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domingo, 10 de febrero de 2013

SEGURIDAD

No solo me parece imposible vivir de espaldas a la realidad sino que no creo que sea ni conveniente. Es más, creo que puede ser una forma de credibilidad asumir junto a los asuntos que considero fundamentales en el desarrollo de las personas en los primeros años de vida, que es de lo que tratamos habitualmente, lo que la actualidad va poniéndonos delante de los ojos y profundizar un poco en su contenido para encontrar una visión lo más amplia y precisa posible de cada uno de los asuntos en cuestión
La mayoría habremos visto una propuesta de sillita para transportar en el coche a pequeños de menos de 14 kilos de peso. Es básicamente la misma que la que conocemos, con la particularidad de que debe ir en la dirección contraria a la marcha del coche y en el asiento trasero. Se han realizado las correspondientes pruebas de seguridad y parece que es la situación y posición que menos riesgo comporta ante un choque brusco de que la persona que va dentro salga despedida o se vea sometida a tirones que le puedan ocasionar lesiones. He visto cómo se hace la prueba con un muñeco y parece que es así. Me figuro al menor bien sujeto, mirando en dirección contraria a la marcha y con un adulto junto a él en el asiento de atrás haciéndole compañía y lo veo viable. Pero luego sigo pensando y éste es sólo uno de los supuestos posibles. Pero, si el menor va sólo qué pasa. El conductor no puede verlo ni el menor tampoco al conductor. Si tiene mocos…, si vomita…., si llora…
Con cada adelanto que se va inventando hay que profundizar y ver muchos matices. Parece que hoy en día sólo hay una cosa que no se discute: la seguridad. Si de lo que se trata es de conseguir la seguridad, hay que sacrificar cualquier otro valor. No parece razonable así, sin más. La seguridad está muy bien, quién lo duda, pero no es bueno ignorar las enormes dificultades que entrañan el que los niños hayan de ir atados en todo momento por ejemplo. Ellos no entienden la amplitud de beneficios que el cinturón bien abrochado les ofrece. No quiero defender, ni mucho menos, que los niños no deban ir sujetos en los coches pero sí puedo defender y defiendo que los niños viajen menos en los coches y durante menos tiempo cuando lo hagan porque no deja de ser un suplicio el tributo del cinturón. Con este nuevo hallazgo de la sillita mirando hacia atrás, lo mismo. Junto la situación positiva que significa la mejor posición de los menores por su seguridad hay que contemplar la prohibición de que viajen solos atrás sin que la persona adulta pueda verlos ni ellos tampoco a la persona adulta. Esto no he notado que se mencione siquiera, como nadie parece haber comentado nada sobre las incomodidades reales de los pequeños amarrados al asiento durante horas y horas en viajes largos.
Y es que al margen de que para cada momento del desarrollo esté bien que se logren los elementos más seguros y confortables que permitan el mayor bienestar posible, no olvidemos que, para todos, pero sobre todo para los más pequeños, lo que tenemos que lograr es que las ocasiones de peligro sean las menos posibles y durante el menor tiempo posible. Y, si las hay, que seguro que la vida tiene riesgos que son imposibles de eludir, empezando por el primer riesgo, que es el riesgo de vivir, sean lo más cercanos posible, para que las personas, por nosotras mismas si puede ser, aprendamos y asumamos por nosotros mismos las medidas de seguridad que vayamos necesitando en cada caso. Sintetizando, mi propuesta es la de promover que los niños no viajen solos en los vehículos y cuando no tengan más remedio, que sea durante el menor tiempo posible, sobre todo, como en el caso de los hipotéticos usuarios de estas sillitas recién salidas al mercado, cuando estamos hablando de niños de menos de cuatro años de edad.

9 comentarios:

  1. Manuel Ángel Puentes10 de febrero de 2013, 22:19

    En el 74 o en el 75, escuché una conferencia de Ivan Illich (el pope de la educación desescolarizada), que ya ponía en cuestión que el coche supusiera un avance y mucho menos una liberación. Que si el coche suponía la libertad de vivir donde queríamos, en la práctica era la celda donde estábamos confinados un montón de horas semanales para acceder a nuestro lugar de trabajo. Y razonaba que la antigua costumbre de vivir donde se trabajaba, te daba más tiempo libre; porque se negaba a considerar tiempo libre, el que pasabas en el coche. Nos han convencido de que el desplazamiento en coche es algo natural; pero si los adultos lo asumimos sin muchas críticas, los niños se rebelan ante esa pesadilla de estar horas encerrados en un lugar tan incómodo, vaya como vaya la sillita. Aún recuerdo a mi hija dándole patadas al coche cuando íbamos a volver a montarnos en él después de un largo viaje.

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    1. Recuerdo, Manuel, que este señor solamente toleraba como desplaamiento democrátic o el de la bicicleta, porque era y es autopropulsada. A partir de ahí cualquier medio de tra<nsporte, y cuanto más sofisticado mejor, a medida que hay menos que viajan muchísimo, va habiendo cada vez más que no viajan, de modo que el propio hecho de viajar es una forma más de dominación y de colonización. Un abrazo

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  2. Es una utopía, si no un imposible, pretender la vuelta atrás y borrar de un plumazo el avance de la ciencia, la tecnología . Tan imposible, como impensable regresar a los tiempos de nla cuádriga, el carro y la galera.Tan inverosímil como ser antiguos en el mundo modernizado. Pero claro, puesta la ley, puesta la trampa: Los riesgos se multiplican en progresión geométrica a como se multipliquen las bondades. En cualquier caso, solo con que seamos expertos en sentido común, bastará para aplicar la conducta adecuada en el transporte de niños en los vehículos. Claro también que 'quien ama el peligro perece en él' . Quiero pensar que los padres/tutores/conductores/lo que sea no hacen viajar en coche a los niños por capricho, sino porque las circunstancias les obliguen . Y quien obvie precauciones, se atenga a las consecuencias.

    Abrazos

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  3. Lo has presentado perfectamente...aunque en nuestra infancia viajábamos en el 600 sin tanta seguridad...y aquí estamos ! (es broma)

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  4. Hola Antonio.
    Tienes razon, estoy de acuerdo que hay que ir alguna persona mayor en el asiento trasero, más si el conductor no lo puede controlar, pues por muy atado que vaya, siempre pueden haber percances.
    Sabes que me gustan los padres que llevan los niños, cuando van paseando, sentados en una mochilita, sujeta a los hombros del portante, que los ven de frente. Padres y madres ,claro que si,
    Me encanta esta costumbre africana.
    Me he ido fuera de tiesto, pero es que se me ha ocurrido, ahora.
    Un beso y feliz semana, Montserrat

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    1. Me encanta que te vayas fuera de tiesto, que lo sepas. Un beso

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  5. Completamente de acuerdo contigo, Antonio, estamos cada día alejándonos más y más de los nuestros, y ya es el colmo que los niños tengan que viajar de espaldas, eso, sin importar la comunicación, la vista de los mayores, esa charla que suele entablarse (o debe) cuando hay en perspectiva un rato de viaje. Seguro que puede combinarse la seguridad con el ir mirando hacia adelante, con intercambiar sonrisas y miradas. Y que, verdaderamente, ¿qué pasa si al niño le da un vómito y, sin ruido, se afixia? ¿QUÉ PASA? Que vas viajando, que no puedes ir quitando la vista de la carretera a cada instante, que si el niño no habla puede ser porque se haya dormido pero también puede ser que...no pueda hablar. Joder, yo me angustiaría cantidad si tuviera que llevar a mi bebé detrás, sin posibilidad de controlarlo aunque fuera por el retrovisor.
    Creo que nos estamos deshumanizando, y no me gusta, no aplaudiré esos adelantos. De acuerdo con Montserrat, yo también llevé a mi niña en su mochilita de cara a mí, nunca de espaldas, anda que no iba calentita ella, se dormía siempre y yo podía acariciarle la cabecita, darle un beso de vez en cuando y saber que el run-rún de mi corazón la hacía dormir tranquilita y feliz, como en un nidito. A la espalda no era capaz de llevarla, me hubiera sentido como un monito.
    Besos, Antonio, que me he dejado llevar un poco.

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    1. No te quiero perdonar qued lamentes haber dejado llevarte. Pero si es lo más hermoso que tenemos, por qué tenemos que tener pudor de mostrarlo?. No te lo perdono. Yo también he llevado a mis tres hijos en una bolsa como la que comentas y, ciertamente, de frente, mirándonos y reconociéndonos, sintiéndonos los pulsos, viviéndonos a medias. Gracias a la vida que nos ha dado tánto. Un beso sin perdón

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  6. Buenas noches estimado, siempre es un placer visitarte, pero mi amigo el tiempo a veces no me lo permite, es muy celoso jejeje. En este mes del Amor y la amistad, te invito a visitarme tengo algo para ti.
    Un abrazo desde Venezuela de...
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    █♥▓▒░▒▓█♥██▓▒░░░ TU AMIGA SOYPKS

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