Las escuelas
infantiles se plantan en Andalucía: “Sostenemos la educación a costa de nuestra
salud”
- El sector convoca huelga y protestas en las ocho
provincias andaluzas para exigir una mayor inversión pública que garantice
más recursos en las aulas y mejores condiciones laborales
Protesta del sector de escuelas infantiles frente a la Delegación
territorial de Educación, este jueves en Sevilla CGT
7 de mayo de 2026 13:21 h
Una educadora sola para atender a ocho
niños en un aula. Pañales, biberones, llantos, bebés que empiezan a caminar,
otros que necesitan dormir y, entretanto, ningún margen para detenerse. Esa es
la realidad que describen las trabajadoras de las escuelas infantiles en
Andalucía. “Puedes darles de comer, pero no mirarlos a los ojos”, resume Nieves
Terriza, portavoz de la Plataforma
Andaluza de Escuelas Infantiles.
Esa “frustración constante” que sienten al ver que “no llegamos a
atenderles como realmente merecen” ha llevado a trabajadoras de toda Andalucía
a secundar este jueves una jornada
de huelga y protestas convocada a nivel estatal por CGT y CCOO en el primer ciclo de Infantil (0-3 años). Denuncian ratios
“insostenibles”, falta de recursos y una
precarización creciente en un sector cada vez más privatizado.
“Estamos sosteniendo la
educación infantil a costa de nuestra salud física y mental”, lamenta Terriza,
poniendo voz a un malestar compartido por educadoras de toda la comunidad. Por
eso, han convocado concentraciones en las ocho provincias andaluzas en defensa
de “unas condiciones dignas tanto para las trabajadoras como para el alumnado”.
Son ellos, los más pequeños, quienes sufren la falta de inversión y recursos
que denuncian desde el sector.
Privatización y precarización
El conflicto laboral llega en
plena transición hacia la gratuidad
total del primer ciclo de Infantil en Andalucía, donde cerca
del 80% de las plazas están en manos privadas. Hace dos meses, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció que el
próximo curso serán gratuitas también las plazas para menores de uno a dos
años, completando así la bonificación al 100% de la escolarización de esta
etapa educativa.
La red andaluza de escuelas
infantiles está formada
mayoritariamente por centros privados, fundados
por pequeñas empresas en las que trabajan unas 16.000 personas. Este modelo de
conciertos –impulsado en su día por el PSOE– buscaba compensar la escasa oferta
pública, optando por subvencionar la matrícula a las familias y así aumentar la
escolarización, pagando a las escuelas una cantidad fija por plaza.
Las trabajadoras denuncian que
el modelo se está expandiendo sin que mejoren las condiciones laborales ni los
recursos en las aulas. “El dinero público y la gestión de los centros están en
manos de empresas privadas, pero las instituciones no supervisan que los
decretos y los convenios se cumplan”, sostiene Terriza. A ello suma que “la
financiación es totalmente insuficiente y eso acaba repercutiendo en que el
sector está más precarizado”.
La protesta de este jueves
llega semanas después de las concentraciones
celebradas en Sevilla y Málaga el pasado 18 de abril, como antesala de la huelga. Entonces, las educadoras pusieron el foco en
la reducción de ratios y en la mejora de las condiciones laborales del personal
docente. De esta forma, la plataforma marca distancias con las reivindicaciones
de las asociaciones de las patronales del sector, centradas
en reclamar una subida del llamado “precio-plaza”, la cantidad que la Junta abona por cada alumno matriculado.
“Nosotras no compartimos esa
reivindicación porque ese dinero termina en manos de empresas privadas”,
señalan desde la Plataforma Andaluza de Escuelas Infantiles. “Lo que reclamamos
es una mayor inversión y que se articulen los mecanismos necesarios para
desprivatizar el sector, ya que la continuidad de este modelo solo mantiene la
precariedad de las trabajadoras y de la educación que se le da a la infancia”,
añaden.
Una etapa educativa “de pleno derecho”
La principal reivindicación de
la plataforma es que el ciclo de 0 a 3 años sea reconocido “como una etapa
educativa de pleno derecho” y que sus profesionales tengan consideración de
personal docente. “El ciclo 0-3 es una etapa clave en el desarrollo infantil y
debe considerarse como una etapa educativa más, de ahí nuestra lucha por la
dignidad del sector”, defiende Nieves Terriza.
Las educadoras insisten en que el problema
no se limita a sus condiciones laborales. Alertan de que las ratios actuales
impiden una atención individualizada en una etapa fundamental en el desarrollo
emocional y cognitivo de los menores. “Cuando tienes que atender a tantos niños
a la vez, el cuidado acaba reducido a cubrir necesidades básicas”, lamentan.
“Y más cuando te encuentras niños con
necesidades específicas de apoyo educativo, que realmente no reciben una
educación inclusiva porque para eso necesitan recursos personalizados que ahora
mismo no tienen”, asegura Terriza, subrayando la importancia de un ciclo que
“sustenta la base de todas las etapas educativas”.

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