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domingo, 14 de abril de 2024

EL CAMINO


         En el transcurrir de la vida no para de ofrecernos objetivos que se nos ponen delante y nos entretienen en el esfuerzo más o menos intermitente de lograr metas que nos proponemos. Anoche, a las doce de la noche se produjo el encendido de miles y miles de bombillas para inaugurar la Feria de Abril de Sevilla. Contemplando aquel fasto, que va a durar hasta el próximo sábado, echaba la vista atrás un par de semanas y todo lo que anoche era jolgorio y esplendor, por mor de la abundante lluvia que nos ha regado generosamente este año, se convertía en un drama inconsolable que anuló “la madrugá” de la Semana Santa, momento cumbre de escenificación religiosa y profana del ritual que se ha establecido. Seguramente muchas personas de las que aquella noche lloraban inconsolables por no poder lucirse por las calles junto a toda la parafernalia correspondiente, participarán, anoche y toda esta semana, aderezados con los trajes al uso y con toda la parafernalia correspondiente, manifestando el culmen de la alegría y el gozo sin fin dentro las 1000 casetas instaladas para tal efecto.



         Los datos hablan de que un millón de personas pasarán por el ferial y se moverán unos mil millones de euros a lo largo de los ocho días de Feria. Imposible dejar de recordar aquella pena sin fin de hace unos días frente a este regocijo desenfrenado en un plazo de tiempo tan exiguo. Parece que los participantes, más que personas con pensamiento propio, sean muñequitos que se mueven en un sentido o en otro y alcanzan la desesperación o el desenfreno en tiempo record. Hace muchos años, mi amigo Paco mandó un coche a recogerme a RNE para pasar una noche en su caseta, que yo desconocía y, cuando ese mismo coche me devolvió a las 6 de la mañana a la puerta de mi casa, saqué la conclusión nítida de que Santo Tomás, una y no más. A lo largo de mi vida, que ya no es corta, he huido de bullicios y, cuando he claudicado, como en este caso, para cumplir con mi amigo, la experiencia me ha confirmado que será difícil que se me pueda encontrar allá donde se aglomere una muchedumbre.



         Seguramente estará bien que estemos todo tipo de personas, con visiones de la vida y sus aconteceres diversos. Eso implica riqueza y diversidad. Un ilustre sevillano, Antonio Machado, que terminó muerto en Colliure (Francia), ya dejó dicho lo conveniente que resulta hacer camino al andar y dejar las estelas de nuestros pasos en los mares infinitos, a sabiendas de que no volveremos a pisar de nuevo lo que han sido las señales que hemos pisado por primera vez. Lo último que quisiera es que sonara a menosprecio mi actitud frente a otras manifestaciones posibles. Lo único que pretendo es valorar el camino frente a ningún destino y defender la diversidad de actitudes como elementos de riqueza frente a la intención de que todos hagamos lo mismo en un momento determinado. Sí preciso que, en mi caso concreto, mi espacio elegido será alejado de  las aglomeraciones y puede estar cerca de cualquier piedra del camino en la que reposar y darle vueltas a las cosas.



         Sé que podría haber centrado esta reflexión sobre otros temas, no me parece menor ni mucho menos el ataque de Irán en respuesta a la destrucción, por parte de Israel, de la embajada del Líbano, con la consiguiente muerte de varios militares iraníes, entre ellos un general. Irán prometió respuesta y parece que la está cumpliendo. El señor Netanyahu, primer ministro de Israel ya había avisado que devolvería el golpe a quien se atreviera a atacarle. Se ve que no ve las cada vez más numerosas manifestaciones de su pueblo reclamando que se dedique a conseguir que vuelvan de una vez los 130 rehenes que todavía tiene Hamás en su poder y que cumpla el derecho internacional con los civiles palestinos y permita que llegue la ayuda humanitaria para evitar la hambruna por falta de alimentos en vez de bombardear a los cooperantes que pretendían llevar comida a la población palestina hambrienta. He preferido reflexionar sobre nosotros y nuestras cosas por si somos capaces de limpiar nuestra casa antes de mirar la de nuestros vecinos.  


      

1 comentario:

  1. Sobre vuestras fiestas... Qué quieres que te diga?
    Nada que opinar. Mis respetos, porque nunca las he vivido...
    En cuanto a la escalada de violencia, no creo que a nadie le sorprenda. Mucho han tardado, la verdad.
    Ayer y hoy, he estado pensando sobre todo ello.
    A Israel, su gobierno, entiéndase bien, ya no le queda nada desde hace tiempo del rédito victimista del Holocausto. Han perdido todo ese respeto y mucho más. Una pena por todo el pueblo inocente.
    Las verdaderas víctimas de cualquier país, son sus víctima civiles. Y lo que nos queda por ver y sufrir.
    Los supervivientes, especialmente los hijos ... seguirán llevando en sus ADNs, todo el horror y violencia sufrida.
    Por ende, el maldito OJO POR OJO...
    Y TODOS Ciegos.

    Estamos rodeados de... Todo eso.
    Hasta los ateos, rezan

    Besos, amigo mío.
    Feliz domingo.

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