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sábado, 28 de febrero de 2026

MALVA MARINA

 


 

Parto de la base que me he leído a Neruda desde el principio hasta el final, hace ya año, He escuchado miles de veces su Canto General, musicado por Mikis Theodoraquis con la increíble voz de María Farandouri. Casi un himno.  Hoy me encuentro con la historia de su hija MALVA MARINA y me cuesta digerir su comportamiento para con ella. Necesito contarlo para conocerlo mejor y para bajarlo de las nubes hasta el fango. Todo lo que sigue lo he sacado de distintos periódicos:

 

Pablo Neruda junto a María Antonieta Hagenaar, su primera esposa


 

En agosto nació Malva Marina Trinidad Reyes, la única hija de Neruda. Su rostro era un calco del de su padre, pero su cabeza tenía un tamaño más grande en relación a su cuerpo a causa de la hidrocefalia. La alegría de Neruda por la llegada de su hija se fue opacando al conocer el estado de su pequeña.

En Madrid, el 18 de agosto de 1934, nacía una niña llamada Malva Marina. Un nombre bello, cargado de lírica, que solo un poeta excelso como Pablo Neruda le podía poner a su hija. La beba era, en efecto, el fruto del matrimonio entre el vate chileno y la neerlandesa María Antonieta Hagenaar.



Pero este trío familiar no duraría demasiado tiempo unido. La beba padecía hidrocefalia y el hombre de los versos más tristes la definió en una carta como “una vampiresa de tres kilos”. Cuando ella tenía dos años, su padre la abandonó. A ella y a Maruca, como llamaba Neruda a su esposa neerlandesa.

Malva Marina crecía, pero con graves dificultades. No hablaba y tampoco podía caminar. Su estado de salud merecía de permanentes cuidados. Si bien Maruca trabaja en la embajada española de Países Bajos, le era muy difícil lograr juntar lo necesario para el sustento de ambas.

Acuciada económicamente, la mujer primero dejó a su hija en una guardería de una iglesia de La Haya, pero luego la pequeña quedaría al cuidado del matrimonio de Hendrik Julsing y Gerdina Sierk, en Gouda, quienes ya tenían otros hijos. Allí la niña recibirá las visitas mensuales de su madre.

Malva Marina, la única hija de Pablo Neruda, terminó con una familia de acogida en Gouda, Países Bajos


La pequeña moriría a los 8 años en Países Bajos y su madre, desamparada, caería allí también prisionera de los nazis sobre el final de la Segunda Guerra Mundial. Todo ello, ante la distante indiferencia del poeta, que, mientras su fama de artista crecía, prefería ocultar la existencia de ambas mujeres y seguir con su vida.

El 2 de marzo de 1943, Malva Marina Reyes murió en casa de los Julsing por complicaciones relacionadas con su problema de salud. Tenía apenas 8 años. Neruda recibió un telegrama con la mala noticia en México, donde se encontraba como cónsul junto a Delia del Carril. El poeta no acusó recibo de ese trágico mensaje.

La tumba de Malva Marina, ubicada en el cementerio de Gouda, en Países Bajos

En Confieso que he vivido, el libro de memorias del ganador del Premio Nobel de Literatura 1971, no hay mención alguna de la pequeña Malva Marina. Pero en los últimos años, varios autores y periodistas han sacado esta historia a la luz, para recordar la corta vida de la niña y para narrar el sufrimiento de la primera esposa del célebre bardo trasandino, un eminente hombre de letras que tenía también su costado oscuro e indolente.




 

 

 

 

domingo, 22 de febrero de 2026

GRACIAS A LA VIDA

 


         La frase que corona el título de hoy, reconozco que la uso con frecuencia y tengo conciencia de ser completamente sincero. Esta noche he dormido en el sofá, casi muerto de profundidad y en dos lotes. El primero pretendía ser una siesta, desde que me bajé del coche de mi hijo Nino, alrededor de las cinco de la tarde, pero cuando abrí los ojos eran ya las once de la noche. Pudo ser la dicha de la comida en familia, en la que sólo faltó mi nieta África, porque tuvo fiebre. Estoy seguro que también influyó el cambio de presión entre Salobreña, en la playa, que recordé con placer de mis frecuentes visitas a mi hija Elvira, a pasar nuestras tardes tirados como perros en la orilla acumulando la cosecha de conchas. Un pequeño intermedio para el yogur, la carne de membrillo y el lavado de dientes y un inútil intento de saborear una peli, que me llevó hasta casi las tres de la mañana en brazos de Morfeo. Tuve que usar el cuarto de baño y, como disciplina, me impuse completar la noche en la cama, hasta donde me llevara el sueño, que apenas superó las habituales cinco de la mañana, en que decidí enfrentarme con la lectura, consciente de que había cubierto una noche de bandera.



         Fue la primera señal de que mi cuerpo estaba conforme con lo vivido y me había permitido profundizar en el sueño durante bastantes horas. Hasta el punto que, cuando quise empezar a escribir, me había comido una hora entera sin darme cuenta, que he podido recuperar de lectura. Al enfrentarme al texto de cada domingo no tuve dudas sobre el título ni sobre el contenido, que me habían ofrecido un día rebosante y gozoso, que llevaba esperando producirse algo más de un  año. Un mes atrás se me ocurrió verbalizar un ultimátum en la comida de Alfacar. El tono debió sonar con algo de chulería, que no pretendí y decidí callar para ver si el eco, entre los componentes de la mesa, producía algún efecto. En aquel momento no pasó de silencio pero en los días siguientes me di cuenta de que empezaban a dar el acontecimiento como posible. Quizá podía haber aprendido de otras discusiones y podíamos habernos ahorrado más de un altercado innecesario. Lo mejor era seguir escuchando.



         Una familia de nueve miembros, ocho por la fiebre de África, tampoco es demasiado laberinto para alcanzar el acuerdo y, como un agua mansa y un día primaveral, el acuerdo se produjo por su propio peso. Se podía discutir el precio final, 240 euros, que asumí con gusto desde el primer momento. No hubiera sido la primera vez que discrepamos sobre si algún gasto, se pasa o no llega, a lo que se puede considerar razonable. No fue el caso y el banquete se produjo a gusto de todos, con predominio del arroz, mitad negro y mitad con bogavante, sin otro incidente que la tardanza en llegar, según el horario previsto, cosa que nos cabrea bastante a más de uno y que se debió a una hermosa caravana que nos retuvo una hora sobre el horario previsto y que soportamos con irregular humor por falta de costumbre.



         Elvira, su pareja y su madre, se encargaron de ocupar la mesa, que ya habían reservado, unos días antes. Al sentarnos me di cuenta que Rosario, la madre de Elvira, presidía, cosa que me extrañó porque habitualmente suelo ser yo, que actúo de patriarca. Luego me fui aclarando porque el acto podía relacionarse con el cumpleaños de Elvira, 26 años unos días antes, cuando en realidad era un gesto de acercamiento del conjunto hacia  Rosario, que no siempre se había desarrollado en las mejores condiciones. Pensé que había sido una ocurrencia de Elvira y me pareció bien, Durante el paseo posterior al mercadillo de los inmigrantes mientras visitábamos los viejos espacios conocidos junto al Peñón, Rosario sugirió que pasáramos por su casa, bien cerca del restaurante, la Bahía, y de la propia playa. Me pareció que pudo ser una respuesta al gesto que, el conjunto había tenido para con ella pero entendí que la situación podía alargarse más de lo necesario, por lo que sugerí que podíamos repetir el encuentro en breve y que, mejor, dábamos por terminada la sesión y cada mochuelo a su olivo. ¡Qué barata es la dicha a veces!.   




domingo, 15 de febrero de 2026

UN PASO ATRÁS

 


         Es como una deuda conmigo que intento pagar buscando la coherencia. Hoy veremos el sol y ayer también lo vimos. Ya se sabe que el sol no es de nadie. El hecho tan simple de que un anticiclón se plante encima de las Azores, que es lo más frecuente, modifica el recorrido de las borrascas que vienen del Trópico y lo bordean por arriba y terminan alcanzando el norte de Europa y allí descargan. Para nosotros, queda el solazo permanente y también la sequía. No es una fórmula fija pero hace un año estábamos a pique de sacar a medio santoral de rogativas pidiendo agua porque nuestros pantanos apenas llegaban al 20% de capacidad y bajando. Ha bastado que el anticiclón haya desaparecido durante un mes de su posición habitual y medio santoral de borrascas nos ha alcanzado de pleno. Seguro que por el norte están familiarizados a tanto día nublado pero a nosotros se nos atragantan a la primera de cambio. En unas partes, pongamos Grazalema, porque ya es muy lluviosa de por sí. Pero el resto de Andalucía, sencillamente porque el que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas. Preparamos los campos y construimos las casas para la escasez de agua y cuando llega, nos ahogamos.




         No quería dejar de lado la lluvia pero Ana Pastor se nos plantó en Minneápolis, conoció a Yoselín y nos explicó su drama con su habitual maestría y a muchos nos dejó patidifusos por tenernos que tragar tanta crueldad en horas 24, como hacía Lope con muchas de sus comedias. Me acuso de haber caído en sus redes y le di prioridad a su comunicado, consciente de que el tema del agua iba a quedar relegado a plazo fijo, al menos una semana, porque en ningún caso pensaba prescindir de él. Hoy ya hemos visto a Yoselín encontrarse con su madre, después de 9 días de separación. Ana no nos ha detallado qué ha sido de la niña mientras tanto, pero si las hemos visto con la sonrisa de la paz en sus ojos y en su cara, si bien la madre nos ha informado de que muchas otras familias no han tenido tanta suerte. O sea, que el drama sigue, aunque Ana nos permita gozar con el encuentro de esta madre con su hija.



         Ha bastado un mes para que nuestros pantanos estén por encima del 80% de almacenamiento y desaguando. Magnífica noticia para nuestras reservas hídricas pero también un drama por la cantidad de inundaciones en sembrados y en barriadas limítrofes, porque los ríos no han podido trasportar tanto caudal sólo con sus cauces y al mismo tiempo dar salida a lo que se nos Seguía viniendo encima desde el cielo. Es el momento ahora de evaluar las pérdidas y encontrar el mejor y más rápido modo de resarcirlas, siempre sabiendo que la mejor manera, que es la de que la desgracia no suceda, no ha sido posible. Sí hay que reconocer que las víctimas humanas han sido incipientes para un drama tan extenso. Pese a algunas pérdidas irreparables, es verdad  que nos ha quedado un trasfondo de orgullo, como de trabajo bien hecho, por la comparación inevitable de tragedias anteriores en otras zonas del país que siguen estando en la mente de cualquiera.



         Cuantificar llevará su tiempo. Con toda la precaución del mundo se ha aventurado la cifra de 3000 millones de euros como cantidad orientativa, sin demasiadas garantías por el momento. Un último recuerdo entrañable para el pueblo de Grazalema y, permítanme la licencia, para mi querido amigo Salva, habitante del mismo, que, tanto él como todo el resto, han tenido que abandonarlo durante bastantes días y ahora tendrán que volver a sus vidas poco a poco, con todo el miedo en el cuerpo, sabiendo que llevan ya soportados más de 2000 litros por m2 en apenas mes y medio de este lluvioso 2026 de nuestras entretelas.




          

viernes, 6 de febrero de 2026

MINNEAPOLIS

 

Por Ana Pastor

PD: Está noche cuando acabemos el especial te leo por aquí si quieres contarme qué te ha parecido respondiendo a este email.


AP.

domingo, 1 de febrero de 2026

PRIMERAS LUCES

 

         Los que habitualmente madrugamos percibimos el amanecer como indicio inexcusable de lo que un día, cada día más cercano, será primavera. Una vez cruzado el rubicón del Solsticio de invierno, hemos ido arañando cada día unos minutos más de luz. Si enero se hubiera comportado como de él se dice, claro y helaero, hubiéramos visto sus efectos con más nitidez. Este año, por el contrario, hemos concatenado una serie de borrascas, que todavía nos duran y nos ha costado dios y ayuda ir encontrando la luz de la mañana tras tanta nube. Por poner un ejemplo que ilustre lo que digo, la Sierra de Grazalema lleva ya acumulados más de 1500 litros por m2 en solo el primer mes del año. Ya sabemos que, pese a estar en Cádiz, se trata de la zona más lluviosa de la Península, pero estamos experimentando que las reservas de agua dulce se encuentran a rebosar y que la apremiante sequía que nos agobiaba el año pasado por estas fechas, el presente la tenemos bien lejos, y sigue lloviendo para nuestra tranquilidad, si bien al mismo tiempo soportamos estoicamente los embates del viento casi huracanado y los reiterados chaparrones consiguientes que nos permitirán confiar en disponer de reservas hídricas durante un tiempo prudencial.


         Uno de febrero hoy, fiesta religiosa de San Cecilio, patrón de Granada, cuyos restos se dice que se encuentran en la Abadía del Sacro Monte, mañana dos, la Candelaria y el tres San Blas, las cigüeñas verás en las zonas donde cada año las hay, que no es el caso en éste donde vivo. Lo que sí es claro es que la percepción de la luz es manifiesta y los madrugadores la tenemos al alcance de los ojos cada mañana. Será algo más lento este año por la abundancia de nubes, pero tendrá su compensación de que nos llega un tiempo en el que, el azote frecuente de la sequía, lo tendremos controlado durante unos años. El Valle de Lecrín, a tiro de piedra, ya ha comenzado a mostrar las primeras flores de los almendros, habitualmente tempraneras. Con la abundancia de agua, beneficiosa rareza en esta zona, el aumento de luz cada mañana, las primeras flores incipientes, son datos que anuncian la primavera, aunque haya que ser pacientes y esperarla todavía sentados.



         Aunque no estamos viviendo muchos bajo ceros, que otros años sí, percibimos un cierto frío de invierno que se manifiesta en las bufandas cubriendo cabezas y complementando el consuelo de los abrigos, aunque he llegado a cruzarme con algún abuelete sin calcetines, que mantiene el tipo como si su cuerpo dispusiera de reservas calurosas suficientes. Seguro que, a este paso, seremos capaces de cruzárnoslo con lo pies al viento, con unas leves sandalias de cuero, que estoy seguro que le recordarán aquellas de goma que usó de niño hasta para jugar al futbol, que he tenido el privilegio de verlo en una foto, aparte de vivir con el recuerdo indeleble grabado en su mente. No se me había ocurrido  al principio pero en la fila de abajo, a la izquierda, lo tenéis como prueba fehaciente de que, un día, las cosas fueron como aquí se cuentan. Bien es verdad de que otras veces no llegan a tanto.



         Ya estamos a la espera de que las borrascas terminen, aunque se valoran las reservas acuíferas que siempre son bienvenidas y cuando el sol se enseñoree a lo largo y a lo ancho de algunos días completos, podamos constatar aquello de febrero, busca la sombra el perro que, este año, todavía lo estamos esperando. No se puede tener todo en esta vida, pero todo llegará.