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domingo, 15 de mayo de 2022

PLUF

 


         Y llegó el insigne 9 de mayo, desfilaron unos cuántos miles de soldados extremadamente marciales por la Plaza Roja de Moscú, se percibieron lagunas tan significativas como la ausencia total de presencia aérea, habitual en todos los desfiles, y un discurso descafeinado del señor Putin en recuerdo de los caídos en la Segunda Guerra Mundial, a la que la URSS aportó 26 millones de soldados. Lo cierto es que el conflicto más vivo de Europa, que se llama Ucrania, tuvo toda la presencia del mundo por lo presente en el desfile pero, sobre todo, por las ausencias notorias que todo el mundo pudo ver y que parece que Rusia no. La guerra sigue para dolor de todos, los muertos ya se cuentan por miles, tanto ucranianos como rusos y estamos a punto de cumplir tres meses de sangre y de ruina en Ucrania sobre todo, pero también en la conciencia de Europa y del llamado mundo libre, sin que hasta el momento se vaticine un alto el fuego a corto plazo. Rusia perdió su previsto paseo triunfal y ahora se desangra por los barros interminables de Ucrania y la posible solución al conflicto se aleja y se enmaraña por momentos.



         Una vez pasados los acontecimientos festivos: Semana Santa, Feria de Abril de Sevilla, Feria del caballo de Jerez de la Frontera…, y las que quedan por llegar, anotamos las consecuencias de la pandemia que nunca se fue pero que sí nos ha llevado a relajar las medidas de precaución y el número de infectados crece por la alta exposición, si bien en Europa, y sobre todo en España, 92% de vacunados con pauta completa a mayores de 12 años, las vacunas están sirviendo como una defensa eficaz que no elimina los contagios, pero que sí hace bajar los casos de infecciones graves, de ocupación de las UCIS y de defunciones que se mantienen o van descendiendo levemente. Están apareciendo situaciones nuevas como la de Corea del Norte que, hasta ahora se iba librando pero que en este momento alcanza los 130000 infectados y sin vacunas eficaces que poner a sus ciudadanos. Sin contar el fracaso de virus 0 que mantiene a Shanghai, 26 millones de personas, en confinamiento extremo.



         Por completar los pluf de esta semana, llevo casi un mes a la espera de que florezca el extenso espacio de cardos por el que paso cada sábado, en medio del Camino del Arzobispo, con una salud a ras de tierra envidiable. Ayer me paro una vez más, móvil en ristre con la ilusión de inmortalizar el maravilloso colorido lila, me acerco con toda la ilusión del mundo y constato que el color de la floración que ya ha alcanzado su cenit, aproximadamente la mitad hasta el momento, es blanco, sencillamente blanco. Los insectos que están libando ni se enteran de que me acerco, lo que quiere decir que su borrachera de sabor debe ser tan intensa como si fuera lila pero yo si me quedo un poco chafado porque entre el blanco y el lila, francamente, no hay color. Es verdad que la Naturaleza es grande y unos metros adelante, camino de la fuente de Aynadanar, no faltaban tallos sueltos que culminaban su floración con lila, pero mi expectativa quedó francamente mermada.



         Seguramente las expectativas que prevemos al iniciar cualquier empresa necesitan ajustar el tiro para no encontrarnos con chascos imprevistos. Pero también cabe que nuestra arrogancia baje un poco la cabeza y aprendamos humildemente que nuestra capacidad de previsión necesita mayores dosis de conocimiento, para que no tengamos que tragarnos el producto de nuestras inexactitudes. He leído esta mañana que se está detectando un cierto rum rum en Rusia para deponer a Putin. Da la sensación de que también los muertos pueden alcanzar un cierto numerus clausus, alcanzado el cual nos ponemos a empezar de nuevo bajo otros supuestos. Lo de Corea del Norte me queda un poco lejos y su hermetismo dificulta cualquier posibilidad de colaboración que tendría que pasar por la vacunación indiscutiblemente. Y en lo que toca al colorido de los cardos cedo por completo mi decepción porque gracias a las generosas lluvias de marzo y abril, la floración se encuentra en toda su plenitud con cualquiera de los colores que inundan este mundo.   


  

2 comentarios:

  1. Nada que decir, amigo querido, porque ya lo has escrito todo en cuanto a lo que más no preocupa.
    Salvo la inmensa alegría al saber que estás muy bien y disfrutando de esos paseos, los cardos en flor, y esa tozuda esperanza empañada de miedo que todavía tenemos.
    Es una sensación muy extraña.
    Gracias de nuevo.
    Y enhorabuena!
    Besos

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