Necesito
explicar el contenido del texto de la semana pasada. Me sentí perfectamente
concernido para contar en primera persona cualquier asunto relacionado con el
8M. Estoy seguro que el feminismo, como cualquier otro tema de semejante profundidad,
requiere el concurso de todos. Aunque el protagonismo está referido a las
mujeres, no cabe duda de que todas las personas debemos sentirnos involucradas
en su contenido y en su evolución. Pues sin ningún prejuicio me propuse
escribir, si bien no sería capaz de concretar ahora el contenido. Antes de
iniciar la escritura suelo leer la prensa y en EL PAIS me topé con un largo artículo sobre diez pensadoras y
luchadoras feministas, comentadas por otras conocidas en España, relativamente
jóvenes. La particularidad primera consistía en que estaban definidas, no con
sus fotos correspondientes, que suele ser lo normal, sino con sus caricaturas
y, de entrada, me gustó. Hubiera podido copiarlo tal como venía, pero me
pareció demasiado largo y lo desestimé.
Seguí
dándole vueltas hasta encontrar una dimensión más o menos parecida a la que
ofrezco cada domingo y el resultado ya lo conocéis quienes lo hayáis visto y
leído. Para mi gusto quedó demasiado escueto de texto. Me hubiera gustado ponerle
más contenido a cada autora pero hubiera tenido que eliminar unas cuantas y no
me pareció oportuno. Pocas veces podíamos tener la ocasión de encontrarlas
reunidas y, encima, dibujadas y reconocibles. Sigo pensando que tiene poco
texto cada una pero pienso que ofrecen una dimensión mundial y eso me
satisface. También entiendo que quien necesite o quiera ampliar los trabajos de
alguna en concrcto, lo puede hacer por su cuenta. El resultado informativo, a
pesar de sus limitaciones de texto, me pareció amplio y aceptable. Debo decir
que a mí, la que más me interesó, fue Ángela David, a la que ya conocía de
muchos años atrás y recordaba su presencia en la cabecera de muchas
manifestaciones, siendo ella muy jovencita. Quiero pensar que algo parecido le
puede haber pasado a cualquiera que se haya interesado en su lectura.
Una
vez aclarada mi postura, que pensé que me la debía desde el momento en que le
di el finiquito al texto anterior, cada persona podrá sacar sus propias
conclusiones, a las que tiene perfecto derecho, pero yo me lo debía y con esta
aclaración me siento más tranquilo. Cuando uno escribe para ser leído por quien
quiera, no tiene más remedio que dialogar consigo mismo si con algún texto,
como ha sido mi caso, no se queda completamente satisfecho. Por lo demás, el
domingo pasado pudimos contemplar muchas manifestaciones, con el problema de la
mujer como telón de fondo, que nos dejó claro que este asunto tiene fuerza y
profundidad, también historia, afortunadamente, y promete futuro porque su
contenido necesita más resultados todavía, a pesar de que los logros son
visibles, por ejemplo, en nuestro país y en muchos otros aunque,
desgraciadamente, falta mucho por andar todavía. Por matizar quiero dejar mi
desconcierto porque en algunas ciudades había más de una, lo que indica algunas
discrepancias internas que el futuro tendrá que ir aclarando para el caso de
que se siga viendo necesario.
Tampoco
quisiera terminar este texto como si Ucrania, Gaza o el reciente conflicto con
Irán no estuvieran en el mapa. Estoy seguro que, tanto yo como millones de
personas, llevamos estos temas en nuestros corazones hasta el punto que
nuestras vidas han cambiado radicalmente y se nos hace imposible vivir con
estos asuntos sobre las espaldas. Inevitablemente volverán a salir de nuevo porque
sus heridas tardarán en cerrarse y nos obligarán y tratarlos por quienes los
están sufriendo en primera línea y, en mucha menor medida, pero también
presentes, en todos nosotros que querríamos quitar de nuestras vidas tanta
injusticia y tanta sangre y no hay manera de borrar de nuestra mente tanto
dolor. No es olvido del dolor ajeno, no. Es rebeldía de que unos y otros no
obliguen a pensar y a sentir como ellos quieren y dirijan nuestros sentimientos
a lugares que muchos quisiéramos bien lejos de nosotros.



Hola Antonio. Llevaba ya varias semanas sin leerte. ¡Qué desazón al pensar en la sociedad que vivimos!
ResponderEliminar