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domingo, 12 de septiembre de 2010

INDEFENSO




Te extiendes implacable sobre mí,
inundándome de sombra cada miembro,
dibujando de noche este cuerpo que habito
hasta elevarlo a nada.
Tu presión persistente no descansa, ni afloja, ni desciende;
quiere llegar, a toda costa,
hasta la punta del aniquilamiento.

Mi defensa de otoño - lo comprendo -, es poca cosa,
los pálidos acordes del bullicio
o este empeño que no ceja en combatirte
- lo comprendo -,
pueden poco frente al plomo de tu cuerpo
que sólo sabe a suelo y a cadenas.

¡Quizá si exhalo un grito,
si derramo por las calles mi impulso enloquecido,
si ausculto minucioso cada esquina
por si un muro perdido, alguna acera,
pueda toparme un drama, una angustia, un sufrimiento
y, con ellos, anule -¡tiempo amigo!- tu presencia.

Pero es vano el intento.
¿Qué le pasa a mi deseo? ¿Se apaga en las tinieblas,
o es tu cómplice y se duerme cuando más lo necesito?
No veo salida alguna. La espita está cerrada a cal y canto.
Sólo escucho silencio.

Tan adentro has llegado que hasta el sueño me habitas.
Te vas constituyendo en mi propia familia.
Puedo tocar tu gusto de amargura
y me voy acostumbrando a sentirlo cercano.
Quizá, sin darme cuenta,
mañana encuentre amable tu odiosa vestimenta,
o el ritmo monocorde de tu voz envenenada.
Quizá tus ojos fríos, posados como frenos en mi aliento,
consigan reducir mi palabra incipiente.
Quizá también tus manos, sobre todo tus manos
- como garras de acero -,
logren aprisionarme a tu cuerpo metálico.

No habrá entonces para mí ningún escape.
Ni mirada, ni voz, ni lengua, ni caricia,
que permitan a este empeño desvalido
eludir tu contacto de hielo, de cuchillo,
que hoy extiende su poder sobre cada molécula
de mi ser que, a todas luces, no te acepta.

No vislumbro otra defensa que hilar, desde la misma angustia,
un modesto ramillete de palabras,
miserables y ahogados exabruptos,
que, sin ser suficientes ni de lejos,
para contrarrestar tu pesada artillería,
puedan, sí, dejar constancia,
de que existe un enemigo de tu miedo, de tu sombra,
y que no se te rinde por completo.
Que océano, tu cuerpo, no está incólume,
que se siente tocado en la refriega
y se aprecian en sus lomos leves signos de lucha,
marcas leves, levísimos destellos, vida al fin
que, obstinada, vende cara su derrota.

Terminarás venciendo - estoy seguro -, en esta guerra,
pero no como quisieras. Y, entonces, no te basta.
Yo sé que no te basta.
Sé que un simple suspiro de protesta es suficiente
para empañar de duda tu victoria.
Sé que el mínimo fracaso del éxito rotundo
puede hacer que se desplome, como un naipe,
tu potente montaña de arrogancia,
monstruo despiadado,
tu inapelable orgullo de tirano.





domingo, 5 de septiembre de 2010

FANTASMA




He pasado mucho tiempo en el tranco de la puerta
contemplando miedoso la forma de la casa,
midiendo con el deseo sus dependencias
pero sabiéndome lejano al calor de sus paredes.

En este momento he dicho: "¡Basta!.
Este es mi hogar, he nacido aquí,
formo parte de él como sus muebles.
Hasta el día de hoy he vivido en la calle
porque la calle era la casa de todos
y porque los compartimentos interiores
mantuvieran impecable la cualidad de disponibles,
pero he aquí que en este punto me siento un extranjero,
viviendo en un pais que no reconozco como propio,
en un espacio que no se parece al que me ha visto crecer,
y me doy cuenta que el lugar que he ocupado hasta el momento
no permite que me sienta vivo.

Necesito, por tanto, decir: ¡Basta!
por expresa voluntad de desplazar el cuerpo hacia otros ámbitos,
en este caso, interiores.
Quiero conocer los mármoles del suelo con los que tanto he soñado,
mirar de arriba abajo las paredes,
identificarme en cada una de las habitaciones,
saludar el aire de primera mano palpando sus moléculas,
escuchar los fantasmas con sus formas y sus voces diferenciadas
haciéndoles que vivan sin contar con ellos
y gozando su miedo en el vacío.

Quiero sentirme mío por primera vez.
Sé que la casa está compuesta de ladrillos, de pintura, de mármol y escaleras,
pero esos elementos los siento cotidianos,
los comprendo y no los siento extraños.
Me preocupan, en cambio,
los sueños que se pueden haber instalado en los rincones
los múltiples deseos que se han ido aposentando
con el paso del tiempo
sin que los haya podido descifrar de antemano
y ahora pretendan salir a la luz como si fueran ruidos que el calor dilata
y me lleguen en formas cuyo lenguaje no comprenda,
ocupando cavidades de misterio que he guardado intactas pensando en el mañana.
No puedo consentirlo.

Tengo que abrir los ojos por completo,
sentir en mis pupilas el pálpito del aire nuevo,
identificar cada uno de sus ámbitos
y tocar con mis dedos sus ausencias
para sentirlas fundidas con mi cuerpo.

Una vez dentro, cerrar la puerta con sigilo
para evitar que se distraiga
toda la intimidad que penetró conmigo.

domingo, 29 de agosto de 2010

HOGAR




En el cuello, violetas anudadas,
el semblante sereno,
el paso decidido.
Dirección horizonte.

Por la mañana lumbre,
acorde con los rayos primerizos.
Cada paso de tiempo, lejanía.
Hasta la muerte te define.

La niebla, presidenta de la tarde,
atempera la voz con que te llamo
sin que puedas oírme
No importa. Tu reino sigue en pie,
al alcance, tan solo, de tus pasos.

Nocturno de silencio y agonía :
el mismo plano de la luz que muere
y el sagrado sepulcro de tu boca.

Las ondas de tu cuerpo se acomodan
bajo el calor de hogar de las estrellas.

domingo, 22 de agosto de 2010

IMPACTO




¡El impacto me deja de una pieza!.
Nadie acude en mi auxilio. Estoy tendido.
Me siento apenas vivo pero no tengo memoria.
El acontecimiento sólo encierra
destellos, resplandores, vacíos, añoranzas.

¡Por dónde despertar, qué ver por la mañana!.
¡Tánto sueño de caballo que relincha
convertido en madera en un instante, perlada de oropeles,
para batir delirios de escarcha y de granito!.

Como un sonámbulo, extasiado, sin moverme,
protagonizo espantos que siento desde lejos:
ilumino oscuros tramos de miseria,
abro la tienda del horror y de la muerte,
ofrecezco telarañas como dádivas selectas,
dispongo escaparates a base de machetes,
cabezas degolladas y barcos del olvido...

¡Qué significa este idílico paisaje
que se cruza y pretende confundirme
con nieve transparente en las montañas
y arroyos cristalinos que ruedan presurosos,
si el fondo es el abismo de un mundo sin destino
y los matices francotiradores
que disparan desde cajas de zapatos!.
¡La atención se me nubla con el rojo de la sangre!.
¡No me cabe en el cuerpo el emblemático mensaje
ni la prístina lección edificante!.

Vuelvo grupas de nuevo y encaro otro principio.
¡De nuevo el mismo sol, la misma luna inmaculada,
la misma incógnita esencial
y otra vez la quijada abriendo brecha
cuando ya nada puede ser lo mismo!.


domingo, 15 de agosto de 2010

ENCUENTRO




Apuntaba primavera
Iban juntas las cinco de la tarde
Y la mitad de Europa trasluciendo
Miserables sonidos, que llegaban de lejos,
Desde el acordeón hasta mi expectativa.

Esperaban mis ojos cercados por la duda
Abiertos tantas veces y vencidos por sistema
Pero nunca cerrados a la vida.
Fijos siempre en la luz de cada día
Y dispuestos otra vez a la sorpresa.

Mi palabra no bajó del infinito
Seguramente el arma más brillante,
Compañera más fiel, siempre dispuesta
Para abrir los recodos de ignorados caminos
Sacando luces nuevas, alumbrando penumbras
Con su dardo certero e implacable.

Hay sonidos que encienden una tarde,
Efluvios penetrantes que te buscan
Hasta encontrar con ansia tus raíces
Y hacer que se levante tu espíritu maltrecho
Como si tu alimento fuera el aire.

Te encontré. Nos hablamos
Y partimos sin saber hacia dónde
¡con tanta desazón a las espaldas¡
¡con tanto fuego retenido tras los pliegues!.
Mirábamos sin ver, huíamos del silencio
Y alcanzamos nuestros cuerpos
Como si de un destino se tratara:
Un hogar, una patria, un continente
En el que hemos vivido desde entonces.

domingo, 8 de agosto de 2010

PROPUESTA DENEGADA




Estudié con detalle la oferta de tu nombre :
calibré sus dimensiones,
me hundí en sus fundamentos
y terminé perdido en añoranzas.

Para evitar las culpas posteriores
me revestí de escarcha los ojos y el cerebro
no fuera a traicionarme, bien el fuego de tus ojos
o la nomenclatura incompleta de tu cuerpo.

Duramente acorazado, puro filo de cuchillo,
metal puro, diseccioné con rigor los argumentos,
fabricando columnas de gozos y de llantos
a cada lado del papel escrito.
En el centro, flotando, tus palabras
cada vez más lejanas, perdiendo su soporte.
Me queda en la memoria el rictus de tu boca,
una imagen ambigua, pugnando inútilmente
por mantener algún flanco de defensa.

Pero no fue posible. El juicio equidistante,
cayó como una losa entre nosotros, rompiendo cualquier duda,
mientras enarbolaba con firmeza la sentencia.
Su implacable balanza no admitió otro lenguaje
que el delirio de los datos, sumando, dividiendo,
totalizando resultados y ofreciendo las cifras, limpiamente,
siempre en la parte superior derecha.

domingo, 1 de agosto de 2010

REGRESO






Regreso de tus manos ondulado.
Un plácido delirio terciopelo
me circunda como el agua de la vida,
mitad ola, mitad canción de cuna.

El gozo de tu carne disloca mis sentidos.
Golpea la rigidez de mi amargura
que quiebra en tu caricia
y funde indisoluble
con pálidos anhelos disecados de tiempo.

De su agridulce mezcla
y el concurso indispensable de tus dedos
nazco de nueva luz.

Germina en mis entrañas tu celo codicioso
en forma de horizonte.
Recompuesto, de una pieza,
me someto a la dicha
como a la muerte misma, cada noche, para alcanzar el sueño.

Has hendido mi carne hasta la médula
incrustando en sus células
insólito fervor, no sé qué de caracola,
de recuerdo cercano que al momento identifico.

Es una nueva puerta ante mis ojos:
contigo de la mano, un nuevo reto.
Es el tiempo desdoblado
pidiendo nuevamente paso.