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domingo, 11 de agosto de 2019

MUERTE



        Hace un par de semanas mi compañero y conocido comentarista nuestro Manuel Ángel Puentes, recientemente jubilado, me daba la noticia de que un artículo suyo relativo a la muerte vista por los pequeños aparecía en la revista  PENSAR JUNTOS que edita el Centro de Filosofía para niños de España. Me pareció de interés y le pedí permiso para hacerme con la revista y comentar el artículo. No tuvo inconveniente y me hice con el número correspondiente, concretamente el tres, relativo al año 2019 puesto que se trata de una publicación anual. Aquí lo tengo en mis manos y he tenido ocasión de leer el artículo con interés por el tema que trata y por venir de quien viene, que es un profesional que se ha pasado su vida trabajando con pequeños de 0 a 6 años, cosa que para mí es una garantía de fiabilidad sobre los mensajes que puede aportar. Se titula Cuando la muerte pisa mi huerto. Tratamiento de la muerte en Educación Infantil. El tema me parece de mucho interés porque estoy seguro que en las familias y en las clases este tema está presente de vez en cuando y no sé si tratado con la dignidad y el respeto que requiere.

         Mi experiencia más traumática con la muerte fue la de un pequeño de cinco años que se nos desvaneció en unas escaleras del colegio sin que supiéramos por qué. Se lo llevó la ambulancia y a la mañana siguiente nos enteramos que había fallecido. Fuimos al hospital y pudimos verlo en la morgue, cosa que no le deseo a nadie. Nos llegamos al domicilio familiar a dar el pésame y la madre, rota de dolor, nos confesó que ella era consciente de que esto podía pasar en cualquier momento porque su hijo tenía una cardiopatía congénita que podía aparecer y que ella no había dicho nada porque no se hacía a la idea de que su hijo fuera tratado como un enfermo. En aquel momento respetamos la actitud de la madre por el momento que estábamos viviendo con el cadáver de su hijo presente pero lo cierto es que no estábamos seguros hasta haber hablado con los médicos de si se había desvanecido o de si fue una caída en la que se había golpeado la cabeza. Hoy, con el paso de los años, sólo puedo decir que la experiencia fue muy traumática y las circunstancias concretas han pasado a un segundo término.

         Supongo que todos los profesionales hemos vivido algún episodio en el que la muerte haya estado presente y en las familias también se habrá percibido de alguna manera más o menos cercana. Manuel hace un amplio recorrido del tema de la muerte en su grupo recogiendo diálogos de los pequeños en los que podemos leer en directo cómo ven ellos el asunto y cuál es la lógica que aplican para interiorizar la idea de la muerte como concepto en muchos casos y como testimonio directo en alguno desgraciadamente  también. De las dos maneras la muerte es un concepto que está presente en la vida de todas las personas y me parece inútil intentar secuestrarla y hacer como si no fuera verdad a base de negarla o de dulcificarla y falsearla como si los pequeños fueran tontos, cosa que no es lo mismo ni mucho menos. El artículo es amplio y creo que recoge con dignidad un asunto tan serio pero visto desde los ojos de los pequeños. A más de uno le puede sorprender.

         El tema de la muerte no debemos eludirlo porque, tanto si lo sabemos como si no, está presente en la vida de los pequeños y si actuamos como si ese tema no fuera con nosotros lo que conseguiremos como en el sexo u otros temas más o menos delicados, es que los pequeños se enfrenten solos a ellos y sean los medios de comunicación o sus propias reflexiones los que sirvan de referentes y nosotros nos iremos convirtiendo en figuras menos relevantes y cada vez más alejadas de sus vidas. Creo, por tanto que nuestra misión debe estar siempre cerca de los pequeños y de sus problemas, afrontar todo los asuntos con la mayor honestidad que sepamos y, como creo que queda muy claro en el artículo de Manuel, escucharlos a ellos. Son pequeños pero no tontos. Tienen una opinión de todo lo que pasa cerca de ellos y nosotros podemos intervenir sólo si ellos nos sienten cerca. Si los escuchamos nos daremos cuenta de que son capaces de interiorizar todos los aspectos de la vida, incluida la muerte, y encontrar salidas para seguir viviendo que es su gran reto.


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