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domingo, 15 de agosto de 2010

ENCUENTRO




Apuntaba primavera
Iban juntas las cinco de la tarde
Y la mitad de Europa trasluciendo
Miserables sonidos, que llegaban de lejos,
Desde el acordeón hasta mi expectativa.

Esperaban mis ojos cercados por la duda
Abiertos tantas veces y vencidos por sistema
Pero nunca cerrados a la vida.
Fijos siempre en la luz de cada día
Y dispuestos otra vez a la sorpresa.

Mi palabra no bajó del infinito
Seguramente el arma más brillante,
Compañera más fiel, siempre dispuesta
Para abrir los recodos de ignorados caminos
Sacando luces nuevas, alumbrando penumbras
Con su dardo certero e implacable.

Hay sonidos que encienden una tarde,
Efluvios penetrantes que te buscan
Hasta encontrar con ansia tus raíces
Y hacer que se levante tu espíritu maltrecho
Como si tu alimento fuera el aire.

Te encontré. Nos hablamos
Y partimos sin saber hacia dónde
¡con tanta desazón a las espaldas¡
¡con tanto fuego retenido tras los pliegues!.
Mirábamos sin ver, huíamos del silencio
Y alcanzamos nuestros cuerpos
Como si de un destino se tratara:
Un hogar, una patria, un continente
En el que hemos vivido desde entonces.

domingo, 8 de agosto de 2010

PROPUESTA DENEGADA




Estudié con detalle la oferta de tu nombre :
calibré sus dimensiones,
me hundí en sus fundamentos
y terminé perdido en añoranzas.

Para evitar las culpas posteriores
me revestí de escarcha los ojos y el cerebro
no fuera a traicionarme, bien el fuego de tus ojos
o la nomenclatura incompleta de tu cuerpo.

Duramente acorazado, puro filo de cuchillo,
metal puro, diseccioné con rigor los argumentos,
fabricando columnas de gozos y de llantos
a cada lado del papel escrito.
En el centro, flotando, tus palabras
cada vez más lejanas, perdiendo su soporte.
Me queda en la memoria el rictus de tu boca,
una imagen ambigua, pugnando inútilmente
por mantener algún flanco de defensa.

Pero no fue posible. El juicio equidistante,
cayó como una losa entre nosotros, rompiendo cualquier duda,
mientras enarbolaba con firmeza la sentencia.
Su implacable balanza no admitió otro lenguaje
que el delirio de los datos, sumando, dividiendo,
totalizando resultados y ofreciendo las cifras, limpiamente,
siempre en la parte superior derecha.

domingo, 1 de agosto de 2010

REGRESO






Regreso de tus manos ondulado.
Un plácido delirio terciopelo
me circunda como el agua de la vida,
mitad ola, mitad canción de cuna.

El gozo de tu carne disloca mis sentidos.
Golpea la rigidez de mi amargura
que quiebra en tu caricia
y funde indisoluble
con pálidos anhelos disecados de tiempo.

De su agridulce mezcla
y el concurso indispensable de tus dedos
nazco de nueva luz.

Germina en mis entrañas tu celo codicioso
en forma de horizonte.
Recompuesto, de una pieza,
me someto a la dicha
como a la muerte misma, cada noche, para alcanzar el sueño.

Has hendido mi carne hasta la médula
incrustando en sus células
insólito fervor, no sé qué de caracola,
de recuerdo cercano que al momento identifico.

Es una nueva puerta ante mis ojos:
contigo de la mano, un nuevo reto.
Es el tiempo desdoblado
pidiendo nuevamente paso.

domingo, 25 de julio de 2010

SIGNOS




Flagrante punto y coma,
estela de paréntesis soñando con linderos,
paisajes congelados en forma de cuadrícula,
filamentos de pluma como restos impolutos,
sin alma interrogante.

¡Cada letra, cada signo
como una espesa muerte entre comillas!.

¿Quién montaña, quién roble, quién aroma
que justifique la materia putrefacta
para este falso lago pestilente?.

Un palmo más arriba, otra linea que amenaza:
el punto impenitente enarbolando
su fuerza incontenible,
amasijo de silencio, mensaje sin futuro,
desde una mezcla inútil de mecanografía.

Si quiere demostrar, que surja, exclamativa,
la figura hierática del sueño,
que se exponga a la luz y al calendario,
que publique sus reglas
y desvele lo que oculta en las tinieblas.

¡Para qué tanto alarde sumergido,
tánto gasto de vida entre las sombras:
suponiendo, deformando, confundiendo,
cuando al fondo se percibe la tristeza
y un puñado de anhelos solitarios!.

domingo, 18 de julio de 2010

VIVIR - II





Pero cómo dejarme llevar por espejismos, por hermosos que sean,
cómo no darme cuenta de los días que pasan,
de la huella del tiempo clavada en cada poro de mi cuerpo,
de que el río persiste, pero es otra a cada instante, el agua que circula,
cómo no ver la misma dimensión de la mirada, que está viendo las cosas,
y que lentamente me va haciendo lejano, ajeno, extraño,
de manera que lo que un día me correspondió como propiedad particular indiscutible,
hoy es apenas un lujo el simple suceso de su contemplación.

Es verdad que la peripecia humana se ciñe a cada instante,
de manera que fácilmente niega lo que ignora,
que ni siquiera afronta lo ignorado como parte de lo presente,
que fuerza la realidad hasta el punto de que sólo ve lo que domina, lo que alcanza, lo que toca,
pero una cosa es hacerse el loco y usar las muletas que la propia vida te va ofreciendo como soporte para que te apoyes
y otra bien distinta creerte que es el día el alumbrado urbano que te ilumina, mientras todos los animales se encuentran ya durmiendo según es su mandato.

Apenas nos está permitido decir adios a cada cosa que hemos visto,
a cada persona con la que nos hemos rozado,
por amor o por odio, casi da lo mismo.
Somos espectadores en este viaje de urgencia que son los cuatro días que la Tierra nos mantiene enhiestos sobre su superficie
antes de poseer nuestro definitivo estado en el que nos encontrábamos antes de venir y al que volveremos definitivamente una vez que termine el entreacto este artificial y pasajero, ¡a qué ritmo!, en el que nos encontramos.
A poco que nos decuidemos no nos enteramos ni siquiera de que hemos pasado y nos vamos con los dedos agarrotados y encogidos como queriendo atrapar no sé que cúmulo de promesas en las que no se nos ha ocurrido pensar hasta el mismo instante de la despedida.
Ni un fugaz beso de amor ni un exabrupto de odio nos es dado, se nos congela en los labios y nos convertimos en estatua de sal sin tiempo siquiera de mirar atrás porque ya no estamos.
Como rastro imperceptible, ese engaño en el que nos ahogamos, compuesto de deseos, de gozos y miserias, de risas y dolores, convertido en recuerdo.

En el estrecho margen en el que nos movemos, esa incipiente sensación de fuerza de apenas una llama,
cedemos con cualquier excusa nuestra soberanía a cambio de cualquier prebenda, por pequeña que sea,
tal vez por miedo a la posesión del tiempo que nos toca,
por simple ignorancia de nuestra pobre, pero cierta, vida,
o por expreso deseo de no renunciar al imposible infinito,
siempre delante de nuestros ojos y de nuestras manos
pero siempre inmaculado e inaccesible a nuestras posibilidades.

domingo, 11 de julio de 2010

VIVIR - I




Vivir es aprender a perder.

DULCE MARIA LOYNAZ

No tengo más que echar el pie adelante,
basta sólo un incipiente balanceo,
para alcanzar el árbol, la esquina, el verdor del camino.
Levanto la mirada y es lo justo
para que el horizonte se humille a mis neuronas.
A través del olfato soy capaz de apropiarme
la efímera y sutil exhalación de la celinda.
El calor de mis manos discrimina sabiamente:
absorbe con fruición el rostro amado,
con la misma claridad con que rechaza
el hostil rozamiento de apretones traidores
o se entrega transido, voluptuoso,
al gozo inmenso, madre, de la mar.
Desde la misma boca identifico las palabras
de las que brotan universos, vivencias, sensaciones,
posibles cantos de dicha o de miseria.

¡Borracho de poder me duermo cada noche!.
No hay fábrica de sueños,
ni añoranza posible de lo desconocido,
ni mundo que esté fuera de mi alcance.
Siento la fuerza entera corriendo por mis venas
y no hay dios que me frene, ni tiempo, ni distancia
que me lleve más allá de mi propia materia.
Cada espuma, cada pétalo, o lamento
forman parte de mi cuerpo, que es la vida.
Un sólo instante, salido de mis manos,
adquiere eternidad por su mismo rozamiento.
Si decido, por ejemplo, helar las horas,
como témpanos se quedan sin tardanza,
sirviendo de testigos, sucesos con figura.
Es, en fin, mi palabra quien define los ámbitos,
quien ordena y somete y pone formas
al torrente de gracia que me envuelve.

Me levanto la piel, abarco el mundo,
estirando los límites por cubrir lo que ansío.
Ni una brizna, ni un abrazo, ni un color son extraños
y, juntos, participan de la orgía infinita
que se está celebrando del pellejo hacia dentro.

Este mundo, me digo pretencioso,
se doblega,
agacha su cerviz a mis deseos.
Y es cierto que la vida se me ofrece,
que me permite explorar sus escondrijos,
que me autoriza que juegue, que florezca,
sobre su piel endurecida y cargada de milenios.


domingo, 4 de julio de 2010

SOBRE TODO ESPERARTE.-




Sobre todo esperarte
Contra todo pronóstico
Por si la ausencia misma fertiliza
Y a golpe de tristeza,
A fuerza de añorar lo que nunca he tenido
Aparece la carne como fruto:
Una mata de pelo que me envuelva,
Una mano dibujando caricias
O el vivo aliento de un beso entre los dientes
Como señal de vida
Con que cubrir la oscura soledad.

Sobre todo esperarte
Sabiendo que eres cuerpo con señales,
Avatares y sueños a la espalda
Otra vida que se posa en mi camino
Semilla de futuro compartido
Bajo el manto de lluvia, sol intenso,
Tempestades y voluntad creciente
De engendrar un nuevo ser de dos cabezas

Esperarte con los ojos como puños
En la esquina sin fin de los caminos
No vaya a ser que se amontonen
Destellos, ilusiones, ansiedades
Y, como resultado, nuevamente el vacío.

Esperarte como centro, como estela,
Como calor cercano, como mirada limpia,
Como pezón con el que amamantarnos
Como escuela de luz
Como sonido con que trenzar palabras
Conformes con la vida y con la muerte

Te esperaré paciente, tú no sufras,
Sin el más mínimo respeto
Por si no llegas nunca y sólo sueño,
Como siempre.