Es como una deuda conmigo que intento pagar buscando la coherencia. Hoy veremos el sol y ayer también lo vimos. Ya se sabe que el sol no es de nadie. El hecho tan simple de que un anticiclón se plante encima de las Azores, que es lo más frecuente, modifica el recorrido de las borrascas que vienen del Trópico y lo bordean por arriba y terminan alcanzando el norte de Europa y allí descargan. Para nosotros, queda el solazo permanente y también la sequía. No es una fórmula fija pero hace un año estábamos a pique de sacar a medio santoral de rogativas pidiendo agua porque nuestros pantanos apenas llegaban al 20% de capacidad y bajando. Ha bastado que el anticiclón haya desaparecido durante un mes de su posición habitual y medio santoral de borrascas nos ha alcanzado de pleno. Seguro que por el norte están familiarizados a tanto día nublado pero a nosotros se nos atragantan a la primera de cambio. En unas partes, pongamos Grazalema, porque ya es muy lluviosa de por sí. Pero el resto de Andalucía, sencillamente porque el que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas. Preparamos los campos y construimos las casas para la escasez de agua y cuando llega, nos ahogamos.
No
quería dejar de lado la lluvia pero Ana Pastor se nos plantó en Minneápolis,
conoció a Yoselín y nos explicó su drama con su habitual maestría y a muchos
nos dejó patidifusos por tenernos que tragar tanta crueldad en horas 24, como
hacía Lope con muchas de sus comedias. Me acuso de haber caído en sus redes y
le di prioridad a su comunicado, consciente de que el tema del agua iba a
quedar relegado a plazo fijo, al menos una semana, porque en ningún caso
pensaba prescindir de él. Hoy ya hemos visto a Yoselín encontrarse con su
madre, después de 9 días de separación. Ana no nos ha detallado qué ha sido de
la niña mientras tanto, pero si las hemos visto con la sonrisa de la paz en sus
ojos y en su cara, si bien la madre nos ha informado de que muchas otras
familias no han tenido tanta suerte. O sea, que el drama sigue, aunque Ana nos
permita gozar con el encuentro de esta madre con su hija.
Ha
bastado un mes para que nuestros pantanos estén por encima del 80% de
almacenamiento y desaguando. Magnífica noticia para nuestras reservas hídricas
pero también un drama por la cantidad de inundaciones en sembrados y en
barriadas limítrofes, porque los ríos no han podido trasportar tanto caudal
sólo con sus cauces y al mismo tiempo dar salida a lo que se nos Seguía
viniendo encima desde el cielo. Es el momento ahora de evaluar las pérdidas y
encontrar el mejor y más rápido modo de resarcirlas, siempre sabiendo que la
mejor manera, que es la de que la desgracia no suceda, no ha sido posible. Sí
hay que reconocer que las víctimas humanas han sido incipientes para un drama
tan extenso. Pese a algunas pérdidas irreparables, es verdad que nos ha quedado un trasfondo de orgullo,
como de trabajo bien hecho, por la comparación inevitable de tragedias anteriores
en otras zonas del país que siguen estando en la mente de cualquiera.
Cuantificar
llevará su tiempo. Con toda la precaución del mundo se ha aventurado la cifra
de 3000 millones de euros como cantidad orientativa, sin demasiadas garantías
por el momento. Un último recuerdo entrañable para el pueblo de Grazalema y,
permítanme la licencia, para mi querido amigo Salva, habitante del mismo, que,
tanto él como todo el resto, han tenido que abandonarlo durante bastantes días
y ahora tendrán que volver a sus vidas poco a poco, con todo el miedo en el
cuerpo, sabiendo que llevan ya soportados más de 2000 litros por m2 en apenas
mes y medio de este lluvioso 2026 de nuestras entretelas.



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