Parece
obvio que si el texto anterior se titulaba fuego, este deba llamarse cenizas.
Parece obvio y es y quiere ser obvio. También podríamos olvidarnos de la
coherencia y salir hoy con otro asunto que no tenga nada que ver con el
anterior y si te vi, no me acuerdo. En más de una ocasión nos ha pasado, pero
son temas que interfieren inesperadamente y no hay más remedio que prestarles
atención para que quede claro que la autoría del blog corresponde a una persona
que es consciente que vive en la realidad y, como tal, se siente concernido por
lo que pasa a su alrededor y debe responder a las consecuencias que se dibujan
en el acontecer diario o, en este caso,
semanal. Otra cosa muy distinta es la conveniencia de que los asuntos que se
tratan convenga que vayan cosidos uno con otro, siempre que sea posible lograr
una conveniente coherencia temática que oriente a quien decida seguir la
lectura, de modo que entre autoría y los lectores habituales, se termine
estableciendo una familiaridad de conocimiento y de contenidos, de modo que se
establezca una cierta previsibilidad entre unos y otros.
En el
caso de hoy, desgraciadamente, después de haber sufrido el país la voracidad de
casi 400000 hectáreas, que han sido pasto de un fuego que dura ya tres semanas
ininterrumpidas, quiero pensar que las lluvias de ayer en la zona abrasada
hayan terminado con los restos que quedaban activos todavía. Por esa razón,
después de semejante desastre, que bate record de lo conocido hasta el momento,
debíamos de volver la mirada, una vez que han pasado las llamas, para ver qué
ha quedado de todo lo que había y, con lo que queda, qué podemos hacer para
seguir viviendo. Lo primero que hemos visto, estando el fuego vivo todavía, ha
sido la trifulca permanente entre los dos grandes partidos, que parece no tener
fin. No creo que nadie piense que estaban ordenando los restos del fuego para que
las lluvias que esperamos de un momento a otro retengan las cenizas que han
quedado y el suelo no quede arrasado por el agua que baja sin control. No.
Estaban viendo que en unos meses habrá elecciones y tienen que elaborar un discurso
que les permita salvar la cara.
La
consecuencia no es muy edificante para quienes miramos a unos y a otros cómo se
desgañitan tirándose palabras a la cara, sin ningún parecido con la realidad de
los acontecimientos, sino para encontrar un discurso que les permita salvar su
culo como razón suprema de cara a sus posibles electores. A estas alturas de la
película, muchos de nosotros no vamos a extrañarnos de semejantes actitudes,
aun siendo conscientes de que todos no son lo mismo, por lo que no está de más
una llamada a la decencia para todos. Los únicos argumentos no deben seguir
siendo los de ganar de la forma que sea, sino que no se pierda de vista que el
destino final del trabajo político no es otro que el de servir a la ciudadanía
y que unos y otros se deben a esa masa de ciudadanos que van a introducir sus
papeletas en las urnas y esperan ser representados por aquellos que eligen.
Como el nivel de desencuentro entre los dos grandes partidos parece
irreconciliable por el momento, no será malo recurrir a los ciudadanos para que
nos demos cuenta de la importancia de nuestro voto.
Tampoco estaría mal aprender de las experiencias que estamos viviendo y saber que llorar está muy bien cuando tenemos el fuego encima pero saber que con la cantidad de lluvia que cayó en marzo y con la hierba tan alta que estaba creciendo, julio y agosto estaban a la vuelta de la esquina y tendrían que llegar con sus temperaturas y sus carencias de lluvias propias del verano, mientras que todo el verde crecido se habría convertido mientras en una yesca a expensas de que cualquiera de los elementos incendiarios posibles prendieran con la menor excusa y organizaran un desastre como el que todavía somos capaces de oler cómo humea. Han surgido elementos nuevos, es verdad, temperaturas más altas, cambio climático, que no conocíamos y tendremos que contar con ellos, pero aparte de estas novedades, está el sentido común, que todavía nos demuestra que dos y dos son cuatro y que en verano es fácil que haya fuego porque hace más calor y cae menos lluvia, tan simple como eso.
Así de sencillo, querido amigo. Por qué es tan difícil comprender lo evidente? Un abrazo
ResponderEliminar.... yo creo que con "todas las seguridades... tsnto en manos de los UNOS como en las de los Otros... YO ME DECLARO ... IRREMEDIABLEMENTE AGNOSTICO . ...... Y ME BUSCO UN LIBRO PARA LEER... O UNA EMOCION CON ALMA PSRA ESCRIBIR...
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