y no con las pistolas. No quiero hacer un recorrido exhaustivo de lo que pasa y prefiero centrarme en determinados detalles que me parecen especialmente significativos por si ese camino aclarara en alguna medida el destino que buscamos porque, de lo contrario, podemos terminar todos locos y andar por la vida como pollos sin cabeza. Ese espectáculo no me parece muy recomendable.



domingo, 8 de octubre de 2023

CALEIDOSCOPIO


         Ya tengo edad de sobra para saber que no hay día del que no podamos sacar su ración de dicha y su lote de dolor correspondiente. Muchas veces debidamente mezclado, de modo que resulta difícil separar la alegría de la pena porque se presentan en forma de tortilla y, casi siempre mezcladas en el tiempo, hasta el punto que se hace difícil separar la risa del llanto. Quien me conoce bien sabe que no tengo mucho de patriotero, más bien al contrario. Pero no quiero pasar por alto que Granada esta semana, sobre todo jueves y viernes ha sido tomada por Europa, hasta el mismo Zelenski que se ha presentado de improviso, con la consiguiente desesperación del cúmulo de incomodidades para una cuidad mediana como Granada,  que se ve casi inutilizada en  su centro, por imperativo de las  medidas de seguridad, tan incómodas para los ciudadanos,  por más que puedan ser ineludibles. Hasta 50 jefes de estado o de gobierno nos han inundado de europeísmo, por lo que no es excesivo hablar de que Granada ha sido la capital de Europa estos días.



         Sé que los resultados no han sido todo lo brillantes que hubieran necesitado, cuando se estaba tratando de un  problema tan apremiante como el de los refugiados del mundo, que nos llegan pretendiendo un espacio parecido al que tenemos nosotros, para que su vida también conozca la dignidad que ellos creen que tenemos. Podría acusar como culpables a Polonia y a Hungría porque, sus mandatarios han encabezado las tesis más reaccionarias y no mentiría,  pero sé que muchos de los demás, sin llegar a tanto, vivimos el tema de los refugiados como un incordio que molesta a esta especie de paraíso que nosotros creemos que poseemos, sin querer ver que la verdad nos muestra, una realidad muy compleja de la que todos formamos parte y compartimos las luces y las sombras, intercambiables en según qué momentos. Ucrania y su drama que no acaba, puede ser un buen ejemplo, por tenerla a tiro de piedra. Cualquiera de nosotros puede ser el siguiente pasado mañana sin que nos demos mucha cuenta y desaparece este sueño de paraíso que vivimos.



         De toda la reunión de políticos me apetece quedarme con la secuencia de Úrsula von der Leyen y una de las guías de la Alhambra, durante la visita protocolaria. La presidenta de la Comisión Europea se paró delante de la guía y le celebró la belleza de su pañuelo del cuello. Le pidió permiso para tocarlo. Es de seda y lleva dibujado el Jarrón de las Gazelas, una de las muchas joyas de la Alhambra. Termina la visita y cuando la Presidenta se iba, la guía la llama corriendo descalza, con sus zapatos en la mano. Llega a su altura y le regala el pañuelo que la Presidenta acepta gozosa y que inmortaliza solicitando al fotógrafo una foto con la guía, después de abrazarla. Vuelve al cochecito que la trasladaba, enarbolando el pañuelo como los futboleros cuando gana su equipo. Le faltó cantar el oeé, oee oee oee. Sabemos que los pañuelos del Jarrón de las Gacelas tardaron minutos en venderse de todas las tiendas de la Alhambra, que son varias. La secuencia me encanta toda, pero, sobre todo, la de la Presidenta enarbolando su pañuelo como si de un trofeo se tratara y ella fuera una muchacha paseando cerca de su casa. Al día siguiente, pudimos ver que lo llevaba puesto.



         Ya me gustaría, pero antes de digerir la hermosa secuencia anterior, llena de sencillez y humanidad, me topo de bruces con un ataque a gran escala de las milicias de Hamás al ejército israelí y a varias de sus ciudades que nos viene a confirmar lo poco que dura el pan en la casa del pobre. Los daños para Israel han sido importantes, pero la respuesta de Netanyahu no ha tardado en llegar: un bombardeo masivo de la franja de Gaza y una afirmación de que va a destrozar la zona por completo. Como si hasta el momento dicha zona hubiera gozado de tranquilidad ni un solo día, vigilada por el ejército israelí en todo momento. No me cabe la guerra en la cabeza y reniego de ella por completo. En el larguísimo conflicto árabe israelí no quiero otra foto en mi memoria que la del general israelí Isaac Rabín con el presidente palestino Yassir Arafat, saludándose, a punto de firmar la paz.         



domingo, 1 de octubre de 2023

EL ESPEJO

 

         Esta semana hemos vivido una curiosa secuencia política en la que el señor Feijóo se postulaba ante el Parlamento como candidato a Presidente del Gobierno con 172 votos garantizados. Desde que se celebraron las elecciones generales el 23 de Julio sabía que esos eran los votos con que contaba y, pese a saber que no eran suficientes para alcanzar la mayoría absoluta, 176, se propuso como candidato ante el jefe del estado con el argumento de que había sido la fuerza más votada, lo cual era verdad. El detalle es que, a pesar de que el argumento de la fuerza más votada es lo que más se ha escuchado estos días previos a la investidura y en los largos y tediosos debates de su presentación como candidato, resulta que el argumento no tenía recorrido alguno porque para ser investido no contaba el ser o no la fuerza más votada sino alcanzar los 176 votos parlamentarios o más síes que noes y pese a haber conseguido ser el primer candidato propuesto por el rey y pese a haber solicitado de la Presidencia del Congreso un mes para intentar que los números le cuadraran, el día de su presentación llegó con los mismos 172 que tenía desde el principio y sabía que no eran suficientes.



         El día 27,  martes pasado, en un largo discurso dirigido fundamentalmente al presidente en funciones, señor Sánchez fue desgranando una serie de argumentos encaminados a valorar  su candidatura, como si alguien la hubiera puesto en entredicho, y a tirar por tierra los males que podrían suponer para el país, un gobierno presidido por el señor Sánchez, que en ese momento no era candidato, ni lo es tampoco en este momento. Su bancada no paraba de aplaudir pero los que estábamos escuchándolo no logramos enterarnos, en las dos horas que estuvo en el uso de la palabra, de cuáles eran los argumentos que presentaba, salvo el de haber sido la fuerza más votada, que nadie había puesto en cuestión, para que el parlamento lo invistiera como Presidente del Gobierno, que era de lo que se trataba la sesión.



         Una vez que dio comienzo el turno de réplicas, apareció en la tribuna un parlamentario del Partido Socialista que no era el que él esperaba y al que se había estado dirigiendo todo el rato. El señor Oscar Puente, con un verbo encendido, se dedicó a manifestarle que su discurso de candidato, que era de lo que iba la sesión, no se había escuchado y, ya de camino, no dejó de desgranar una serie de contradicciones que ponían de manifiesto que el discurso planteado por el candidato no era el apropiado, como tampoco que se estuviera dirigiendo todo el rato al señor Sánchez, al que nadie lo había propuesto. Todo hace pensar que ante la desorientación de haber preparado una serie de diatribas dirigidas contra al señor Sánchez y ver que el señor Sánchez no habría el pico porque no tenía por qué hacerlo, el candidato no se dio por aludido y continuó usando su verbo contra alguien que estaba  frente a él pero que no se daba por aludido porque la sesión no iba del señor Sánchez, sino de él, que se examinaba para que el Parlamento lo nombrara Presidente del Gobierno o no.



         Hoy ya hemos salido de dudas después de las dos votaciones reglamentarias. La primera, si el candidato alcanzaba los 176 correspondientes a la mayoría absoluta del martes 27, que no alcanzó porque no se movió de los 172 que ya traía desde el principio y la segunda del viernes si, podía conseguir más síes que noes, que era la segunda posibilidad. También esta opción fue rechazada porque frente a sus 172 síes hubo 177 noes y un voto nulo. Con lo que la candidatura del señor Feijóo fue rechazada y ahora tiene que nombrar el jefe del estado un nuevo candidato. Si el segundo candidato logra el apoyo parlamentario suficiente, será el próximo Presidente del Gobierno. Y si no lo logra tampoco, tendremos nuevas elecciones el 14 de Enero. Lo sorprendente ha sido que el candidato fracasado casi ha salido a hombros de los suyos, no sé por qué, mientras que el señor Sánchez ha quedado como malo malísimo, sin haber abierto la boca en todo el debate. ¡Vivir para ver!.     


    

domingo, 24 de septiembre de 2023

CONFUSIÓN


         En las elecciones generales del 23 de Julio el Partido Popular  fue el más votado, pero su resultado se le hizo amargo porque, pese a ser la primera fuerza, no pudo cumplir ninguno de los dos objetivos que pretendía: derrotar al sanchismo, que había sido su gran caballo de batalla durante toda la legislatura anterior y, sobre todo,  durante la campaña electoral y conseguir un número de escaños suficientes para gobernar 176, bien solo o con Vox, cosa que la mayoría de las encuestas le auguraban. Una amarga victoria porque el Psoe quedó como segunda fuerza, pero con cerca de un millón de votos más que en la legislatura anterior y con perspectivas de conseguir una mayoría de gobierno con los partidos que le habían apoyado en la legislatura anterior. El primer argumento que empezó a esgrimir el PP, visto lo visto, fue que debía gobernar la fuerza más votada, cosa que no está prevista en la Constitución. Llegó con este argumento a pedir al Partido Socialista que se abstuviera para facilitarle el gobierno, hasta el punto que se puso de moda un chascarrillo surgido del señor Rufián que decía: toda la campaña luchando contra el sanchismo y ahora pidiéndole ayuda a Sánchez.



         Cuando el argumento de la fuerza más votada decayó, llegó el momento de las consultas del jefe del estado para ver quién debía ser el encargado de  formar gobierno y el señor Feijó, líder de la derecha se empeñó en que él debía ser el que lo intentara por ser la fuerza más votada, a pesar de que los números no le daban para conseguir una  mayoría suficiente. El rey lo nominó como primer candidato. Solicitó a la Presidenta del Parlamento 45 días para intentarlo y la Presidenta le sugirió que se apañara con 30. Desde entonces ha intentado conseguir apoyos suficientes con las distintas fuerzas parlamentarias. El plazo termina el día 27, en el que tendrá que presentar su candidatura ante el parlamento, pero el número de apoyos con que cuenta son los mismos que el primer día, 162 votos.



         El país no ha conocido durante estos 30 días ni un solo dato sobre el programa de gobierno del candidato. Lo que sí sabemos es que esta mañana, convocados por el Partido Popular se manifiesta en Madrid todo el que quiera, en un acto de afirmación nacional, ante el peligro de que, en el caso de que el señor Feijó no consiga la mayoría para formar gobierno, tenga que ser el señor Sánchez el encargado por el rey para  intentarlo y eso supondría que, para conseguirla, necesitaría los votos de los nacionalistas y España podría romperse porque su gobierno estaría sustentado en los enemigos de la patria que, lo que buscan, es precisamente romperla. El posible candidato señor Sánchez no tiene encargo alguno para formar ningún gobierno porque el primer candidato, señor Feijó, hasta el martes 27 no presenta su candidatura ante el parlamento, pero como los 162 votos de su apoyo inicial no se han movido desde el principio, ahora lo que se busca es  conseguir, bien que algunos diputados del Partido Socialista traicionen su disciplina de voto y apoyen al señor Feijó para que logre, al menos, los cuatro votos que necesita  para ser investido o que algunos voten contra el señor Sánchez, cuando le toque presentar su candidatura, y así conseguimos que los enemigos de España no logren romperla.



         No creáis que yo entiendo demasiado todo este galimatías que he intentado aclarar para vosotros. Mi visión personal es mucho más sencilla. Resulta que el Partido Popular se las prometía muy felices porque casi todas las encuestas le prometían que no iba a tener ningún problema para formar gobierno con el apoyo de Vox y los resultados le han dicho que no. Desde entonces anda desesperado para conseguir los cuatro malditos votos que le faltan y no hay quien se los ofrezca. El martes está ahí, detrás de la puerta, y tiene que presentarse ante el parlamento sin la mayoría suficiente y arriesgarse a perder un gobierno que, según sus cálculos iniciales, tenía al alcance de su mano hasta que se produjo el dichoso recuento, la tarde y noche del 23 de Julio. Sencillamente, eso pasa por vender la piel del oso antes de cazarlo.  


            

domingo, 17 de septiembre de 2023

POBREZA


         Leí un artículo el jueves pasado en EL DIARIO que me encajaba con lo que habíamos tratado en el texto del domingo pasado. Sobre una foto de Agadir, ciudad marroquí que soportó un terremoto parecido al producido hace unos días la zona de Marrakech y el Alto Atlas con consecuencias catastróficas de similar gravedad a las de esta vez, que ya superan los 3000 muertos y subiendo. Muchos bomberos españoles, que fueron de los primeros que se plantaron en la zona siniestrada para intentar encontrar vida bajo los escombros, están volviendo desesperados con los perros adiestrados, porque la realidad se ha impuesto con toda su crudeza y, que se sepa, sólo una niña ha sido rescatada con vida, después del importante despliegue de medios y personas empleadas en el rescate. Todo el esfuerzo se ha invertido en rescatar cadáveres de los escombros, que no era el objetivo inicial. Con las edificaciones que se han encontrado, las mismas que había en Agadir antes de su desastre, resulta casi imposible que queden huecos de vida cuando se producen los derrumbes. Al mismo tiempo se esperan en breve importantes lluvias, que convertirán la zona en un barrizal impracticable, donde solo es posible acceder a lomos de animales.



         La experiencia de Agadir, no muy lejos de la zona siniestrada, habla por sí misma. En su momento se reconstruyó con edificios sólidos de hierro y cemento, como debía corresponder a una zona sísmica y hoy se la conoce como la Marbella de Marruecos. Parece que los pobres están diseñados para soportar todas las desgracias posibles y el mundo tiene que tragarse imágenes como la de un señor tirando de su carrito y su burro con algunos cachivaches que ha podido salvar de su vivienda, camino de nadie sabe dónde, a ver si existe un espacio en el mundo donde poder empezar de nuevo. Japón ha soportado grandes terremotos de alto poder destructivo y seguramente seguirá soportándolos en el futuro porque su sismicidad es muy alta, pero pasa por ser un modelo de solidez en sus construcciones, por lo que soporta mejor semejantes desgracias, aunque es verdad que la seguridad plena tampoco la ostenta.



         Y estamos con la atención centrada en el terremoto y nos llega la bofetada de que en la cercana Libia del Este, porque desde la desaparición de Gadafi, el país está dividido en dos y gobernado por señores de la guerra. Un estado fallido, vamos. Si los muertos marroquíes superan los 3000 en este momento, en Libia son más de 11000 los cadáveres contabilizados por ahora y ya veremos los que sumarán cuando se les unan los desaparecidos. Volvemos al drama de la pobreza como efecto multiplicador de las desgracias. Las lluvias caídas han sido dramáticas pero el desastre no han sido solo las lluvias. El efecto multiplicador del drama se ha producido porque han cedido dos presas, que se sabía que estaban en mal estado y que nadie hizo nada por resolver, y la fuerza del agua ha arrasado la ciudad de DERNA, de unos 100000 habitantes, sembrando de cadáveres toda la zona y el Mediterráneo, que ahora se va encargando de depositar en sus playas poco a poco. Con lo cual, no salimos de Guatemala, cuando entramos en Guatepeor.



         Lo de Marruecos podemos decir que la fragilidad de las edificaciones han multiplicado una desgracia natural que nadie puede controlar, pero el rey, que estaba de vacaciones en su residencia parisina de más de 40 millones de dólares, tardó 19 horas en volver a su país y ponerse a frente del drama que tenía en casa, cuando el mundo entero ya se había movilizado en ayuda de los damnificados. A los 4 días del seísmo lo hemos visto visitando un hospital y besando a varios heridos. En Libia sabemos que los dos mandatarios que tienen repartido el territorio se han unido y parado su guerra interminable para enterrar los miles de cadáveres que se pudren por las calles y van aponerse de acuerdo, eso han dicho, para estudiar quién es el responsable de que las presas hayan cedido, provocando la retahíla de muertos que parece que no importan a nadie. Sé que decir que la pobreza no resuelve los problemas por sí sola es una obviedad, pero estoy seguro de que agrava hasta el infinito las desgracias que muchas veces no se pueden evitar. Y la pobreza no viene del cielo, sino de las decisiones de los responsables.   



domingo, 10 de septiembre de 2023

TERREMOTO

 


Un fuerte terremoto de intensidad cercana a los 7 grados en la escala de Richter ha sacudido el sur de Marruecos, en la zona de Marrakech y alrededores. Por ahora, hace dos días que se produjo, ya se contabilizan más de 2000 muertos y un número similar de heridos. Vemos las imágenes de grandes cantidades de polvo de los desprendimientos de edificios que indican la importante fragilidad de las edificaciones para soportar una sacudida de este calibre. Granada, donde  resido, es zona sísmica y ha soportado sacudidas semejantes en tiempos pasados que yo no he conocido. En esta zona son relativamente frecuentes y sabemos muy bien el efecto que producen en las personas. Se llama pánico y es imposible de controlar porque nadie lo espera ni conoce su intensidad cuando se produce ni sabe el tiempo que va a durar la sacudida ni las réplicas siguientes. La última secuencia que sufrimos aquí fue hace un año o dos. Una secuencia de varios, que llaman enjambre y se repitió en varios días. Ninguno alcanzó los cinco grados de intensidad, que ya es mucho, pero no tiene nada que ver con uno de 7.                                                                  


 La primera reacción suele ser salir a la calle, sea la hora que sea, para encontrar un espacio diáfano en el que uno tenga la sensación de que nada te puede caer encima, que es el peligro inminente. Te sientes tan impotente ante semejante fuerza de la naturaleza que no sabes dónde guarecerte y lo que buscas es huir de semejante peligro que te sobrepasa por completo y consideras que sólo el espacio libre te puede defender. Con tanto como investigamos sabemos muy poco sobre terremotos pese a que amplias zonas del planeta: el cinturón de fuego del Pacífico que va desde la Patagonia hasta Alaska, es la de más alta sismicidad y con demasiada frecuencia nos deja muestras de su poder de destrucción como la zona de Japón y otras. Pero, como en este caso, nos podemos dar cuenta de que no hay espacio que se pueda encontrar a salvo de semejantes secuencias.                                                  


  No es solo que nadie se puede encontrar fuera de este peligro sino que sabemos que estos acontecimientos también discriminan entre ricos y pobres. Podemos recordar países como Haití o Nicaragua, que han sufrido grandes terremotos y las consecuencias en vidas humanas y en destrozos materiales ha sido muy altas porque sus construcciones no disponían de suficientes medidas de seguridad para defenderse, en la medida de lo posible, de semejantes desgracias. Este último de Marruecos, desde el momento que la prensa nos ha mostrado las grandes polvaredas de la cantidad de edificios que no han soportado las sacudidas, podemos suponer que la mortandad será alta porque los materiales no parece que dispongan de muchas medidas de defensa para afrontar una embestida semejante. Es cierto que países como Japón que tiene fama de alta calidad en sus edificaciones, ha dado muestras de soportar muchos terremotos, pero otros han producido muchos destrozos.                                                                                       


 Y es que no es solo la intensidad lo que cuenta, sino la duración, la réplicas y toda otra serie de características que contribuyen a agravar la siniestralidad de un acontecimiento ya de por sí altamente siniestro y ante el cual, nuestras posibilidades de defensa son bastante limitadas. Lo cual no quita que en el momento que veamos grandes polvaredas por el derrumbe de los edificios, podamos pensar con ciertas garantías que las posibilidades de defensa de los habitantes son muy limitadas porque las calidades de las edificaciones en las que estaban viviendo son incapaces de soportar sacudidas de un calibre semejante. Estaría bien que sabiendo hasta qué punto somos indefensos antes estos peligros naturales con tan alta capacidad destructiva, pudiéramos disponer de más fondos para investigar mayores y mejores formas de defendernos antes peligros tan desgraciados. Sé de sobra que nunca podremos alcanzar todas defensas necesarias, pero estoy seguro que determinados palacios de la zona de Marrakech han quedado en pie y esas diferencias hablan por sí solas.   



domingo, 3 de septiembre de 2023

VERANEO

 


         Este año hemos roto las compuertas y parece que medio mundo, o más, se ha colado por nuestras fronteras. Falta cada vez menos para que tengamos que encontrar sitio para alojarnos, no vaya a ser que decaiga el negocio del turismo, que es lo prioritario. Este año parece que batimos record absoluto. Las cifras, por primera vez, empiezan a asustar. Lugares como la Alhambra, por ejemplo, ya tiene su tope en 8000 visitantes, diarios, como máximo, pero La Alhambra es un lugar vacío. Qué se hace con el Albaicín, donde en cuanto le metes tres grupos de giris, ya están sobrando la mitad de los albaicineros. Lo hemos visto en muchas otras localidades, Barcelona puede ser un buen ejemplo, en donde se está produciendo el fenómeno de la despoblación de los autóctonos porque los dueños de viviendas de alquiler prefieren ofrecerlas a los turistas, a precios astronómicos, antas que  a ciudadanos estables a precios moderados. De modo que la despoblación de los centros urbanos avanza que da gusto. Parece que nadie piensa que se trata de pan para hoy y hambre para mañana y que, al final, podemos estar muriendo de éxito.



         Lo de las playas resultaría cómico si no fuera dramático. Ya se puede acercar cualquiera a la playa que guste, hoy, que va a encontrar el espacio que quiera para bañarse o tomar el sol, siempre que una dana como la presente se lo permita, cuando hace cuatro días, la guerra de las sombrillas, sin ir más lejos, hacía irrespirable el simple hecho de encontrar un pequeño espacio donde instalarse cerca de la playa, desde antes de que amaneciera. Parece que las ciudades se habían trasladado a las costas desde el 1 de julio al 31 de agosto y no cabía un alfiler. Nos hemos convertido en un país de camareros, de sólo dos meses. Cuando vives el éxodo en primera persona, te sientes apenas un número entre millones, que te llevan y te traen donde quieren sin que tus preferencias personales le importen a nadie un pito. Si toca a la playa, pues a la playa y si hay que volver a las ciudades, pues a lo que se diga. Para cualquier cosa, cada vez las colas más largas porque todos debemos hacer lo mismo cuando lo diga no sé quién, que es quien manda.



         Y no es porque falte cabeza porque hace ya varios años que se va insistiendo en la necesidad de ir dejando las concentraciones de espacios y tiempos y promover la diversidad para aprovechar mejor un recurso, el turismo que,  según los últimos datos conocidos, alcanza más del 12% de la riqueza nacional, pero que si logramos distribuirlo mejor en el espacio y en el tiempo, puede aumentar su potencial y significar para España más y mejor riqueza, por ejemplo en el empleo, que está demasiado concentrado y no suficientemente repartido como podría. Se sigue insistiendo en esta idea de la mejor distribución de esta riqueza pero parece que el monstruo de la concentración pesa demasiado y le cuesta moverse con la agilidad que la buena distribución requiere. No nos hemos creído del todo que los cambios necesarios no son un capricho, sino una necesidad. Lo contrario no tiene ya mucho más recorrido y podemos estar alcanzando fácilmente el final de la gallina de los huevos de oro que significó en su momento el turismo. La experiencia de este año y sus posibles records, ojalá que sirva para ver la luz del futuro y ponga a pensar a los poderes públicos y a la industria correspondiente porque las alternativas apremian.



           Esta manera de organizarse, siempre a corto plazo, puede que en el principio de la puesta en marcha de las iniciativas tenga algún sentido, pero el tiempo hace que los pequeños proyectos crezcan y se conviertan en monstruos que como no vayan modificándose según requieran las nuevas situaciones, terminan atorando los recursos y haciendo que las posibilidades que un día crearon importantes expectativas se conviertan en mazacotes repetitivos y sin futuro. Si esto se produjera, y tenemos datos para saber que es posible, terminaríamos por perder la iniciativa y andar a remolque de una serie de posibilidades que pierden su perspectiva de futuro por falta de agilidad de sus dirigentes y terminan hundiéndose por falta de iniciativa.