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domingo, 8 de agosto de 2021

VACACIONES

 VACACIONES

         Aunque no lo parezca estamos disfrutando las vacaciones de agosto como si no estuviera pasando nada. O casi. En esta España de discrepancias permanentes, ha sido tocar el silbato de agosto y todos han dejado sus férreas posiciones en descanso y han salido como conejos, cada uno hasta su madriguera de verano. Unos dirán que a relajarse de las intensas agitaciones invernales, otros que a reflexionar sobre los argumentos esgrimidos en campaña y a encontrar formas más atractivas de explicar sus razones para llegar al público con las frases más chispeantes y comprensibles. El caso es que agosto es agosto y es inhábil a todos los efectos.  Hasta la pandemia parece se queda en posición descanso, a la espera que termine para renacer con nuevas iniciativas. Estamos a la altura de la quinta ola y, concretamente en posición bajando, desde 800 que ha sido el pico más alto, hasta los 590 por los que vamos en este momento y seguimos hacia abajo. La estadística es un cúmulo de datos fríos que nos indica numéricamente hasta donde hemos subido o bajado en la gravedad, en este caso de la pandemia que nos atraviesa.



         La propia levedad en la que hemos entrado haciendo el agosto nos da la medida tan relativa de todos los argumentos por los que hemos pasado, y me temo que por los que seguiremos pasando. Una buena lección para que cualquiera que desee sacar lecciones entienda que muchas de las estridencias a las que hemos subido, esgrimiendo contenidos que parecían dramáticos cuando se explicaban a bombo y platillo, no lo debían ser tanto si en llegando los calores agosteños buscan su sombra en donde sestear cómodamente. Probablemente hace falta poner en solfa tanto grito y tanta estridencia como se han escuchado en el congreso y en los titulares de la prensa, total para quedarse en esta duermevela del tórrido agosto. Como señal de que es verdad lo que se dice, se está elaborando  una propuesta para que los corrillos al fresco de cada tarde se conviertan en un bien inmaterial de la humanidad. Los que los hemos vivido en nuestra infancia no los vemos que sea para tanto pero es posible que se deba a nuestra forma de mirar tan corta.



         En España alcanzamos ya el 60% de la población con la doble vacuna y, por tanto, con la inmunización completa. Se cumplirá previsiblemente, la promesa del gobierno de alcanzar el 70% de vacunaciones antes de que termine el verano. Esta proporción era la establecida para considerar que todos estábamos vacunados, pero eso era antes de las variantes. La delta, que es la que nos tiene inundados en este momento, nos dice que el 70% no es suficiente y que tendremos que alcanzar por lo menos el 85% para considerarnos inmunizados todos, lo que va a requerir por lo menos un mes de tiempo más de vacunaciones para conseguir la inmunidad de rebaño. La quinta ola de infecciones de la variante delta, o india como se le llamó en un principio, se encuentra con la vacuna muy extendida y no logra infectar más que a los que no están vacunados, aunque sean de unas edades que hace unos meses los considerábamos inmunes, lo que nos viene a corroborar que la necesidad de vacunación se ha de extender casi a la totalidad de la población.



         No sé si la permanencia de la pandemia, durante año y medio ya, nos ha provocado un hartazgo y una sensación de que esto no se acaba tan fácil. Cada uno reacciona de distinto modo ante el hartazgo: los jóvenes tratan de tomar con angustia los retazos de botellones que pueden, mientras se zafan de la presión de la policía que no cesa de hostigarlos para que se vayan a su casa a determinada hora, los políticos andan desesperados porque no se les acaben los argumentos para seguir con la confrontación al precio que sea y los mayores, que se han convertido en el sector más fuerte porque todos están completamente vacunados y, por tanto, protegidos, esperan pacientemente a que las medidas de distensión se vayan ampliando para que la nueva normalidad vaya asumiendo espacios que nos recuerden a lo que vivíamos antes de la pandemia, hasta donde vaya siendo posible.   


1 comentario:

  1. Salvo que los antivacunas aumentan, con las correspondientes nefastas consecuencias para todos, que la tercera, y hasta una cuarta dosis más potentes serán necesarias muy pronto, de nuevo un gran artículo de la crónica de nuestros días...
    En cuanto a los políticos... Paso palabra... Bluffff...
    Gracias, genio.
    Te sigo extrañando.
    Hermosas fotos
    La del pueblo, la mejor.
    Envidia total.
    Besos

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